domingo 8 de noviembre de 2009
autoterapia
hay un conflicto en mi ser con mi propio ser que parece no acabar nunca. por una parte, me encantaría destripar a esa débil que hay en mí, ahora la pobre imbécil que escribe. pero por otra parte, nada me haría más feliz que asesinar a esa perversa que se asoma con imprudencia en ciertos ratos de megalomanía, ahora la terrible niña que escribe esto, antes la que dormía en mí al acecho. ¿acaso alguna vez encontraré un equilibrio? maldita debilucha, digo yo siendo un animal salvaje. maldita bestia, digo yo siendo una mancha blanda de vida.
miércoles 4 de noviembre de 2009
Es como ver a David Hasselhoff comiéndose ebrio la hamburguesa cuando su hija lo grabó y lo colgó en internet aunque no es lo mismo que las pestañas con amoniaco del anuncio de Rimmel London. Por Dios, ¿pero por qué lo pongo en mayúscula si ni existe Dios, o tú qué crees? Dime que no puede ser verdad, pero yo me engaño, es que tengo una terrible curiosidad poniendo esta (casi no) analogía absurda, tú no serás tal como imagino, ¿cierto? O sea lo que es imposible porque nada es para lo demás aunque para mí sí que lo es por eso mismo, pero ¿por qué hiciste eso? Me sentí fuera de lugar y quise que me follaras. Va, ya encontraste mi debilidad, arráncamela con los dientes pues.
lunes 2 de noviembre de 2009
puhuiuhianhitiu
si no fuera yo quien ahora se mira desde afuera, pensaría que podría ser cualquier otra cosa menos yo. quizá es porque carezco de dimensiones espacio-temporales y me percibo como en otro cuerpo desdoblado que sin embargo es inerte y tiene dentro de sí a otro yo que es quien me mira a mí que estoy por fuera. y el cuerpo en el que está ese otro yo no es más que una escalera por la cual ese yo de adentro trepa y se lanza al vacío, mientras del mismo vacío asciendo yo sin cuerpo, y al juntarnos en nuestras trayectorias y explotar el uno en el otro, caemos en otro cuerpo que no es el mío, ni el suyo, sino de nadie y sólo nuestro.
sábado 31 de octubre de 2009
dudo mucho que pueda cambiar la naturaleza humana, incluso a la mía le cuesta doblarse hacia donde yo quiero por mucho que la fuerce. pero el dolor es inevitable, y siento que tanto amor hacia la humanidad me está matando, pero no la humanidad que hay tan retorcida y enferma, sino la humanidad que tanto imagino y que creo a partir de esa materia prima llamada ficción (que es, al fin y al cabo, lo único que tengo y tendré por siempre). tanto amor me mata, ¡ah! pero el mundo es tan horrible, que a veces me gustaría que se vaciara del todo por dentro, pero sé que nunca lo hará, y siento amar algo que no existe, porque hace ya tiempo que nada puede haber en todo esto. nada, excepto odio que rebosa con un ímpetu amargo, y todo lo demás se convierte en algo sin sustancia ni ser ni sentido alguno.
jueves 29 de octubre de 2009
Yo quiero ser, le dije al muy inútil que sé que en su profundo narcisismo ni siquiera me escuchó. No es que no me comprendiera, es que sencillamente no fue capaz de abrir sus oídos para dejar paso a mis palabras, que para él no eran más que trozos de tela raída que formaban un patético mosaico de vulgaridades. Él sólo era él y su ego, sólo se amaba a sí mismo, y siempre estaba en busca de nuevos seres que le satisfagan, era para él el mundo una máquina de crear placeres, y él, él, él, Dios, la divinidad, lo más de lo más. Yo sin embargo ansiaba retorcerle el pescuezo en cada infierno de Dante, fragmentarlo lenta y dolorosamente y esparcir sus vísceras de pecador en cada rincón del averno, que estaba convencida de que se había hecho en especial para él. Se me vinieron de golpe todas estas ideas, así que cogí el jarrón que había en la mesa y se lo reventé en la cabeza, sin tener ninguna lástima hacia él, todo lo contrario, el sonido de órgano de iglesia que produjo ese golpe me sedujo de tal manera, que me creí ver envuelta en sudarios flotando hacia las puertas del Edén mientras el resplandor de mis terribles actos me guiaban y acariciaban mi sombra llena de sangre. Es su cabeza, me decía, mientras su cuerpo se desvanecía bruscamente, y al chocar el cráneo contra el suelo de baldosas sucias de tanto llorar en vano, me estremecí con un amargo comprender, y en aquél momento, me di cuenta de que ni aquéllo podría devolverme a la selva de la que me habían arrancado los hombres, dejándome en el hocico restos de leche materna, hasta que me encadenaron a su mundo y me maltrataron para civilizarme, decían ellos, para llenarme de su esencia. Ya se había agotado, nada más podía pasar, ya lo habían conseguido, ya era un ser humano, ya no podía verme como más. Luego cerré los ojos y al abrirlos, volví a verlo en el mismo sitio de siempre, apilado bajo la cama entre las cajas de cartón llenas de discos rayados y pequeñas biblias azul oscuro. El mundo seguía siendo. Pero esta vez, yo, que le había dicho que quiero ser, había cambiado de parecer. Yo ya no era, y por lo tanto, todo lo que hube hecho mientras aún rumiaba la humanidad, se borró, y se convirtió en ceniza.
miércoles 28 de octubre de 2009
uno decae lentamente y no se da cuenta de ello, hasta que pasado un tiempo se vuelve algo en contra de si mismo, y entonces necesita vengarse en contra de alguien o algo por no tener ya más que la libertad de destruirse, pero ese algo puede ser sólo él, y tiene algo de rabia porque el cometa salió disparado desde detrás de su propia ventana en la avenida principal de la ciudad principal del país principal del mundo principal que sólo habita en su cabeza el único continente del puzzle de la humanidad no hay que buscar ya más piezas porque todas están entrelazadas y unidas por ¿qué cosa? no me acostaré contigo así que no me insistas más oh que me han rodeado los pechos con las manos en cuyas palmas ahora yace una bomba de relojería la carne es plástica que me estrangulen despacio mejor más deprisa así llego antes al fin aunque no sabré pues cuando se supone que habrá llegado el fin yo ya no tendré conciencia de ello y parecerá que realmente no parecerá nada pues ya no sentiré más más más más sí quiero más tengo un orgasmo mientras se consumen películas porno en el ordenador una y otra vez tory lane se toca los pechos y yo aparezco en miniatura en ese punto de anclaje de su vagina y el miembro viril del otro bípedo ahora lleno de cosquilleos en el esófago lo sé lo presiento más bien se me han hinchado los párpados y ahora parezco un camaleón vestido de princesa barbie que alguien rece por mí y mi salvación que dios no quiere conocerme
sábado 24 de octubre de 2009
Si la masa no cruje hoy como ayer, es que no es masa, o más bien, que no es la masa de ayer. Yo la escucho y noto esa diferencia de sintonías, como sé que tú también lo harás, y muchos otros perros que vagan por la selva desnudos y mordisqueándose la cola para sentir algo, ya sea un dolor físico que les recuerde que están ahí, y se sienten morir en el viento junto a otros perros llenos de sarna en el alma que se emborrachan de emociones enfermizas para recordarse que son. Me excita que me niegue la masa y pueda ladrar desde afuera y morder sus pulmones y que el jugo volátil y lleno de renuncias y anulaciones me llene las fauces y me manche los dientes de sustancia inútil. Pero a veces me detesto tanto que me acabo devorando a mí misma, en esa espiral en la que me arranco el rabo, y luego continúo por el resto del cuerpo hasta tragar mi propia cabeza, y entonces me satisfago desmenuzándome entre mis propios jugos gástricos, que ya hace tiempo que también están tragados por mis propios dientes, y así me descompongo en otro yo que se nutre de sí mismo. Siéntate en la silla también, porque nos estamos haciendo viejos, aunque andamos a cuatro patas porque el mundo es nuestro, cuando no es tuyo mío es, pero cuando no es mío tuyo es, pero nunca de ambos porque entonces no sería, o sería tan simple que no podría pertenecernos. Aunque hoy se demora en demasía la luna, eso es porque en cuanto aparezca se verá expuesta a tus rugidos y te teme y esconde su cara, aunque tú ya de antes te alimentas de sus vísceras, ya en tu mente has empezado a saciarte de toda la noche que comprimiste en la luna, o la pastilla circular con efectos somníferos sobre tu hambre desesperada. No te quedarás aquí, lo sé, porque realmente nunca estuviste.
jueves 22 de octubre de 2009
chocolate
te recreas en lo interno, lo único que hay realmente. la lagartija se abre entre tus piernas, porque ama la planta carnívora que hay en tu vagina, y quiere ser devorada y rumiada y engullida hasta alcanzar lo inimaginable y ahí metamorfosearse en melodía y fecundarte. pero eso es ya algo externo, entonces ya no es.
domingo 18 de octubre de 2009
Bailas desnuda en la cima de un árbol, y has llegado hasta ahí porque el humo de una shisha te ató a las muñecas y te fue arrastrando poco a poco hasta llegar en lo alto de donde querías tú estar (aunque acabaste en un árbol, y no era en un árbol donde en un principio querías estar; en un principio, sólo en un principio.) Y mientras escuchas a lo lejos como ladra una música que sale de un incienso sabor indú, te preguntas si lo que hay en tu boca ahora mismo es tu lengua, o la lengua de quien te dejaste atrás persiguiéndote con los ojos mientras huías de nadie. Estás rumiando un silencio que pronto desencadenará una guerra, aunque tú no serás parte de ella, sino que la verás fluir. Duele el labio inferior, y entre sus grietas florece un nuevo mundo, y tú estás aquí, en todo esto, y tú eres el mundo, que soy yo.
lunes 12 de octubre de 2009
American Beauty
"Sé que podría estar bastante enfadado por lo que me ha pasado, pero es difícil estar enfadado cuando hay tanta belleza en el mundo. A veces siento como si la viera toda a la vez y es demasiado. Mi corazón se llena como un globo que está a punto de estallar... y entonces recuerdo que tengo que relajarme y no intentar aferrarme a ella, y entonces fluye a través de mí como la lluvia y no puedo dejar de sentir gratitud por cada simple momento de mi estúpida y pequeña vida... No tienes idea de lo que estoy hablando, pero no te preocupes, algún día lo sabrás."
jueves 8 de octubre de 2009
1. arráncate el corazón con unas tenazas
2. colócalo en una pared sujeto con una chicheta
3. úsalo como diana a donde tirar tus miserias
4. espérate a que se seque y se marchite como una flor
5. quítale la chincheta y pónlo en una caja
6. envuélvelo en papel de regalo y precíntalo con un lazo
7. envíaselo a algún imbécil o mejor tíralo al contenedor
8. si elegiste la primera opción, te compadezco porque estás sufriendo
9. si escogiste la segunda opción, confórmate con saber que es mejor que la primera
10. si aún no elegiste ninguna, te recomiendo que elijas la segunda, pues al fin y al cabo acabará en el mismo sitio, pero una cosa es que te arrojes tú al dolor y otra cosa es que te empuje otro al precipicio
11. si aún te queda algo de razón, es que a pesar de todo existes
12. si existes, ningún dolor puede ser tan grande como el hecho de existir que encierra en sí todos los demás dolores
13. entonces pide que te devuelvan el corazón, o invéntate uno nuevo
14. cuando te lo hayan devuelto, o cuando tengas uno nuevo, vuelve a repetir todo lo anterior
15. habrá un momento en que te canses de sufrir, y desearás que otros te sufran, y entonces, entonces, entonces.
