04 julio 2008

podría poner muchos títulos a esto, como esto mismo que estoy escribiendo

de vez en cuando me gusta viajar en metro, y cuando lo hago, suelo sentarme en una silla, coger un libro y fingir que estoy leyendo para pasar desapercibida y fijarme en los demás, contar las personas que llevan bigotes, gafas, sombreros, pestañas postizas, pendientes, pintalabios morados o bufandas e imaginarme de qué color serán sus cepillos de dientes, cuáles serán sus números favoritos, qué soñarán de noche, cuántas veces respirarán en un minuto, o qué llevarán en la cartera. y miro alrededor y me percato de que otros tantos como yo hacen lo mismo. siempre suele haber una chica delante mía con una biblia entre las manos que tiene cara de gustarle los hombres con tacones, aunque en el vagón en el que viajo solo haya hombres barrigudos con cabeza de avestruz y sandalias hindúes, por eso comprendo su disgusto. eso sí, detesto sentarme en esos asientos que van al revés que la trayectoria del metro, porque me marean. al salir de la estación, me encamino hasta llegar al semáforo más cercano, donde mi corazón se sale de la caja torácica y al despedirlo, le digo que tenga cuidado al cruzar la calle, este asienta, sigue recto hasta llegar a una puerta que tiene un cartel metálico donde pone aquí abogados para divorcios. al llegar aquí, mi corazón, al ser pequeño y flexible, puede caber bajo toda clase de puertas, como esas cosas gelatinosas que se usan como anti estrés y que parecen mocos radiactivos que se estrujan para relajar a uno, pues mi corazón lenta y cuidadosamente logra introducirse en la oficina de algún abogado y cuando no haya nadie dentro, trepa a la mesa y roba tapas de bolígrafos, pues ¿qué otras cosas más interesantes hay en despacho de abogados de asuntos matrimoniales? al salir, silba dos veces para anunciarme que todo le fue bien (en caso contrario, silbaría tres veces), vuelve a mí con dichas tapas, se mete otra vez en mi cuerpo y me dirijo a mi casa y al llegar con las tapas de bolígrafos hago collares que cuelgo del tendero porque ya ven, me contaron por ahí que pueden brotar amapolas si se dejan al sol, y siendo yo tan necia, aún a estas horas de la tarde, me lo sigo creyendo, a pesar de que en realidad salen ranas que al hacer croac, croac, expulsan por la boca príncipes viscosos que tienen en vez de dientes, tapas de bolígrafos. todo esto viene a cuento para convencerme a mí misma que mi corazón no sólo sirve para sufrir, sino también para otras cosas, y eso les digo a todos, no se gasten sus latidos en llorar. estas cosas sólo se me ocurren a partir de la una de la madrugada y tras haber vuelto de estar con mis amigos dando la espalda al mundo y viviendo, sin más. deberé comprar nuevas cuerdas a mi guitarra porque suena como un banjo exorcizado. me apetece columpiarme, jugar al escondite y tirarme en la hierba, morderme las uñas, hacerme cosquillas en los pies, comer un helado y mirar las nubes. aish. tengo cambios repentinos de humor. anoche no dormí casi nada. tengo ganas de hacer muchas cosas, pero tengo miedo por esto. el conocimiento me espanta. hoy es viernes. estoy viviendo demasiado deprisa. el primer hombre embarazado dio a luz. me están temblando los pechos. dieciocho.

5 comentarios:

Post Mortem dijo...

"... me gusta viajar en metro, y cuando lo hago, suelo sentarme en una silla, coger un libro y fingir que estoy leyendo para pasar desapercibida y fijarme en los demás, contar las personas que llevan bigotes, gafas, sombreros, pestañas postizas, pendientes ..."

Díria que aquello casi me describe. Mi Yo esnob y tímido en los bagones azules, como ataudes transportados a salidas que más parecen bocas de tumbas o de mausoleos. La muerte, siempre.

saludos Madrileña del paraíso postal

Acá la lluvia, la espera, las calaveras, la cerveza, la no poesía... en otras palabras, Stgo. de Chile

Ave Fenice dijo...

Pocos textos largos me entretienen... y los tuyos siempre.

A tocar la guitarra!

Edgar dijo...

Uy niña, nos parecemos demasiado, yo observo las caras, los gestos , las poses e imagino miles de cosas, quizá alguna vez podría cruzarme con tu rostro soñador y lo apartaría por pena o de plano le brindaría una sonrisa de manera casi-estúpida.

Banjo Exorcizado, jajaja, me encantaría escucharte tocar o sentarme en la hierba a tararear X canción. Golden Slumbers, es para piano, no imagino como sería en guitarra.

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Y si de brit-pop se trata, (por que tienes a Blur), prefiero cien mil veces mas a Oasis

juanpablo dijo...

hola.
yo nunca lo hago, solo miro por la ventana todo el rato soñando cosas irreales. y despues me da mucha rabia bajarme.

oye si las oficinas de abogados son mas fomes.
chao.

Anónimo dijo...

Es divetido observar a los otros. A mi si me gusta sentarme en los asientos que van hacia atras es divertido Sil!!!
No le tengas miedo al conocimiento, por que para eso estamos aqui. para aprender. Cuiadate Sil!!
Y si quieres hablar con alguien aqui estoy yo.
Ann