2. colócalo en una pared sujeto con una chicheta
3. úsalo como diana a donde tirar tus miserias
4. espérate a que se seque y se marchite como una flor
5. quítale la chincheta y pónlo en una caja
6. envuélvelo en papel de regalo y precíntalo con un lazo
7. envíaselo a algún imbécil o mejor tíralo al contenedor
8. si elegiste la primera opción, te compadezco porque estás sufriendo
9. si escogiste la segunda opción, confórmate con saber que es mejor que la primera
10. si aún no elegiste ninguna, te recomiendo que elijas la segunda, pues al fin y al cabo acabará en el mismo sitio, pero una cosa es que te arrojes tú al dolor y otra cosa es que te empuje otro al precipicio
11. si aún te queda algo de razón, es que a pesar de todo existes
12. si existes, ningún dolor puede ser tan grande como el hecho de existir que encierra en sí todos los demás dolores
13. entonces pide que te devuelvan el corazón, o invéntate uno nuevo
14. cuando te lo hayan devuelto, o cuando tengas uno nuevo, vuelve a repetir todo lo anterior
15. habrá un momento en que te canses de sufrir, y desearás que otros te sufran, y entonces, entonces, entonces.
miércoles 7 de octubre de 2009
about me.
si te encuentras constantemente así, resígnate a ser una caja musical, o una herramienta para arreglar autos, o piensa simplemente que careces de pensamientos, que el mundo te atropella como si fueras la cáscara de un plato y luego se resbala, y se cae aplastando con ímpetu tu frágil apariencia.
si te encuentras constantemente así, no te resignes a ser tan sólo tú. búscate en el buzón de un desconocido, y encuéntrate en forma de un papel en cuyos bordes un desconsiderado cartero limpió sus grasientos dedos de restos de café.
si te encuentras constantemente así, oh silvia, reserva una plaza en el futuro, y desde ahí machácate a ti misma ahí donde estés en el presente. te lo digo yo, que hablo con objetividad, aunque sea esa luz débil que salió disparada cuando descorriste las cortinas de tu inútil llanto.
si te encuentras constantemente así, bébete una fórmula incógnita, y espera a que el estómago te hierva de tanto tiempo que se acumuló en vano, más bien un tiempo muerto, como desvaído, como vaciado. invierte los pesares, y que se pudran en tu mente de telarañas sin que adviertas que en realidad, es tu mente quien extiende su ulceración en los pesares, y en todo lo demás que se le acerca.
o simplemente calla y ensordece, y haz como que nada ya existe.
si te encuentras constantemente así, no te resignes a ser tan sólo tú. búscate en el buzón de un desconocido, y encuéntrate en forma de un papel en cuyos bordes un desconsiderado cartero limpió sus grasientos dedos de restos de café.
si te encuentras constantemente así, oh silvia, reserva una plaza en el futuro, y desde ahí machácate a ti misma ahí donde estés en el presente. te lo digo yo, que hablo con objetividad, aunque sea esa luz débil que salió disparada cuando descorriste las cortinas de tu inútil llanto.
si te encuentras constantemente así, bébete una fórmula incógnita, y espera a que el estómago te hierva de tanto tiempo que se acumuló en vano, más bien un tiempo muerto, como desvaído, como vaciado. invierte los pesares, y que se pudran en tu mente de telarañas sin que adviertas que en realidad, es tu mente quien extiende su ulceración en los pesares, y en todo lo demás que se le acerca.
o simplemente calla y ensordece, y haz como que nada ya existe.
sábado 3 de octubre de 2009
Con una terrible fuerza me arrastra mi yo enfermo hacia su interior para que me domine. Quiere que me adhiera a él por siempre, pero yo necesito emanciparme de ese otro yo mío indómito. Aunque sin ese yo salvaje, mi vida no puede llenarse de mi propia sustancia, pues ese yo me complementa a la vez que destruye mi lado humano como nada más. Pero, ¿para qué necesito ser siempre humana, para qué necesito siempre sentir el corazón palpitar como palpitan los corazones ajenos? Y en medio de esa dicotomía, creo haber encontrado una fisura por la cual poder escapar, al menos en aquéllos momentos en los cuales no puedo discernir entre mi yo humano y ese otro yo enfermo que llevo adentro en constante conflicto, y que, al fin y al cabo, forman por igual parte de mí. Entonces me doy cuenta de que la vida me conmueve de forma extraordinaria, y que sufrir de manera tan extrema me ayuda a soportar mejor esta demencial existencia, alargando día a día un suicidio que siento que a cada instante se consume. Y pienso que la muerte es esta vida que padezco, pero que es hermosa a pesar de todo, porque me hace ser en todo el esplendor, y que morir físicamente sería tan sólo una pueril vía de escape que me libraría de estos sufrimientos que en el fondo tan viva me hacen sentir.
miércoles 2 de septiembre de 2009
La muerte es una sustancia intrínseca a nosotros, una materia inherente que no se merece que la desvaloricen de tal manera. Cuando pienso en que mañana me levantaré como lo hice hoy, me avergüenzo de ser, pero el pudor se acrecenta más aún cuando me encuentro desnuda, repentinamente, delante de mi yo liberado, que se burla de mi patético estado de continuo letargo existencial. Otro día más, qué hermoso es septiembre al desplegarse como una hoja de ciprés bajo nuestros pies. Pero qué importa eso, si realmente el hoy es un instrumento para encadenarme más aún a esta prolongación que no tiene sentido alguno. Mientras estás leyendo esto, te estás consumiendo un poco más, y no quieres darte cuenta de ello. O, si lo haces, prefieres reprimir, por una vez más, ese deseo incontrolable de acabar contigo, como si eso fuera algo malo, y para nada lo es. El suicidio es catarsis, es la emancipación de tu yo del propio yo, nada más puro puede haber que autodestruirse para cerrar ese absurdo ciclo vital al que nos arrojan sin antes consultar. Pero siempre hay algo que te ata aquí. Las metas, el propósito de superarse a uno mismo, de ser mañana mucho más de lo que hoy eres. Pero, ¿cómo iba a saber yo todo esto? ¿Como pretendo yo entender todo esto? Lo diré porque yo estoy estancada, he alcanzado el estado de máximo aturdimiento mental. Estoy hibernando. Llevo hibernando años, desde que empecé a crecer porque el mundo me obligó a ello. Yo no quiero crecer y que el báculo de la frustración en unos años ayude a mis débiles piernas cubiertas de ruina a caminar. Seré una vieja ridícula rodeada de otros seres ridículos que entre dejar de ser y seguir siendo eligieron la segunda opción, que por cierto, ninguna compensatoria tendrá. Yo preferiría la primera opción, pero solo en este mismo momento, cuando al leer me juzgas y deseas que algún meteorito impacte contra mi cráneo y me haga desaparecer por siempre, pero yo sé que en realidad es por el cerval miedo que tienes a tu propio descontrol, sí, es el pánico a dejar de ser que nos lleva persiguiendo desde que salimos del útero de nuestra madre. Pero yo sé que es porque nos enseñan a ser, cuando en realidad, deberían enseñarnos a dejar de ser sin estímulo externo alguno, por iniciativa propia. Pero, ¡oh!, ¿qué digo? Hay que enseñar el suicidio como un modo de ser, como una opción de más, acabar con ese prejuicio que se tiene sobre ello. Venga, insúltame, adelante, sé lo que estás pensando sobre mí, pero no me importa. Sin embargo, no me negarás que alguna que otra noche, cuando te has metido en la cama, has pensado que tus sábanas son lenguas demoníacas que desearías que te estrangularan en ese instante, porque todas las ideas homicidas se agolparon de repente en tu cabeza, y te obturaron la visión real sobre tu ser. Pero desde luego que, al igual que yo, en esos momentos prefieres bajar las persianas oculares que te llevan, por una vez más, a seguir siendo entre los demás, junto a los demás. Siempre acabamos volviendo a agregar nuestro ente al grasiento nido que alberga al resto de la humanidad. Nunca nadie se atreve a hablar de como dejar de ser, pero físicamente, porque tantos no son y creen serlo por el mero hecho de sentir su corazón palpitar en el pecho, y desperdician el tiempo, sin saberlo. Pero bah, eso es lo de menos. El caso es que mis libros empiezan a podrirse y las paredes de mi habitación van menguando; he decidido ser médico y que mi vida sea menos miserable. He buscado algo externo a mí para ello, ay, he caído de esa altura tan grande a la que estaba, he disminuido mi superioridad, maldita sea, ya no soy tanto como lo fui antes. Me he quedado sin fuentes internas de satisfacción, y ahora tengo que encontrarlo en las demás cosas. Menudo disgusto. Pero ahora me marcho, el dentista me espera.
La vida me parece maravillosa mientras observo el gotelé que veo, tumbada en el sillón de cuero, con los dientes temblando de una inercia sofocante. El olor a medicinas me hace sentir bien, y me imagino cómo me vería a mí misma si yo fuera la dentista, y cómo me vería ella si ella fuera la paciente. Ya ha pasado una hora, y estoy volviendo a casa. Qué bonita la calle, qué feliz me siento. Qué bonitos los coches, qué feliz me siento. Qué bonitos los semáforos, qué feliz me siento. Y pensar que hace menos de dos horas me sentía tan, tan, tan mal. Soy yo, la desgraciada montaña rusa emocional. Escucho la banda sonora de American Beauty, que es la banda sonora de mi vida. Any other time cuando quisiera morirme, y Dead already cuando tengo ganas de correr(me) de alegría. Ahora, suena Dead already. Sí, reconozco que ante la música soy extremadamente elástica. Pero sólo ante la música, la maquinaria que maneja mis sentimientos como le da la gana. Bah.
La vida me parece maravillosa mientras observo el gotelé que veo, tumbada en el sillón de cuero, con los dientes temblando de una inercia sofocante. El olor a medicinas me hace sentir bien, y me imagino cómo me vería a mí misma si yo fuera la dentista, y cómo me vería ella si ella fuera la paciente. Ya ha pasado una hora, y estoy volviendo a casa. Qué bonita la calle, qué feliz me siento. Qué bonitos los coches, qué feliz me siento. Qué bonitos los semáforos, qué feliz me siento. Y pensar que hace menos de dos horas me sentía tan, tan, tan mal. Soy yo, la desgraciada montaña rusa emocional. Escucho la banda sonora de American Beauty, que es la banda sonora de mi vida. Any other time cuando quisiera morirme, y Dead already cuando tengo ganas de correr(me) de alegría. Ahora, suena Dead already. Sí, reconozco que ante la música soy extremadamente elástica. Pero sólo ante la música, la maquinaria que maneja mis sentimientos como le da la gana. Bah.
viernes 28 de agosto de 2009
se ha descompuesto la manada que habitaba en mi mente desde hacía siglos,
y ahora esta es un pastizal para alimentar a buitres con la carne sobrada del yo.
la estancia en el punzante sarcófago que sepulta mi verdadero ser
acaba de empezar, y sé que aún no acaba.
quisiera morirme y resucitar en otras circunstancias menos fatales,
en brazos de esa tierra que una vez fue mía.
arrastro este cuerpo hacia la tumba que me espera,
donde se despliegan con impaciencia las plegarias,
los llantos y dolores que roen las mejillas.
que me entierren y yo vea mi propio entierro,
y el último pasaje de mi rostro yermo
antes de que el féretro me oculte por siempre de esta vida.
mi piel entera envuelta en sudarios
será la desembocadura de todos los tiempos míos,
y sobre ella cabalgarán los ángeles,
trotando con desdén sobre mis bestias corporales.
me veo en el recuerdo volviendo a existir,
mientras gusanos me consumen a oscuras.
ya nada siento, alrededor todo es vacío,
y aquí, dentro de mí, la nada.
mi epitafio será el dolor y el hastío,
y nunca nadie más me recordará.
y ahora esta es un pastizal para alimentar a buitres con la carne sobrada del yo.
la estancia en el punzante sarcófago que sepulta mi verdadero ser
acaba de empezar, y sé que aún no acaba.
quisiera morirme y resucitar en otras circunstancias menos fatales,
en brazos de esa tierra que una vez fue mía.
arrastro este cuerpo hacia la tumba que me espera,
donde se despliegan con impaciencia las plegarias,
los llantos y dolores que roen las mejillas.
que me entierren y yo vea mi propio entierro,
y el último pasaje de mi rostro yermo
antes de que el féretro me oculte por siempre de esta vida.
mi piel entera envuelta en sudarios
será la desembocadura de todos los tiempos míos,
y sobre ella cabalgarán los ángeles,
trotando con desdén sobre mis bestias corporales.
me veo en el recuerdo volviendo a existir,
mientras gusanos me consumen a oscuras.
ya nada siento, alrededor todo es vacío,
y aquí, dentro de mí, la nada.
mi epitafio será el dolor y el hastío,
y nunca nadie más me recordará.
martes 25 de agosto de 2009
hipomanía
de madrugada estuve en parís tomando un café con f. iba en bragas y con los pechos al descubierto, porque quería pasar completamente desapercibida. como lo conseguí, decidí premiarme con un disparo en la nuca y tras suicidarme empecé a sorber deprisa el café, pues se estaba enfriando, y además presentía que f se estaba sintiendo desplazado por mí. estábamos rodeados por unos señores que tenían los ojos pegados a la mesa, mirando unos mapas y planeando ir en busca de un tesoro en no sé qué isla del pacífico. tras escuchar aquéllo, f y yo nos miramos uno al otro, y él vislumbró en mí lo que quería escuchar de mí, y yo a mi vez vislumbré en él lo que quería escuchar de él. nos levantamos despacio y mientras f se colocó de pie delante de todos ellos, desnudando su vocabulario con excitante franqueza para distraerlos, yo robé los mapas disimuladamente, y una vez que los conseguí, guiñé un ojo a f en señal de que ya lo tenía todo. tras ello, f se calló, haciendo un ademán de despido, momento en el cual todas las palabras que antes había pronunciado volvieron a juntarse en una misma frase espesa que llenó toda la galería de hiedras que no dejaban ver nada. en ese momento de confusión, aprovechamos para salir de ahí, partiendo hacia nuestro destino en un cometa tricolor. llegamos en seguida, y tras buscar un poco y ver que no había tesoro alguno, nos llenamos de satisfacción e hicimos el amor ahí mismo rodeados de tanta nada que parecía llenarnos de todo. hicimos el amor una y otra vez, y luego nos entró sueño y decidimos volvernos a casa. ahí concretamos fecha y lugar donde nos volveríamos a ver, pero esta vez, le dije que en mi próxima cita iríamos a visitar la galaxia andrómeda, y ahí aprenderíamos a fabricar cola casera y cenar espaguetis en forma de lápices de colores que en la punta tuvieran todas las cosas que yo quiero que pasen por mi vida y que sé que se cumplirán, porque yo lo digo, porque yo lo quiero, porque estoy corriéndome pensando en que algún día alcanzaré todo aquéllo en lo que pienso que tarde o temprano acabará esparciéndose en mi interior. a veces mi mente alumbra por cesárea ideas opuestas a sí mismas, soy un dipolo que en ninguno de sus extremos terminales tiene nada en concreto. hoy soy lo contrario de ayer, y mañana seré lo contrario de hoy, o sea lo mismo que ayer, pero luego me daré cuenta de que tanto ayer como hoy y mañana descargan la misma telaraña metálica sobre mi tejido ganglionar. soy soy soy soy soy.
lunes 24 de agosto de 2009
de nuevo me he llenado las manos/
con la escarcha que han desprendido las mejillas estivales/
quiero rodear con ella la columna avasalladora de mi tristeza/
sofocarla en la quietud perpetua de su frío/
han vuelto a abrir los árboles sus troncos/
dejando escapar cascadas de tierra seca/
tengo en la carne toda desesperanza/
pero me falta en los labios el líquido que gotee sobre mi último instante/
no sé a dónde encontrar tanto coraje/
para aniquilarme en solo un sorbido/
quisiera emigrar junto a las aves/
que el vasto trigal se doblegue ante mí/
nadie lo sabe, pero yo una vez existí/
en ese segundo en que perecí en vida/
pero ahora encadenada a este tiempo/
soy la mortal con corazón de piedra/
ya nada soy, y quiero ser la nada/
la impaciencia se agota mientras espero un fin/
las puertas de esta cárcel aún no quieren cerrarse/
aunque yo siento que ya es demasiado tarde/
y esta niña que hay en mí/
quiera por siempre eternizarse/
mezclar su esencia con el viento/
y mecer la cuna en que descansa ya mi muerte/
creciendo lentamente, mamando de mi espera/
es tarde, es muy tarde/
pero el reloj no puede golpear/
esa postrera cuerda que apague mi aliento/
lejos queda lo que nunca pude ser/
y lejos quedará aquéllo que seré/
un mar de cenizas en un hormigón de azufre/
la máscara que nunca pudo hallar su faz/
el delirio que jamás desenrolló su abanico/
porque el miedo alumbró su piel de reptil herido/
que alguien me traiga el vaso colmado del elixir/
que al acariciar mi lengua me resucite/
haciéndome vivir aquéllo que siempre quise/
la muerte y la nada, todo mi yo enfermo.
con la escarcha que han desprendido las mejillas estivales/
quiero rodear con ella la columna avasalladora de mi tristeza/
sofocarla en la quietud perpetua de su frío/
han vuelto a abrir los árboles sus troncos/
dejando escapar cascadas de tierra seca/
tengo en la carne toda desesperanza/
pero me falta en los labios el líquido que gotee sobre mi último instante/
no sé a dónde encontrar tanto coraje/
para aniquilarme en solo un sorbido/
quisiera emigrar junto a las aves/
que el vasto trigal se doblegue ante mí/
nadie lo sabe, pero yo una vez existí/
en ese segundo en que perecí en vida/
pero ahora encadenada a este tiempo/
soy la mortal con corazón de piedra/
ya nada soy, y quiero ser la nada/
la impaciencia se agota mientras espero un fin/
las puertas de esta cárcel aún no quieren cerrarse/
aunque yo siento que ya es demasiado tarde/
y esta niña que hay en mí/
quiera por siempre eternizarse/
mezclar su esencia con el viento/
y mecer la cuna en que descansa ya mi muerte/
creciendo lentamente, mamando de mi espera/
es tarde, es muy tarde/
pero el reloj no puede golpear/
esa postrera cuerda que apague mi aliento/
lejos queda lo que nunca pude ser/
y lejos quedará aquéllo que seré/
un mar de cenizas en un hormigón de azufre/
la máscara que nunca pudo hallar su faz/
el delirio que jamás desenrolló su abanico/
porque el miedo alumbró su piel de reptil herido/
que alguien me traiga el vaso colmado del elixir/
que al acariciar mi lengua me resucite/
haciéndome vivir aquéllo que siempre quise/
la muerte y la nada, todo mi yo enfermo.
domingo 23 de agosto de 2009
todo en blanco y negro/
si abres la puerta el lobo te comerá por dentro/
si miras la fotografía de la pared verás moverse en el pezón izquierdo de la mujer serpiente a eva retorciéndose/
y en la vulva verás a adán saliendo como una mariposa del fruto prohibido/
entonces el edén estará en ese mármol de cuerpo rígido/
temerás al lobo pero el lobo ya serás tú/
te temerás a ti y cruzarás la calle/
te acercarás al anfiteatro y verás sentada a la multitud/
cubierta con el polvo gris de la matriz volátil de la gran creadora/
te sentarás de cara a la gran pantalla/
aullarás como si nunca hubieras sido/
serás ella y él pero nunca todos ellos juntos/
y rugirá la bestia que hay en ti
cuando el cúmulo de nieve explotará entre tus surcos dactilares/
entonces tu grito envolverá la sala de proyecciones/
querrás huir, pero estarás inmóvil/
querrás ser libre y esclavizarte a ello/
querrás abandonar tu jaula de nácar y barro/
querrás correr desnudo por la estepa/
pero el cazador disparará tu costado/
y una fuente en tu espalda dibujará el círculo final/
que arrastrará a todos los demás/
-también a mí, la eva suicida-
hacia el desagüe insano de la gran espiral/
que en su adentro fermenta la gran locura.
si abres la puerta el lobo te comerá por dentro/
si miras la fotografía de la pared verás moverse en el pezón izquierdo de la mujer serpiente a eva retorciéndose/
y en la vulva verás a adán saliendo como una mariposa del fruto prohibido/
entonces el edén estará en ese mármol de cuerpo rígido/
temerás al lobo pero el lobo ya serás tú/
te temerás a ti y cruzarás la calle/
te acercarás al anfiteatro y verás sentada a la multitud/
cubierta con el polvo gris de la matriz volátil de la gran creadora/
te sentarás de cara a la gran pantalla/
aullarás como si nunca hubieras sido/
serás ella y él pero nunca todos ellos juntos/
y rugirá la bestia que hay en ti
cuando el cúmulo de nieve explotará entre tus surcos dactilares/
entonces tu grito envolverá la sala de proyecciones/
querrás huir, pero estarás inmóvil/
querrás ser libre y esclavizarte a ello/
querrás abandonar tu jaula de nácar y barro/
querrás correr desnudo por la estepa/
pero el cazador disparará tu costado/
y una fuente en tu espalda dibujará el círculo final/
que arrastrará a todos los demás/
-también a mí, la eva suicida-
hacia el desagüe insano de la gran espiral/
que en su adentro fermenta la gran locura.
sábado 22 de agosto de 2009
Llevamos deseando toda una eternidad
que lo inmortal cambie de rostro y se consuma.
Nosotros que esperamos que en cada sombra
podamos ver resurgir montañas,
nosotros que al despertar en la mañana,
soñamos con poblar los húmedos rencores,
llenarlos de vacíos, de versos y de angustia.
Nosotros que en esta vida de enmarañadas sendas,
hurgamos como bestias en busca de su savia,
metemos nuestro hocico en su tierra escarpada
en busca de los frutos que sacien nuestra insaciable hambre,
¿Qué será de nosotros, qué somos, qué seremos,
cuando al fin se invierta la clepsidra que nos azuza,
y empiece a discurrir hacia atrás el tiempo,
volviendo a traspasar aquéllo que ya fuimos?
que lo inmortal cambie de rostro y se consuma.
Nosotros que esperamos que en cada sombra
podamos ver resurgir montañas,
nosotros que al despertar en la mañana,
soñamos con poblar los húmedos rencores,
llenarlos de vacíos, de versos y de angustia.
Nosotros que en esta vida de enmarañadas sendas,
hurgamos como bestias en busca de su savia,
metemos nuestro hocico en su tierra escarpada
en busca de los frutos que sacien nuestra insaciable hambre,
¿Qué será de nosotros, qué somos, qué seremos,
cuando al fin se invierta la clepsidra que nos azuza,
y empiece a discurrir hacia atrás el tiempo,
volviendo a traspasar aquéllo que ya fuimos?
viernes 21 de agosto de 2009
pero yo no necesito a nadie más que a mí/ pero yo no necesito nada más que mi propia nada/ para existir me basta el tacto de mis dedos sobre el cerebro positrónico coagulado en el compás beethoveniano/ ese es el único botón que me enciende y apaga cuando yo quiero/ a la misma vez que en el otro extremo del mundo/ el espectro albino de mi obscura consciencia está siendo lapidado, de uno a otro lado/ por la civilización incivilizada de mi otro yo, el monstruo siempre intacto que escarba en la tierra débil de mi personalidad/ soy la persona sin persona, o la personalidad sin ser/ soy el triángulo que en sus vértices sostiene la triada ciclópea: brontes, estéropes y arges/ los hijos sin madre que a mis pies ensalzan a la muerte divina posada en el altar de este averno/ la decisión es el vapor que se abalanza en mi lecho mortífero/ no quiero querer más a nadie/ no quiero querer nada más que mi nada/ quiero crecer a solas/ mientras en el otro extremo del mundo/ mi consciencia se achique lentamente.
miércoles 19 de agosto de 2009
Debí haberlo hecho, ahora lo pienso. Debí haberme subido a la mesa quitándome el vestido de mariposas llorando y maldiciendo mi ser por eso mismo, pero con tal de que mis rodillas hubieran mezclado su color pálido con la sugestión de tu mirada y tú hubieras sostenido en tus manos las dos desventuras circulares de mi pecho, me habría dado igual. Soy un caos emocional, ¿acaso alguien alguna vez querrá quererme de esta manera, tal como soy? Me habría encantado arañar como una pantera en celo ese fino tabique de aire que nos separaba y tenerte entre mis piernas durante cinco o más siglos. Te habría dejado que hicieras conmigo lo que hubieses querido, porque por una vez, yo había dejado de ser para mí para ser sólo para ti. Habría lamido a gemidos todas esas palabras que estabas sacando del diccionario de tu experiencia como algo automático, y en su lugar te habría obligado a ser lo que eres más allá de esa textura intocable de supuesto salvador mío. Te confieso que yo quería que me dijeras algo demencial, pero te ajustaste a ese deber de hacer lo que siempre se hace en estos casos, te arrastraste por la tabla aritmética de tus conocimientos para encajarme en una de tus definiciones de manual. ¿Por qué? Yo no quiero ser alguien más, yo quiero serlo todo para ti, y que tú lo seas todo para mí y para nadie más. No puedo concebirte ni tan siquiera como un amor platónico, sino como un deseo enfermizo que flanquea a orillas de mis fantasías que día a día van extendiendo sus límites a territorios absurdos, imposibles. No puedo aceptar que yo te haya edificado por encima de los demás mortales, y tú no hayas conseguido siquiera elevarme a alguien especial, que puedas recordar en cada momento. Aquélla última mañana había bebido demasiada esperanza y me dejé llevar por lo que me decías, por ese cambio en el que me hiciste creer que ahora sé que nunca jamás llegará. He fijado mi obsesión en la diana esférica de tus órbitas, y cada noche cuento las horas que quedan para volver a encontrarme contigo. La última despedida fue el fin, y sé que algún día querré hablarte de Dios, y se me vendrá a la mente tus palabras sobre Sartre, y luego fingiré haber hablado de Dios sólo para que tú me vuelvas a hablar de esas cosas, y como ese día, todo parezca insano y aterrador, y a la vez irrepetible, único. Nunca antes fui tanto como lo fui contigo, nunca antes mi esencia se había agrandado tanto hasta hacerse notar ante ojos ajenos a los míos.
Una vez que todo eso hubo pasado, la sala del área tres de tres dígitos que no recuerdo bien estaba escrita en la biblia demoníaca de mi delirio transitorio. Había demasiado que esculpir ahí, no tuve mucho tiempo porque pronto hube decapitado todas las salidas, y entonces, ¿acaso sabes qué quedó? Tan solo el laberinto inconexo de mi imaginación – estoy segura que la tuya estaba contraída en cualquier otro lugar menos en mis puntos erógenos, no como la mía, que no discernía entre la parte izquierda de tu tórax y la pastilla que había habido sobre mi lengua tan solo cuatro horas antes. Te quise una vez en la sala aquélla de tres dígitos, con ese verano que sorbía la frustración que sudaban mis manos. Y lloré ayer porque pensaba que era hoy, y lloré hoy porque pensé que era mañana, y lloraré mañana porque pensaré que yo ya no existo, si es que alguna vez existí para alguien más que para mí, si es que alguna vez existí incluso para mí.
(No existo/ enésima sinfonía/ en el siguiente compás puedes encontrar un botón que al pulsarlo active mi llanto en sol bemol)
Una vez que todo eso hubo pasado, la sala del área tres de tres dígitos que no recuerdo bien estaba escrita en la biblia demoníaca de mi delirio transitorio. Había demasiado que esculpir ahí, no tuve mucho tiempo porque pronto hube decapitado todas las salidas, y entonces, ¿acaso sabes qué quedó? Tan solo el laberinto inconexo de mi imaginación – estoy segura que la tuya estaba contraída en cualquier otro lugar menos en mis puntos erógenos, no como la mía, que no discernía entre la parte izquierda de tu tórax y la pastilla que había habido sobre mi lengua tan solo cuatro horas antes. Te quise una vez en la sala aquélla de tres dígitos, con ese verano que sorbía la frustración que sudaban mis manos. Y lloré ayer porque pensaba que era hoy, y lloré hoy porque pensé que era mañana, y lloraré mañana porque pensaré que yo ya no existo, si es que alguna vez existí para alguien más que para mí, si es que alguna vez existí incluso para mí.
(No existo/ enésima sinfonía/ en el siguiente compás puedes encontrar un botón que al pulsarlo active mi llanto en sol bemol)
lunes 17 de agosto de 2009
Ataque de pánico
De repente, la angustia invadió mis sesos. Subió un dromedario por la pared de mi garganta y empezó a cabalgar sobre mi lengua, y al llegar a mis labios, la burbuja enigmática que se había formado en mi mente se rompió, y mis dientes quisieron triturar toda esa impresión de no ser más que eso que yo anhelaba que dejara de ser. Entonces grité hacia mi interior, porque necesitaba descargar todo eso. El ascensor seguía subiendo, y alguien del espejo me estaba mirando. Tenía miedo, pero a la vez, me seducía la idea de estar junto a la apariencia reflejada en esa superficie pulida que me miraba con desdén, como si yo le perteneciera a ella, como si yo fuera su reflejo, y ella la sustancia confusa que me forma. El corazón latía muy deprisa, y sentí que cayó a mis pies como una bolsa residual de pánico sin sentido alguno. Di un pequeño golpe en la parte izquierda del espejo, con los nudillos de la mano, y me asusté, como reacción ante mi propia acción. Quería que todo eso acabara. Las paredes empapadas de ansiedad empezaban a hincharse como pequeñas esponjas a mi alrededor, y el terror llenaba mis bronquios como ácido. Llegué al cuarto piso y se abrió la puerta metálica. Salí, pero detrás no había sombra alguna. La apariencia del espejo tenía otra apariencia que pronto se difuminó sobre el suelo, y entonces me alivié sin su presencia. El pánico había desaparecido, pero pronto volvió, horas más tarde, subido a lomos de un dragón que bombeaba furia en mis pensamientos llenos de hollín y niebla. Un lexatin acarició mi esófago, y luego, todo se detuvo. La sangre se calmó en mis mejillas, y las puertas de la noche se cerraron del todo. Llegó el sueño, y soñé con algo que creo haber soñado hace tiempo. Ahora estoy aquí, y lo demás parece estar demasiado lejos, como si realmente nunca hubiera pasado.
jueves 6 de agosto de 2009
mi cabeza es un bombo recubierto de moaré con hormigas bañándose en su líquido cefálico. suena a guitarra acústica, pero sólo si la golpeas con la punta de tus pensamientos a las cinco de la tarde; el resto del tiempo, no suena a nada, o acaso a un hormiguero lleno de cáscaras de cacahuetes flotando en la gelatina espesa de mi mente tetrápoda. he tenido que quitar varias tejas de esa torre de babel que crecía de mi interior, porque temía que alcanzara el otro extremo de mi nadie. si no soy nadie, algo soy. si fuera alguien, sería menos que nada, así que prefiero no ser nada, antes que ser alguien más. yo no puedo dominar mis ideas, esas pequeñas idiotas con pseudópodos tan veloces que son capaces de correr más allá de mi control mental. mais tout va bien. hoy me figuraba al mundo como una gran suela de zapato que tenía por horma la palabra decadencia, y no sólo la palabra en sí, sino las vísceras de esa palabra, y el proceso de destripamiento previo. mastico un chicle púrpura ultra grande y hago una burbuja que al explotar deja salir un pez azul de plástico, y yo sé que ese pez es el pez que soñé anoche, pero nunca sabré qué es lo que hacía dentro de ese chicle púrpura. ahora tan sólo desearía ser un pequeño miriápodo dentro de un gran acuario lleno de ficciones. me fui a la mar. chao pues.
martes 4 de agosto de 2009
pastillas bicolores,
tacto a pasta arenosa.
pero la mente intacta,
y el estómago digiriendo el polvo.
¿cuándo empezará a hacer esto efecto?
ya no hay marcha atrás,
la sustancia vil del artefacto homicida
hará estallar su líquido ambarino
y este serpenteará por mi cráneo,
pero ya nada acontecerá,
y todo eso será inmutable
-ya está, ya es el fin,
estoy erosionada por dentro,
yo
ya
no
soy.
Al principio Dios creó el cielo y la tierra.
ahora que floto y ya nadie me siente,
ahora que floto y ya nada puedo sentir.
he visto mucho porno últimamente.
pero a mí me gusta ver porno últimamente.
porque no hay nada de pecado en ver porno
ni ahora,
ni últimamente.
Puedes comer de todos los árboles que hay en el jardín, exceptuando únicamente el árbol del conocimiento del bien y del mal. De él no deberás comer, porque el día que lo hagas quedarás sujeto a la muerte.
la mujer de pechos oscilantes
tiene protozoos en sus pezones vibrátiles,
redondeles de carne succionada
por la boca rosada
de un intruso lascivo,
y sin embargo indispensable
en la escena sexual.
Entonces Dios dijo: "Hágase la luz". Y la luz se hizo.
la vecina de enfrente del primero
sale cada día en sujetador
a colgar la ropa
con su enjundia rebosante
y canta día tras día
con esa voz de penco amarrado
con esa boca de escoba disecada
con esos brazos calcáreos
con esos dientes embotellados en vinagre
con esas orejas de alubias putrefactas
con esas piernas grisáceas y ventrudas
con esa nariz de col rizada
¡ya deja de cantar,
yegua maligna!
tu voz me ha hecho desquiciar,
el silencio es el arma que te hará resucitar.
ahora que floto y ya nadie me siente,
ahora que floto y ya nada puedo sentir.
Luego, con la costilla que había sacado del hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre.
me duele la felicidad
y me alegra el dolor.
soy feliz llorando
y soy triste sonriendo.
ahora que floto y ya nadie me siente,
ahora que floto y ya nada puedo sentir.
la mujer con el florero en la cabeza
me da de libar de sus palmas doradas
el jugo afrodisíaco que probó maría
cuando parió a jesús tras copular con el invento.
y el señor de ahí sentado en frente
cuando se hubo corrido dentro de mí
su interior parecía una galería de angustias.
gritaba el sol derretido en su espalda
y se marchó con el júbilo clavado en sus amígdalas.
adiós, no nos veremos ya nunca, señor.
cuando se fue se llevó mi vestido
se lo llevó, se lo llevó,
envolvió con él la corona arbórea del desierto,
encrespó las olas del mar con sus volantes,
e hizo crecer dos cabezas a saturno.
el señor que se hubo corrido dentro de mí tiene la culpa,
el señor que cultiva en el desierto mi vestido.
-porque no entiendo
el símil de este concepto.
¿acaso hay algún símil en este concepto?
no pues, la discordancia me da de mamar.
Los dos, el hombre y la mujer, estaban desnudos, pero no sentían vergüenza.
ahora desde este puente del cual me tiré ayer
vuelvo a tirarme hoy,
y así mañana podré decir
"en este puente yo me tiré ayer, y antes de ayer,
y hoy me toca tirarme de nuevo"
así me veré realizada en esa trilogía
que lleva en sí
la rendición de mi persona.
En tu salvación espero, Yahveh.
ahora que floto y ya nadie me siente,
ahora que floto y ya nada puedo sentir.
hice el amor a la locura,
¿o la locura me hizo el amor a mí?
no, necia yo,
fue el dolor de existencia
que se agrandó como un bulto en mi útero
y fecundó el germen que conecta
mi día a día
a esa máquina llamada tiempo.
y me salió brotando la locura,
arañando las paredes vaginales
-se resistía a salirse fuera
de esa bolsa placentaria
que discurría por mi interior.
Los hijos de Jafet fueron Gómer, Magog, Madai, Javán, Tubal, Mésec y Tirás. Los hijos de Gómer fueron Asquenaz, Rifat y Togarmá. Los hijos de Javán fueron Elisá, Tarsis, los Quitím y los Rodaním. Estos fueron los hijos de Jafet, y a partir de ellos, se expandieron las naciones marítimas por sus respectivos territorios, cada una con su lengua, sus clanes y sus nacionalidades.
ahora que floto y ya nadie me siente,
ahora que floto y ya nada puedo sentir.
tacto a pasta arenosa.
pero la mente intacta,
y el estómago digiriendo el polvo.
¿cuándo empezará a hacer esto efecto?
ya no hay marcha atrás,
la sustancia vil del artefacto homicida
hará estallar su líquido ambarino
y este serpenteará por mi cráneo,
pero ya nada acontecerá,
y todo eso será inmutable
-ya está, ya es el fin,
estoy erosionada por dentro,
yo
ya
no
soy.
Al principio Dios creó el cielo y la tierra.
ahora que floto y ya nadie me siente,
ahora que floto y ya nada puedo sentir.
he visto mucho porno últimamente.
pero a mí me gusta ver porno últimamente.
porque no hay nada de pecado en ver porno
ni ahora,
ni últimamente.
Puedes comer de todos los árboles que hay en el jardín, exceptuando únicamente el árbol del conocimiento del bien y del mal. De él no deberás comer, porque el día que lo hagas quedarás sujeto a la muerte.
la mujer de pechos oscilantes
tiene protozoos en sus pezones vibrátiles,
redondeles de carne succionada
por la boca rosada
de un intruso lascivo,
y sin embargo indispensable
en la escena sexual.
Entonces Dios dijo: "Hágase la luz". Y la luz se hizo.
la vecina de enfrente del primero
sale cada día en sujetador
a colgar la ropa
con su enjundia rebosante
y canta día tras día
con esa voz de penco amarrado
con esa boca de escoba disecada
con esos brazos calcáreos
con esos dientes embotellados en vinagre
con esas orejas de alubias putrefactas
con esas piernas grisáceas y ventrudas
con esa nariz de col rizada
¡ya deja de cantar,
yegua maligna!
tu voz me ha hecho desquiciar,
el silencio es el arma que te hará resucitar.
ahora que floto y ya nadie me siente,
ahora que floto y ya nada puedo sentir.
Luego, con la costilla que había sacado del hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre.
me duele la felicidad
y me alegra el dolor.
soy feliz llorando
y soy triste sonriendo.
ahora que floto y ya nadie me siente,
ahora que floto y ya nada puedo sentir.
la mujer con el florero en la cabeza
me da de libar de sus palmas doradas
el jugo afrodisíaco que probó maría
cuando parió a jesús tras copular con el invento.
y el señor de ahí sentado en frente
cuando se hubo corrido dentro de mí
su interior parecía una galería de angustias.
gritaba el sol derretido en su espalda
y se marchó con el júbilo clavado en sus amígdalas.
adiós, no nos veremos ya nunca, señor.
cuando se fue se llevó mi vestido
se lo llevó, se lo llevó,
envolvió con él la corona arbórea del desierto,
encrespó las olas del mar con sus volantes,
e hizo crecer dos cabezas a saturno.
el señor que se hubo corrido dentro de mí tiene la culpa,
el señor que cultiva en el desierto mi vestido.
-porque no entiendo
el símil de este concepto.
¿acaso hay algún símil en este concepto?
no pues, la discordancia me da de mamar.
Los dos, el hombre y la mujer, estaban desnudos, pero no sentían vergüenza.
ahora desde este puente del cual me tiré ayer
vuelvo a tirarme hoy,
y así mañana podré decir
"en este puente yo me tiré ayer, y antes de ayer,
y hoy me toca tirarme de nuevo"
así me veré realizada en esa trilogía
que lleva en sí
la rendición de mi persona.
En tu salvación espero, Yahveh.
ahora que floto y ya nadie me siente,
ahora que floto y ya nada puedo sentir.
hice el amor a la locura,
¿o la locura me hizo el amor a mí?
no, necia yo,
fue el dolor de existencia
que se agrandó como un bulto en mi útero
y fecundó el germen que conecta
mi día a día
a esa máquina llamada tiempo.
y me salió brotando la locura,
arañando las paredes vaginales
-se resistía a salirse fuera
de esa bolsa placentaria
que discurría por mi interior.
Los hijos de Jafet fueron Gómer, Magog, Madai, Javán, Tubal, Mésec y Tirás. Los hijos de Gómer fueron Asquenaz, Rifat y Togarmá. Los hijos de Javán fueron Elisá, Tarsis, los Quitím y los Rodaním. Estos fueron los hijos de Jafet, y a partir de ellos, se expandieron las naciones marítimas por sus respectivos territorios, cada una con su lengua, sus clanes y sus nacionalidades.
ahora que floto y ya nadie me siente,
ahora que floto y ya nada puedo sentir.
lunes 3 de agosto de 2009
Don Quijote está en el tejado, lo veo tumbada en mi cama, con la persiana levantada y las cortinas a un lado. Mide más de dos metros y tiene unos segmentos asimétricos formando el armazón de su cuerpo. En realidad, no puede ser él, es más bien un robot del que sobresalen unos cables que conectan con mi cabeza. Me absorbe cada pensamiento, pero yo quisiera encontrar una isla desértica en el océano enorme de mi cuerpo para enterrar ahí el baúl que encierra los pensamientos que están llenos de nada. No quiero que esa máquina de esqueleto férreo se vista por dentro de mi vacío y se llene el vacío de su caja torácica con mis pensamientos rebosados de nada. Es de noche, pero todo esto vuelve a ser como una noche que ya pasé hace unos meses, desde el mismo sitio, con el mismo cielo nublado, con la misma sensación de no pertenecer a esta vida, ni a otra. La oscuridad es el aliento tenebroso que me esconde del miedo que tengo a la irrealidad que sé que en cualquier momento irrumpirá desde el tejado aquél de cables, deslizándose delicadamente por la pendiente que me separa de ese arsenal de ficciones. Empieza, lo estoy sintiendo, tiemblo con la certeza de estar pensando mucho más que nunca, estoy imaginando todo lo que escribo, pero de repente me siento mejor que nunca; en estos ratos tan cortos que me brinda la mente, puedo extenderme como una lámina delgada sobre la fina capa de la fantasía que me llevará velozmente hacia donde más quiero, hasta alcanzar el polo opuesto de mi realidad. Un ejército acompaña a esa extraña máquina de dos metros, y sé que me salvará. Pero no sé de qué me salvará, solamente sé que lo hará. Lo hará, y qué más da por qué lo hará. Un ejército formado por soldados que conectan también con mi cabeza, atados como perros a los pies de la inmensa máquina erigida en el tejado. Me salvarán, oh, sí, me salvarán de eso que jamás sabré que es. Se acercan a mí sin moverse siquiera, como arcángeles que tienen en vez de bocas, garras de leones que raspan mis córneas. Y estas empiezan a sangrar arco iris que colorean la noche, y se vuelven mis ojos creadores de la nebulosa que ahora pinta el cielo. Todo se vuelve a mi vista un día cromático, y miro adentro, y encuentro el comienzo del fin, este que será el final de la no mía historia. No entiendo, quisiera que el dedo meñique del pie de aquel mastodonte fuera el interruptor que apague la luz de la noche que fue a convertirse en día por culpa de no sé quién, no sé qué, no sé quiénes, no sé.
sábado 1 de agosto de 2009
No consigo llenar este vacío crónico que hay dentro de mí. Soy como un colador metálico que filtra todo lo bueno que alguna vez ha podido caer entre sus cribas de herrumbrosa materia desgastada; sólo queda dentro de él los residuos de aquéllas cosas que no me satisfacen, que no me sacian. Necesito una bomba de esas que inflan neumáticos, llena de sorpresas, muchas sorpresas, que me hinche el corazón como un globo aerostático, tan grande que pueda llevar a Phileas Fog a dar la vuelta al mundo en ochenta segundos y se reescriba la historia con mi corazón como coprotagonista. Un corazón veloz, como un pensamiento en un cerebro lleno de termitas. Ni te imaginas lo que es tener una colonia de insectos en tu cerebro, hace cosquillas y es excitante, pero a la vez te hace pensar que estarías mejor en una sabana africana (suponiendo que África es el dedo índice de tu pie, y suponiendo que tu pie no es esa extremidad situada bajo tu pelvis, sino el árbol que hay plantado en medio de tus dolores, para que se alimenten de él las termitas de tu cerebro y te sientas afortunado de tener tal depuradores de penas). Agarro la guitarra, pero no puedo estar con ella entre mis manos más de cinco minutos; me invade una sensación de náusea interna. Mis órganos quieren salir de mi cuerpo, entonces me convierto en una especie de maniquí disecado expuesto en un museo londinense de aforo ilimitado. Me parece que no me gusta nada esto, los visitantes son todos unas terribles interrogaciones que me acosan, que me increpan, dicen que yo sin corazón ya no soy yo, y yo les digo que mi corazón ahora descansa entre las páginas de un libro que nunca se llegó a escribir. Entonces se van y regresan a mí los órganos. Oscurece y me vuelvo a sentir vacía. Pero al menos, por unos instantes, me sentí extremadamente bien.
viernes 31 de julio de 2009
no tienes ni idea de quien eres.
alice, espérame por favor, quisiera que nos fuéramos juntas, pero si tú te vas sin mí, es como si no te hubieras ido, y si yo me quedo sin ti, es como si no me hubiera quedado. no puedo estar sin ti, porque me necesito, y tú no puedes estar sin mí, porque te necesitas.
no tengo ni idea de quien soy.
vayámonos juntas, cógeme de la mano, el bosque se abre delante nuestra y no sé qué puede haber ahí. temo que las ramas de los árboles se incrusten en nuestro pelo y construyan un puente entre nuestras melenas que comunique mis ideas con las tuyas: se enredarán nuestras ideas, escindidas en infinitos ríos arteriales que nos llenará el cuerpo de pensamientos borrosos, unos tuyos, pequeña alice, otros de mi consciencia pálida y frágil. huirán las ideas como torrentes que desembocarán en alguna nada, jamás sabremos hacia dónde. los cuervos nocturnos se ramifican en nuestra cabellera como frutos purulentos de nuestro juicio final. dios nunca estará presente, cayó en el precipicio del olvido. el delirio está al acecho, en cualquier momento nos podemos fundir la una en la otra, yo en ti que eres yo y tú en mí que soy tú. abandóname de repente. llévate también tu sombra. yo quiero dejarte por siempre, quiero ser sin ti, alice, desvarío mío. hay una puerta en la corteza de aquél árbol, entremos ahí alice, aunque nada sepamos, pero no importa. el riesgo es la corriente que baña nuestras cabezas aletargadas, vagones esféricos guiados por la misma locomotora cáustica: la piedra angular que esculpe los valles deformes de la nuestra o sea mía percepción.
mi realidad es en tu cabeza tu ficción.
mi ficción es en tu cabeza tu realidad.
alice, mi espiral interna, sal trotando con tus feroces pánicos. tú eres la furia innata que no logro disipar. eres en mí una pequeña fisura, una grieta que deja salir los monstruos que voy pariendo mientras me invade el descontrol. me fecundan los dolores, copulo con el vacío inmundo que hay dentro de mí y entonces aparecen esas bestias, esos dolores que me roen desde el interior. vete, alice, vete, mi yo dolido.
aún hueles a óleo, alice, ¿cómo has logrado salir de tu cuadro? maldita seas, te había encerrado en ese museo de la autoestima mutilada, pero saliste de ahí. te había disfrazado de pintura, te había convertido en el relieve enfermizo que llenaba mis miserias. ¿quién te sacó con su pincel maldito? fue mi desesperación, mi hastío de soledad. pero alice, me has hecho enfadar, sepultaste mi paciencia en sus pozos sin fondo, ahora no me queda más remedios que ser tú, alice, mi yo delirante, para acabar contigo.
habla la rabia que hay en mí, una máquina de escribir que tiene por letras tus huesos ya casi esfumados. soy alice, la tumba en la que intentaste enterrar tus fracasos, pero ahora estoy aquí, no pudiste refugiarte entre mis lápidas construidas con tus frustraciones. soy la que toca tus huesos querida, tipografía mía inútil, máquina mía de escribir que sólo engendra mediocridad. alice no está muerta, pero tú sí por ahora, lo cual significa que contigo lo mediocre murió, me desprendí de ese lastre, y ahora soy yo en todo mi esplendor. la inspiración es mi razón de ser. ahora el devenir queda reducido a esa dimensión demencial, a esa realidad sin proporción alguna donde la geometría que me compone es caos y locura. ahora, la tibia envoltura placentaria que protege mi esa otra realidad embrionaria que acabo de crear, quedará reducida a una áspera piel que recubrirá la enorme criatura enferma que me rodea como una burbuja devoradora. por eso, tú te quedarás en ese árbol del bosque sola y nadie más sabrá de ti. y cerraré bien la puerta para que no vuelvas a aparecer por aquí, y así, mi realidad ya será una constante explosión espontánea de ese dolor agresivo que a cada instante se alimenta de mí.
pero ese dolor me hace escribir
y estaré sin ti, pero no te necesitaré
y estarás sin mi, pero me necesitarás
miércoles 29 de julio de 2009
Desde la primera vez que nos encontramos, me sigue manteniendo despierta la ilusión de pensar que en el instante menos esperado, la aventura invadirá mis días, y entonces nada volverá a ser como antes. Tenías toda la razón, el cambio está dentro de mí, pero aún me cuesta verlo. Soy una hélice anímica, en cualquier momento puedo convertirme en una vorágine capaz de transformar en cataclismo cualquier paisaje que se me ponga por delante. No puedo amansar a esta bestia indomable que tengo dentro de mí, esa tristeza criminal se escapa a mi control y me anega el cráneo, envolviéndome de un yo que sé que no es mío, pero tampoco de otros. Otras veces me desborda una emoción que creo inhumana, hasta tal punto de sentirme compuesta por un mosaico de alegrías descomunales, y estallo en una metáfora apoteósica que hace que mis pulmones inhalen el universo entero, contigo entre sus pleuras desérticas, hasta alcanzar el clímax de mi febril existencia. Pero sea como sea, a cada rato la ánfora de mi interior vierte sobre mí todo su contenido, derrama mi sustancia sobre mi propia sustancia, esa otra sustancia que está en el exterior, pero formando a la vez parte de mí, levantando teja por teja el antagonismo que me representa: el leviatán, y la más pura inocencia, todos en un mismo ser. Me he acostumbrado a esta infame rutina que ha envenenado mis huesos, y ahora me cuesta desligarme de sus obstinadas ataduras, porque supongo que soy demasiado débil para ello. Pero es que también soy demasiado débil para seguir ahí, entre sus hirientes cadenas. Te confieso que nunca te conté ni la mitad de lo que me está pasando, tuve miedo de que no me creyeras, o de que acabaras detestándome por no ser como los demás, o por ser quizá demasiado imbécil al dejar mi intimidad abierta de par en par, al alcance de cualquier desconocido que pudiera utilizarla para hacer papiroflexia malintencionada con ella. Ya sabes, cuando otro es más miserable que tú, tú dejas de serlo tanto, o, al menos, eso es lo que crees. Por eso, supongo, el mundo necesita exprimir las miserias ajenas, para sentirse más vivo, menos ruin. Pero si es por ti, ya no me importa, sé que tú no serías capaz de convertir mis penas en un brebaje que de más fuerza a tu soberbia, porque tú eres diferente, tú no eres como ellos, y ninguno de ellos podría asemejarse jamás a ti. Tú nunca sabrás que me has construido sin pedir nada a cambio, ni te imaginas las veces que te recuerdo como en un sueño del que me sacaron a la fuerza, sin yo querer despertarme, para no separarme de ti. Soy detestable. Catastrófica. Soy lo más imperfecto que puedas hallar, soy la perfecta encarnación de lo irrisorio, de lo inútil, de lo defectuoso. Pero sin embargo, soy capaz de amar con el ímpetu del universo entero. Soy capaz de amar como si la vida misma se limitara exclusivamente a ese acto tan destructivo y a la vez vital del amor, soy capaz de amar por encima de todas las demás cosas, pero únicamente si me dejan. Soy un enigma completo, tanto para los demás como para mí misma. Y yo te quiero, porque solamente tú fuiste capaz de mirarme a los ojos durante todo el tiempo que me tuviste delante. Solo tú, y nadie más que tú.
martes 28 de julio de 2009
Desrealización.
Es tan tarde, que siento que debería estar soñando hace más de una hora. Tengo insomnio, no puedo dormir, porque no me lo propongo. La pared humectante de mi cuarto rezuma escenarios ciclópeos sobre los cuales mis pensamientos representan sus estúpidas obras teatrales plagadas de ficciones que creen volverse reales al tacto férreo del delirio. Las esquinas de la habitación tienen dientes elásticos, en realidad son pequeñas fisuras en la vagina rugosa del gotelé. Desde aquí la calle se percibe como un rodillo que hace cosquillas a la humanidad, y la humanidad parece un coloquio de letras lascivas que se aparean para formar palabras obscenas. Es de noche, y los hombres parpadean como flashes sin saber exactamente por qué tiene que ser justo de esa manera tan absurda. Hombres con la piel de elefantes que brillan como medusas y que desconocen incluso lo que son. Abro un periódico, y sin sorprenderme ya, saltan unos pequeños cuervos de papel impulsados desde abajo con un muelle. Es lo de siempre, las noticias se cansan ya de oler a tinta, entonces las letras escritas en las páginas amarillentas deciden cambiarse de casa, y saltan, en forma de cuervos, hacia esas esquinas de dientes elásticos que en realidad segregan flujos vaginales. Se van allá, en busca de un nuevo hogar donde poder expandir sus alas con olor a tinta recién impresa. Y todo eso porque ya nada quiere estar encerrado en un periódico lleno de un dolor que se repite en los distintos titulares, que vienen a decir lo mismo: el mundo apesta, y ya nada puede cambiar. Todo es una basura, y ya el alfabeto se ha cansado de recordarlo.
Despersonalización.
El cuerpo que me pertenece me es ajeno a la consciencia. Peor aún, mi consciencia es ajena a todo cuanto pueda existir. Es el vacío más puro, la más bella constelación de oquedades donde ya nada se puede esperar. La gata se sienta a mi lado, está aquí, tumbada sobre el escritorio, como una musa esculpida en el romanticismo. Maúlla y me recuerda a que es verano. Mis rodillas son otras rodillas que alguna vez fueron mías. Alguna vez, esa otra vez, cuando pensaba que no eran mías. Quiero algo tangible, y es que el amor para mí es una ridícula quimera. Quiero desenamorarme con todas mis fuerzas, pero jamás podré hacerlo si no me enamoro antes. Bostezo y me doy cuenta de que me acabo de despertar. O sea todo lo escrito antes fue una cosa que escribí mientras dormía. Nada real, pero tampoco ficticio.
Es tan tarde, que siento que debería estar soñando hace más de una hora. Tengo insomnio, no puedo dormir, porque no me lo propongo. La pared humectante de mi cuarto rezuma escenarios ciclópeos sobre los cuales mis pensamientos representan sus estúpidas obras teatrales plagadas de ficciones que creen volverse reales al tacto férreo del delirio. Las esquinas de la habitación tienen dientes elásticos, en realidad son pequeñas fisuras en la vagina rugosa del gotelé. Desde aquí la calle se percibe como un rodillo que hace cosquillas a la humanidad, y la humanidad parece un coloquio de letras lascivas que se aparean para formar palabras obscenas. Es de noche, y los hombres parpadean como flashes sin saber exactamente por qué tiene que ser justo de esa manera tan absurda. Hombres con la piel de elefantes que brillan como medusas y que desconocen incluso lo que son. Abro un periódico, y sin sorprenderme ya, saltan unos pequeños cuervos de papel impulsados desde abajo con un muelle. Es lo de siempre, las noticias se cansan ya de oler a tinta, entonces las letras escritas en las páginas amarillentas deciden cambiarse de casa, y saltan, en forma de cuervos, hacia esas esquinas de dientes elásticos que en realidad segregan flujos vaginales. Se van allá, en busca de un nuevo hogar donde poder expandir sus alas con olor a tinta recién impresa. Y todo eso porque ya nada quiere estar encerrado en un periódico lleno de un dolor que se repite en los distintos titulares, que vienen a decir lo mismo: el mundo apesta, y ya nada puede cambiar. Todo es una basura, y ya el alfabeto se ha cansado de recordarlo.
Despersonalización.
El cuerpo que me pertenece me es ajeno a la consciencia. Peor aún, mi consciencia es ajena a todo cuanto pueda existir. Es el vacío más puro, la más bella constelación de oquedades donde ya nada se puede esperar. La gata se sienta a mi lado, está aquí, tumbada sobre el escritorio, como una musa esculpida en el romanticismo. Maúlla y me recuerda a que es verano. Mis rodillas son otras rodillas que alguna vez fueron mías. Alguna vez, esa otra vez, cuando pensaba que no eran mías. Quiero algo tangible, y es que el amor para mí es una ridícula quimera. Quiero desenamorarme con todas mis fuerzas, pero jamás podré hacerlo si no me enamoro antes. Bostezo y me doy cuenta de que me acabo de despertar. O sea todo lo escrito antes fue una cosa que escribí mientras dormía. Nada real, pero tampoco ficticio.
domingo 26 de julio de 2009
es un suicidio lírico, pero nada práctico. hago una dicotomía entre este yo y el otro, pero ambas partes me pertenecen a mí: una incisión quirúrgica me divide en dos y luego una misma cosa vuelve a unir las dos mitades. toda incisión quirúrgica es en realidad mi ciclotimia. ahora estoy demasiado bien, ahora estoy demasiado mal. ya es inminente, este hemisferio totalmente opuesto a ese otro que luego me compondrá ahora viene a maniobrar mis sentidos, pero luego ese otro hemisferio totalmente opuesto dilatará la musculatura del pesar dejando como cicatriz un éxtasis inexplicable. soy la marioneta de mis emociones, cohetes que se alejan de mi órbita racional en cuanto me dejo arrastrar por la inercia de la imaginación. quiero saltar ese muro de realidad tan denso y lleno de hiedras. abro la ventana y el edificio que hay delante parece una tarántula rectangular que por dentro tiene unos pequeños hombres hechos de piezas lego multicolores. todos parecen venir de otra dimensión y entrelazan sus bostezos plásticos para dirigirse a un mismo sueño, construido, también, con piezas lego multicolores. la noche es una polilla que tiene cientos de caras que cambian conforme van avanzando las horas, como unos cromos de pegatina fosforescente. jesucristo ha caído del cielo disfrazado de farola fundida y dios parece ahora la píldora infalible para embarcarse hacia lo utópico. pero yo prefiero usar como medio de transporte hacia lo utópico las conexiones neuronales que flotan en mi desconocida materia cefálica, la verdadera diosa de mi inmortalidad. esta ciudad es una convulsión descompasada de la gran orbe enferma. quiero dormirme ya, es que me siento demasiado feliz, y no sé cuándo volverá a maniobrarme ese otro hemisferio tan opuesto a este. quiero mejor prevenirlo todo. sí, debo hacerlo.
sábado 25 de julio de 2009
Dolor febril,
maquinaria incesante de molerme deprisa,
deprisa,
deprisa.
Vuelve una y otra vez,
sin ser llamada,
esta terrible náusea,
el fin de este instante
trepando por mis nudillos
como arañas sobre paredes desteñidas.
Pero más allá
siento que hay algo,
el horizonte fecunda estas palabras
que en la mañana tejen en mis pestañas
una muerte dispuesta a acogerme en sus brazos.
Dolor febril,
maquinaria incesante de molerme deprisa,
deprisa,
deprisa.
maquinaria incesante de molerme deprisa,
deprisa,
deprisa.
Vuelve una y otra vez,
sin ser llamada,
esta terrible náusea,
el fin de este instante
trepando por mis nudillos
como arañas sobre paredes desteñidas.
Pero más allá
siento que hay algo,
el horizonte fecunda estas palabras
que en la mañana tejen en mis pestañas
una muerte dispuesta a acogerme en sus brazos.
Dolor febril,
maquinaria incesante de molerme deprisa,
deprisa,
deprisa.
martes 21 de julio de 2009
I.
La luna es la primera cuerda del violonchelo,
el arco titánico de tu espalda.
Cargando con la noche en los hombros,
el dulce cristal de la inercia
nos lleva a un estado de sopor.
No quisiera despertarme nunca,
aunque aún no yazco en el sueño,
pero siento el cuerpo como un pétalo mecido
por el viento que soplan los juncos
dormidos sobre la palma de tus manos.
Allá a lo lejos Eros cabalga sobre una bestia salvaje
mientras caen los últimos destellos.
La música que tañe tu espalda,
y mi verso como una oda al olvido
escancian nuestros labios de veneno.
lunes 20 de julio de 2009
He descifrado la lengua enmarañada de las noches del cielo, la lengua olvidada de la historia, he descifrado la lengua de los intrusos que había en mi cuerpo buscando aquéllas tumbas en las que encerré toda la ira, pero aún no he podido descifrar el código de mi propio lenguaje, aún no sé qué se esconde en mi mente, detrás de esa bandera abrasadora de la apariencia, qué se puede escuchar más allá de la fina cortina de la idea, qué hay en el interior de mis palabras que parecen manchas embebidas de viento. Imagino la imagen imposible, la fijo en la posibilidad, yo seré la imaginación del otro, y ese otro será mi imaginación, y yo seré una de las miles de sincronías extrañas del movimiento craneal ajeno. Entonces crecen unas ramas de este tronco que es mi cuerpo. Ramas que beben del jardín del desvarío. El insomnio me pide de mamar, me pide alguna substancia de mí para consumar su engranaje. Con estas trenzas que caen sobre mis hombros como serpientes de cascabel, al aire va urdiendo el autobús que con sus extremidades nos llevará hacia el vertiginoso desatino, allá un torbellino de sombras nos espera para guiarnos hacia los límites de los abismos: lo veo, lo estoy viendo, siempre lo vi venir. Pero la máquina que germina lo inacabable está mucho más abajo de todo lo visible, y la fragmentación comienza en ese punto. Podría lidiar con la muerte, saldría victoriosa en este momento: la fe en toda esta vida es demasiado grande para que la devore cualquier final. Mucho más abajo, también lo inimaginable. Aún no llueve, aún no puedo conocer ese lenguaje mío.
domingo 19 de julio de 2009
bad times
y qué más da no importa qué soy sino el último de los tres puntos suspensivos el más inútil y desconocido bella sería yo si hubiera nacido como tal quisiera tener otro cerebro mejor que este cúmulo adiposo de neuronas polimerosas oh qué hermoso es el tacto cuando al tocar el cielo me quemo la punta de los dedos luego miro los pies y los hiela el infierno a veces me pregunto qué sería si yo no hubiera nacido un veintisiete de enero de mil novecientos noventa a esa hora ahora sería otra persona si hubiera nacido un treinta y siete de febrero de dos mil quinientos treinta y cuatro entonces qué sé yo mira lo que engendra el domingo pequeños embriones de plastilina parecidos a sueños polimorfos que cuelgan de mi pared como lámparas de gérmenes patológicos que hacen que aumente la fiebre por alcanzar la máxima altitud vital ojalá nadie hubiera inventado tal humanidad diluyéndose con tanto ímpetu en la orina de sus tejidos hace cuatro décadas tocaron la luna y dentro de cuarenta años serán cuarenta años desde que yo toqué la luna cuarenta años después de que la alcanzaran aquéllos hace cuatro décadas entonces será ahora cuarenta años después de que la alcanzaran llegaré ahí tocaré sus cráteres de canales venecianos y sus mejillas barrocas de teatros nunca concurridos llegaré con una nave espacial con macarrones y espaguetis pegados con super glue y decorada con ceras de colores como cuando era pequeña en la guardería los niños todos hacíamos muchos dibujos y teníamos también peceras con peces naranjas llamados xifos minúsculos aviones de escamas ambarinas y qué más da no importa qué soy sino el punto final que no querré poner cuando esto acabe porque no hará falta ahí estaré yo no hará falta porque yo seré ese punto final
sábado 18 de julio de 2009
"En vez de recomendarles limpieza a los pobres, hemos de aconsejarles lo contrario, haremos más estrechas las calles, meteremos más gente en las casas y trataremos de provocar la reaparición de alguna epidemia."
Thomas Robert Malthus - Ensayo sobre el principio de la población.
Thomas Robert Malthus - Ensayo sobre el principio de la población.
viernes 17 de julio de 2009
El corazón, qué inútil bomba de dolores. A veces desearía no ser de esta manera, todo comienza aquí, la angustia está en mi mente, y luego, lo demás no es nada: simples bifurcaciones insulsas que carecen de cualquier sentido, que no consiguen llenarme, por mucho que lo intente. Nada llena, nada es en su esencia cuando me toca, todo se convierte en una horrible imagen de calcomanías deformadas donde las cosas de afuera se desdoblan en mi interior de manera monstruosa. ¿Y por qué tengo yo que asistir a semejante espectáculo? Es atroz la impotencia, no quiero formar parte de mi devenir. Pero sí que hay algo terriblemente bello, este dolor no es como lo demás, este dolor es tan perfecto, porque consigue llenarme todo el ser. Todo dolor es vital para que mi órbita existencial pueda seguir girando con algo en sus adentros, y no despojada de cualquier sentir, con esa insipidez tan propia de los humanos. Soy algo inmortal cuando afirmo esto, pero llevo un rato muerta y no me importa experimentar ese otro placer macabro de alargar el fin hacia el infinito. Los días son absurdos, es este tiempo como una noria con clavos en su superficie que con cada giro va arrancando un jirón más de mi sustancia, y sé que llegará el día en que sólo quede un cilindro con la médula impregnada de vacíos como único testigo de mi vida. ¿Y qué pasará entonces? La noria se detendrá, sus ruedas acabarán por roer ese hueso, y luego todo desaparecerá, como si nunca nada hubiera existido. Entonces, si todo será como si nunca hubiera sido, ¿para qué ha de ser antes, cuando puede no ser desde un principio? ¿Por qué he de ser no siendo nada cuando podría no ser nada siéndolo todo?
jueves 16 de julio de 2009
el sol es un hermoso espantapájaros circular. la ciclotimia es un abismo grande en mi cabeza y va royendo esa materia intrínseca que yo no puedo comprender aún, pero sé que está ahí por encima de todo lo demás. tengo unas ganas incontrolables de llorar. pero si ahora me pusiera a llorar, sé que lloraría letras, cocodrilos, montañas, ríos, nubes, inviernos, pero no lágrimas, y todo eso resultaría demasiado ficticio, nadie me creería y todos pensarían que están viviendo un cuento o un mal sueño, y ay, me duele tanto cuando al llorar parezca que no lloro nada, pero nadie sabe que todas las cosas que están ahí brillando como pequeños vidrios congelados en el débil esqueleto de la simplicidad y que hace unos minutos no estaban realmente han salido de mis ojos, son esa clase de tristezas que cansadas de enmascararse siempre en ese disfraz ridículo y viscoso, prefieren el tacto de otras cosas que no recuerden tanto a esa miserable sensación de soledad. pues cuando no puedo aguantar el llanto y no estoy sólo conmigo misma, no dejo de llorar, disimuladamente, cualquier cosa que no sean esas estúpidas lágrimas llamativas, así nadie puede saber que ese árbol que hay ahora levantado acaba de ser llorado por mí. yo quiero pintar el cielo con una laca de uñas, que queden los días de jueves como peces amarillos sobre un fondo celeste persiguiendo otros peces un tanto más pequeños, otros caminos, otras composturas que no sean mías. quiero que me lleve usted en bicicleta, señor, que tanto le echo de menos, yo quisiera otro planeta lleno de mariposas para nosotros durante un tiempo, con semáforos de mariposas, lunas de mariposas, edificios de mariposas, calles de mariposas, heladerías de mariposas, para que así yo pueda acordarme de nuestra estancia fugaz por siempre cuando vea en el campo un trozo de esa belleza gélida que me regalaría usted si todo este supuesto fuera así, si los días no fueran fantasmas cargados de nada, si yo no estuviera tan lejos, si usted no estuviera tan lejos como siempre lo estuvo, incluso cuando nos hallábamos a unos centímetros el uno del otro, si nadie estuviera tan lejos aún estando tan cerca de los demás. al final no he podido dejar de llorar porque no he podido llorar como se llora siempre.
miércoles 15 de julio de 2009
el egoísmo es el arma de destrucción más letal que tiene el hombre. lo pensaba hoy, mientras iba caminando y me encontré una manada de hormigas que arrastraban cáscaras de pipa, y sentí tanta envidia de ellas, que deseé ser una más. entonces encontré una varita mágica que colgaba de un árbol, y me convertí en hormiga y me parecía ver la humanidad insultantemente grande desde allá abajo, pero a la vez diminuta, como un globo ocular con las venas hinchadas de herrumbre. me dió lástima, pero al mismo tiempo amaba esa humanidad tan miserable, entonces pensé que el egoísmo es lo que nos contamina los corazones haciéndolos parercer más bien calabazas llenas de orugas muertas. por eso quise quedarme para siempre en forma de hormiga, pero luego escuché un chasquido y me sobresalté al tropezar contra un peldaño. mis pies eran mis pies, ya volvía a ser yo nuevamente, por desgracia. llegó el autobús, y la misma escena de siempre volvía a dilatarse detrás de la ventana minutos después. hileras de vehículos enfermos escupiendo esa repugnante sangre por sus esófagos plúmbeos. coches casi vacíos, ay, maldita sea, no entiendo qué tanto les cuesta coger el bendito autobús, prefieren esa especie de privacidad absurda, ese deleite de sentir el voluptuoso contacto entre sus nalgas y el asiento tapizado de pura rutina. no, no quieren utilizar el autobús. tantos todoterreno en los que sólo va una persona y así en la carretera yo ya no veo simples masas de acero con cuatro ruedas, sino cientos de masas de acero con cuatro ruedas conducidas por unos egoístas a los que les importa una reverenda mierda el calentamiento global. por eso yo quisiera que toda la humanidad fuera una manada de hormigas. tan bellos insectos jamás podrían albergar fusiles tan mortales en sus cajas torácicas. me refiero al egoísmo.
martes 14 de julio de 2009
yo soy la idea rutilante que hay en tu pecho, mírala brillar y siéntela porque ahora será esta quien te domine, seré yo quien te domine, idea y yo seremos una y tú serás quien nos albergue en su cabeza, ese nido de ruidos inextricables donde se juntarán nuestras esencias como caminos terrosos que mezclan sus meandros. idea y yo seremos una, yo seré la idea y la idea será el resplandor que hay en mi interior y caerá despacio para que tú la guardes en tu sien. y entonces por favor piénsame y abre los poros de tu deseo lleno de mí y déjalo escapar, déjame escapar por tu pensamiento que seré yo la idea y me deslizaré bajo tu cuerpo y yaceré bajo tu vientre y entre tus piernas, sobre un nicho lleno de aire que nos elevará por encima del cénit. y entonces los dos seremos idea, tú una idea llena de mí y yo una idea llena de ti, y buscaremos alguna mente etérea que nos mezcle en su materia y nos enrede en una misma idea eterna en donde podamos conjugar nuestro erotismo.
lunes 13 de julio de 2009
segundo movimiento
esta mi cabeza es una peonza que tiene el centro gravitatorio en la cúspide del delirio.
no entiendo quién orquesta mis ideas cuando no soy yo aunque sé que no puede ser nadie si no soy yo, pero en este momento siento que las dirige beethoven mientras oigo molto vivace lo único perfecto en este mundo, lo más dulce que mis tímpanos jamás palparon, es una belleza mórbida que me seduce y me transporta al edén que nunca nadie podrá conocer.
es la vida comprimida en una sinfonía, la divinidad como un eco de marea, el apogeo sensorial, la culminación de todos mis espasmos. no me importaría morir en cuanto acabe, pues ya habría alcanzado todo el esplendor, tan vehementemente, al escucharla.
ya se disipa la melodía, y el mundo imperfecto parece nada a su lado.
yo siento que me abandonan las erosiones de mi mente y entonces las circunvoluciones defectuosas de la noche las reemplazan.
ya la oscuridad es este fango que vierte sobre nuestro lecho la inquietud del sueño.
bostezo y enfermo de vida, benditas sean las estaciones que se han congelado en mis pulmones como estalactitas de recuerdo.
te espero oh pérfida sombra mía que tú también seas otra cosa y que te quedes sin tu sombra para tenerme a mí como tu sombra, las dos sombras recíprocas que nos arropemos la una a la otra.
mañana en cuanto amanezca se disiparán los miedos envueltos por el rocío del alba.
nunca sabré si me podré encontrar algo más allá de esto: entonces pienso en la muerte, y se me hace algo pasajero, y la vida es algo demasiado eterno porque la siento y por sentir ya soy eterna. aunque en realidad, lo eterno es la muerte, y nada es esta vida.
y el instante este es la flor de mi alma:
motor neurológico,
fragmento narcótico,
color soporífero.
y esta flor es la luz de las entrañas ruidosas del atardecer, que ya se apaga, lentamente.
oh bendita sinfonía que vuelves de nuevo a mí llévame contigo hacia tu paraíso y conviérteme en uno de tus celestiales cauces, tú que eres pureza en mis oídos y fuente de perennidad en mi boca, eternízate en mí por siempre, y nunca más vuelvas a dejarme.
no entiendo quién orquesta mis ideas cuando no soy yo aunque sé que no puede ser nadie si no soy yo, pero en este momento siento que las dirige beethoven mientras oigo molto vivace lo único perfecto en este mundo, lo más dulce que mis tímpanos jamás palparon, es una belleza mórbida que me seduce y me transporta al edén que nunca nadie podrá conocer.
es la vida comprimida en una sinfonía, la divinidad como un eco de marea, el apogeo sensorial, la culminación de todos mis espasmos. no me importaría morir en cuanto acabe, pues ya habría alcanzado todo el esplendor, tan vehementemente, al escucharla.
ya se disipa la melodía, y el mundo imperfecto parece nada a su lado.
yo siento que me abandonan las erosiones de mi mente y entonces las circunvoluciones defectuosas de la noche las reemplazan.
ya la oscuridad es este fango que vierte sobre nuestro lecho la inquietud del sueño.
bostezo y enfermo de vida, benditas sean las estaciones que se han congelado en mis pulmones como estalactitas de recuerdo.
te espero oh pérfida sombra mía que tú también seas otra cosa y que te quedes sin tu sombra para tenerme a mí como tu sombra, las dos sombras recíprocas que nos arropemos la una a la otra.
mañana en cuanto amanezca se disiparán los miedos envueltos por el rocío del alba.
nunca sabré si me podré encontrar algo más allá de esto: entonces pienso en la muerte, y se me hace algo pasajero, y la vida es algo demasiado eterno porque la siento y por sentir ya soy eterna. aunque en realidad, lo eterno es la muerte, y nada es esta vida.
y el instante este es la flor de mi alma:
motor neurológico,
fragmento narcótico,
color soporífero.
y esta flor es la luz de las entrañas ruidosas del atardecer, que ya se apaga, lentamente.
oh bendita sinfonía que vuelves de nuevo a mí llévame contigo hacia tu paraíso y conviérteme en uno de tus celestiales cauces, tú que eres pureza en mis oídos y fuente de perennidad en mi boca, eternízate en mí por siempre, y nunca más vuelvas a dejarme.
domingo 12 de julio de 2009
la alegría tiene muchas caras, pero hoy es ebria y multicolor cual arco iris enganchado al cielo con un imperdible. es muy posible que este enjambre de pensamientos a punto de estallar acabe rompiéndose y adornando el telar que las arañas del verano tejieron en mi pecho. tal vez por todo eso me despida diciendo hola, para contrarrestar mi bienvenida, y quizás como consecuencia de esto y lo otro, el día se borre a sí mismo con el pincel del olvido antes de que llegue la noche, y entonces vivamos en un intermedio entre día y noche, y se nos sequen todas las penas colgadas en anzuelos al calor de la hoguera de nuestros años, y quizás, como consecuencia de todas las demás consecuencias que tienen que ser a su vez consecuencias de otras cosas, la alegría deje de tener tantas caras, y adopte una única apariencia, la del día a día, y nos acompañe siempre, hasta el final de nuestra existencia.
vaya, las ancas del reloj galopan deprisa y eso significa que me tengo que ir para abrir las maletas de esas otras cosas que me esperan ansiosas. es un reloj anfibio y yo tengo más velocidad que todos juntos. pero en la esquina de mi calle se reúnen cada domingo, y yo los observo con unos prismáticos, y los veo planear sus tareas para la semana venidera, y escucho cómo conspiran contra la humanidad, buscando un plan para acelerarnos día a día más y más, yendo cada vez más deprisa. pero ya no me importa. malditos relojes, habría que desterrarlos del planeta tierra.
vaya, las ancas del reloj galopan deprisa y eso significa que me tengo que ir para abrir las maletas de esas otras cosas que me esperan ansiosas. es un reloj anfibio y yo tengo más velocidad que todos juntos. pero en la esquina de mi calle se reúnen cada domingo, y yo los observo con unos prismáticos, y los veo planear sus tareas para la semana venidera, y escucho cómo conspiran contra la humanidad, buscando un plan para acelerarnos día a día más y más, yendo cada vez más deprisa. pero ya no me importa. malditos relojes, habría que desterrarlos del planeta tierra.
sábado 11 de julio de 2009
me da mucha rabia la pasividad de las personas. no logro entender cómo pueden dejarse pisotear de esa manera, me refiero a las dictaduras de nuestros tiempos. cómo es posible que la gente de corea del norte permita que su gobierno se gaste todo el dinero en aumentar su defensa militar, cuando la población se muere de hambre. no lo comprendo, yo no podría permitirlo, es que pienso que nuestra vida es sólo nuestra y nadie, absolutamente nadie tiene ningún derecho a limitarla, o manejarla a su antojo como si fuéramos unos maniquís despojados de toda autonomía individual. la naturaleza humana es repugnante, somos un saco de avaricia y odio dispuestos a acabar con todo lo que no sea como nosotros con tal de seguir aumentando nuestro poder, y me cuesta tanto comprender esa indiferencia de las personas, en especial del mundo desarrollado, que, como no padece todo eso, tampoco lo compadece... la política del miedo, de la represión. ese instrumento de sumisión que desde siempre ha usado el hombre para dominar al más débil, cuando no se da cuenta de que el verdadero débil es él, que todos esos pobres esclavos que carecen de los más básicos derechos, si se unieran podrían acabar con toda ese imperio de la maldad en un abrir y cerrar los ojos...pero lo peor es que los que no se dan cuenta de eso son ellos mismos. la masa no lo sabe, es un simple vacío que no tiene ningún valor, una pasta almidonada hueca por dentro que se rellena con cualquier sustancia tóxica procedente de la materia fecal que forma el cerebro de esos dictadores, esos máximos representantes de la vileza humana. no tener el derecho a pensar, me parece una barbaridad, la mayor atrocidad de nuestros tiempos, no dejar que la gente piense, que se exprese, que forme parte de su historia, que intervenga en el paso del tiempo. ¿cómo es posible, que una persona elija qué hacer con la vida de miles de personas? ¿qué derecho tiene? ninguno. pero para mí, la culpa de eso, no es de esos malditos autócratas, que a mi parecer ya no pueden considerarse como seres, ya no se pueden siquiera juzgar, porque tienen totalmente distorsionado el sentido del bien y del mal, y nunca considerarán como crimen esa opresión que continuamente ejercen sobre los demás. la culpa es del pueblo. todos asisten con indiferencia, o si acaso son conscientes de ello, no hacen nada para cambiarlo, viviendo en esa impasibilidad que día a día va minando cualquier posibilidad de terminar con esa brutal tiranía que acorta la libertad de ser uno mismo, de realizarse como ente inalienable, como ser único, como persona. y es que la rebelión es el único camino hacia el cambio.
viernes 10 de julio de 2009
ASESINO

Hola, soy torero y como todos sabréis me dedico a torturar a un pobre animal hasta que se muere. A mí me mola mucho clavarle ahí las espadas, qué queréis que os diga, la simple idea de imaginarme ahí toda esa sangre encharcando sus pulmones me hace sentir más hombre, me hace sentir más superior. Porque al fin y al cabo, es un animal que no sufre nada, o si sufre, bah, qué más me da, es un animal inferior a mi condición, y yo cobro un montón porque la gente paga lo que sea con tal de verme asesinar, encima me aplauden y vitorean, y me consideran un artista, un héroe, jeje. Todos sabréis que al toro lo tratan mal en su vida, por mí mejor, así facilitan mi trabajo al debilitarlo, drogándolo y lastimándolo de antes, pero ya vuelvo a decirlo, por mí mejor...¡Encima me llaman valiente! Si es que...¡Vaya que si es valentía! La situación es la siguiente: un toro que no tiene nada, que está totalmente desprotegido, está por ahí correteando el pobre sin saber lo que le espera, y desde un principio, mis colegas los que van en caballo le pincha con unas picas, así le van quitando fuerza, y cuando la sangre empieza a chorrear, ¡ay!, que me corro, que no quepo en mí de gozo, y ahí es donde empieza el festín, mi alegría se desborda... Me encanta matar, me encanta verme rodeado de sangre, me hace sentir feliz...porque hago felices a tantos espectadores...Luego le empiezo a clavar centímetros de acero en el cuerpo, le lleno la médula del más terrible dolor, pero jeje, yo soy un valiente, eso es valentía, vaya, matar a un animal completamente indefenso que no tiene escapatoria, haga lo que haga, porque está condenada a morir, y no sólo a morir, sino a ser torturado de la peor manera...Pero yo estoy tranquilo, tengo un par de amigos cerca de mí para echarme una mano en el caso de que el toro se pase un poco...aunque no suele ser así, pues nosotros tenemos mucho cuidado de que sea débil el muy desgraciado...jejeje...

Aquí están mis amigos ya acabando la faena jeje, si es que en el fondo los envidio, luego vienen y arrastran al cadáver con un camión y lo tiran a un vertedero, o se lo comen, jeje, es que este negocio mola un montón, ¡encima tenemos subvenciones del gobierno! Si es que, no nos podemos quejar...somos salvajes, y nos encanta matar...
Hola, como todos sabréis soy Espe, mi meta es privatizarlo todo, mi sueño acabar con todas las instituciones públicas, eso sí, paulatinamente, para que los votantes no se den cuenta y me sigan votando en las próximas elecciones. He llegado a privatizar hasta el agua, me encanta hacer recortes sociales y apoyar a la comunidad más rica. Presumo de ser ultraliberal, como todos sabréis mi más grande orgullo es la privatización de los hospitales, pues para mí la salud no es un derecho fundamental para cualquier ciudadano independientemente de su condición económica, sino un derecho para aquéllos que se puedan pagar su propio médico, para así yo poder destinar menos en la sanidad pública e invertirlo qué sé yo, en los campos de golf, o cosas así. También privatizo guarderías, con el mismo fin que he expuesto anteriormente, menos gastos sociales, menos ayuda para la clase media, y más apoyo para los ricos. Ahora que os he resumido mi política, ya sabéis qué papeleta echar en las próximas urnas.
jueves 9 de julio de 2009

Hola, soy Berlusconi, soy fascista, soy un corrupto y mil otras cosas peores y estoy orgulloso de mi política en especial de mi ley Alfano y mis leyes xenófobas, pero a pesar de ser una de las personas más repugnantes del planeta, los ciudadanos me votan. Si es que eso es lo que más me gusta del pueblo, la ignorancia, la falta de libertad, al fin y al cabo, yo no soy más que el representante de un rebaño que me ha elegido a mí como líder de sus ideologías, que no me juzguen a mí pues, sino al pueblo. Viva el neoliberalismo.
miércoles 8 de julio de 2009
Estoy sola, pero no me siento para nada sola, no, miento, no estoy sola, pero me siento verdaderamente sola. El estómago corroído por los años, el corazón anclado al olvido, los pechos temblorosos y llenos de tiempo, todo me hace pensar que vivo por debajo de mis sueños, a distancias enormes de mis expectativas. Pero no me quejo, simplemente me gustaría estar ahora mismo en otro lugar, aunque ni siquiera sabría en qué otro lugar querría estar. Me da tristeza pensar que no hay nadie pensándome, mientras yo tengo pensado un mundo entero para cualquiera, menos para mí. Para cualquiera que no me piensa, que está en cualquier rincón de esta vida, perdido en este vaivén inútil, en esta coreografía que no acabo de comprender. Miro y poseo, poseo cuanto miro, y de repente eso me consuela, me consuela poseerlo todo en una fracción de segundo, me consuela poseerlo por un instante, tenerlo todo adentro de mí, formando parte de mi ser, al mirar tantos paisajes que sé que no podría haber visto jamás si no hubiera estado ahí en ese lugar. Me consuela que me posean los objetos que veo como si yo fuera un objeto más, me consuela poseer todas las cosas como si fueran nidos dentro de mí. Tengo mucho, muchísimo sueño. Buenas noches, mundo. Buenas noches.
martes 7 de julio de 2009
Te abrazo entre mis piernas porque sabes que en ese abrazo encontrarás lo que siempre buscaste y lo que nunca imaginaste que ibas a encontrar. El sol es ese remolino ya apagado en tu garganta que tú creías que era una burbuja ambarina desprendida de mis poros, mira la noche ese pedazo de búsqueda incesante, tú mi búsqueda y yo tu búsqueda en un trozo de mundo enfermo y ardiente. Bailando descalza te encuentro entre salto y salto, me mareo y entonces renaces desde abajo expandiendo tus raíces por todo el suelo del cuarto, y finalmente la canción te acaba sacando del todo a la realidad desde su útero de ficción desnuda y te pone de pie delante de mis muslos como un huracán a punto de culminar. Y entonces tú eres aquél que gira alrededor de la tierra, esta está fija en ese epicentro de mi cuerpo, las cosas son adimensionales cuando dejas de girar, y luego, luego, luego. Luego empiezan a cobrar otro sentido cuando vuelves a girar, una y otra vez, esa noria irremediable hace cambiar las cosas, ahora que giras tienen esas dimensiones tan ínfimas, ahora que giras de esa otra manera tienen esas otras dimensiones tan gigantes, pero siempre han de tener una cierta dimensión, siempre tienen que parecerse a algo que hay dentro de ti y de mí. Estás algo escindido, por debajo de tus rodillas eres una serpiente de quince kilómetros, entre rodillas y garganta eres el abismo de todo lo que nunca pudo y jamás podrá ser, y por encima del cuello eres el resto de todo lo que queda, lo que alguna vez fue algo, esa existencia pura, la totalidad de la nada, la nulidad del todo, la antítesis de lo que se asemeja, la concurrencia de todo lo opuesto. Callemos, diluvian los últimos versos, hemos de escucharlos caer, bebernos los charcos que dejarán en nuestros puños y danzar a oscuras como si nada de nada habría existido antes de ese momento, como si nada de nada fuera a existir más allá de ese momento en el que al danzar a oscuras nos damos cuenta de que sólo existe ese momento, y sólo ese momento, y nada más que ese momento.
lunes 6 de julio de 2009
Entre paréntesis y paréntesis has querido quitarte la ropa acceder a mi cuarto por la ventana trepar por mis paredes corporales provocar un relámpago en mi mente fuiste ese impacto letal en mis carnes y ahora el cielo es el barniz de un paladar amargo y hay unas moscas en esa esquina color café como tus pupilas ¿acaso tus pupilas son esas moscas o acaso esas moscas son tus pupilas? Lo sé tus ojos son insectos que van devorando el silencio déjame sola salta por la ventana no vuelvas nunca hasta mañana mañana es nunca y nunca será mañana maldita ballena que aletea en mi alma oh orondo cuerpo mío infame estatua tapizada de pesadillas visuales mira las nubes hoy son rosadas la vida es una gelatina con edulcorante morado que sabe a plátano y melocotón la vida es hoy y sólo hoy tengo la vida palpitante como un molusco besando la piel de la luna tengo elefantes en vez de dedos qué pesado se me hace este éxtasis con tantos mamíferos rodando por mis piernas como si mis rodillas fueran colinas y cuesta abajo ladera abajo fuera a estrellarse toda la humanidad en contra de su destino qué dulce sabe el licor destilado de los propios deseos quisiera tenerle conmigo doctor el viento me ha abandonado quiero tener el invierno en mis pulmones querida noche no me busques esta noche porque quiero que sea de día y a ti mañana te sustituiré por esta noche que no podré vivir porque la cambiaré por el día adiós me llama alguien no es nadie pero ya es alguien por no ser nadie.
domingo 5 de julio de 2009
Mi querido abril
Con este sabor amargo a domingo, querido mío, podrías visitarme hoy para endulzarme un poco el día, podrías tumbarte apoyando tu cabeza sobre mis rodillas, mirando hacia arriba, soplando a las nubes para cambiarles el rumbo y que tengan la dirección de tus pensamientos, que recorran del norte al sur y del este al oeste todo el continente de tus sueños, todo lo perenne que nos ha creado el uno en el otro como en una burbuja que se eleva como un copo de aliento ligero hacia la bóveda. Pero como no vienes y sé que no vendrás, me quedaré aquí sentada bajo este árbol que tanto me recuerda a ti, y contaré los siglos que pasamos juntos, y todos los demás meses del año que me abandonaste, miserable, aunque te confieso que nunca te guardaré rencor. El verano, este pedazo de ventrílocuo chirriante, me aplasta continuamente bajo su barriga de hierro oxidado, me quema la piel con su boca de fuego, me enerva hasta no más poder, y yo te echo de menos, abril, te echo de menos cuando las horas se me derriten como si fueran pintura, ensuciando las paredes de mi casa con esa textura viscosa de repugnante calor. Mira, sabes que, el sol tiene un omóplato blando como el pan, lo he tocado esta mañana al amanecer y él se puso a chillar, le hacía cosquillas y finalmente acabó por llorar y se enfadó conmigo. Me maldijo y yo me largué cabizbaja vuelta a mi cama, y encontré que entre mis sábanas estaba Morfeo con la piel anaranjada, los ojos llenos de sucedáneo de lágrimas y triste porque se sentía muy, muy sólo, así que le invité a quedarse dormido conmigo, y al acostarnos, soñé que no podía contar lo que estaba soñando porque entonces se cumpliría el sueño, y como yo quiero que se cumpla, lo estoy contando sin más. Ay, abril, si tú hubieras estado aquí en vez de este julio tan pesado, quizás ahora no estaría soñando. Mira, abril, desde que llegó este verano tan tirano, en vez de palabras tengo cremalleras que me cierran el habla y los dedos y no me dejan teclear, como si todo lo que se proyectara más allá de mi interior fuera a convertirse en presa fácil de este verano tan depredador...y así me ocurre, todo lo que vivo acaba pareciéndose más bien a un antílope malherido huyendo de todos estos buitres que no dejan de perseguirme, estos carroñeros que no son más que las extremidades voraces de este cruel verano. Ay, abril, tenía un plan perfecto para largarme como si nada, pero anoche lo perdí, o me lo robó la luna, o qué se yo...pero por favor, prométeme que cuando vuelvas, me llevarás luego contigo, vayas adonde vayas, y así estaré junto a ti todos los días de mi vida, sea donde sea.
jueves 2 de julio de 2009
gracias, árbol, gracias por seguir ahí en la esquina de la calle esperando a que los autos dejen de pasar por tu lado, o que se cambien por bicicletas que en vez de humo echen polvo mágico por el costado. gracias, querido sol, gracias por existir ahí en ese mundo tan lejano, gracias, cielo, por sacrificar tu tiempo libre para malgastarlo con estos bípedos inseguros, insensatos e inconscientes que yacen como pequeños iglús a punto de derretirse debajo de tu almidonada barriga azulada, gracias, viento, por haberte quedado sordo y no escucharme cada noche cuando te llamo para que disipes el calor que no me deja dormir, gracias, verano, gracias por estar aquí, aunque te cambiaría por cualquier otra cosa, gracias, nubes, por ser como pequeñas gotas de nieve opaca en un tiesto de selvas desérticas, gracias, aire, gracias, tejados, gracias, calles, gracias, cosas, en cada fragmento de esta vida encuentro hoy ese amor tan mágico que no tiene nombre, que es inescrutable, imprescindible, irreemplazable.
martes 30 de junio de 2009
el albor la llama que flagela el entresijo de tu mañana
no me rindo ni tú desapareces, seguimos aguardando el final
mientras la luz la inquietud del alba esconde.
sabemos que estamos aquí por azares del tiempo,
infortunios del cielo, deseos del infierno.
dios nos posee en sus manos terrosas,
tu piel y mi piel nos conjugan en desastres,
dios no está y nunca estuvo,
no es más que un pretexto sacado del abismo
que en todos humanos subyace al miedo.
el ocaso la hoguera que no apagaste en tu sed
seguimos aquí maniatados al destino,
mientras la oscuridad la quietud de la noche esconde.
sabes que este será mi final, y yo sé que será el tuyo,
pero nunca sabremos por qué.
dios que encarna el dolor y la muerte,
los diablos que danzan burlando la muerte,
en este anfiteatro de arenas malditas
volvemos a mezclar lo mío y lo tuyo,
volvemos a pecar de virtud y pureza.
no me rindo ni tú desapareces, seguimos aguardando el final
mientras la luz la inquietud del alba esconde.
sabemos que estamos aquí por azares del tiempo,
infortunios del cielo, deseos del infierno.
dios nos posee en sus manos terrosas,
tu piel y mi piel nos conjugan en desastres,
dios no está y nunca estuvo,
no es más que un pretexto sacado del abismo
que en todos humanos subyace al miedo.
el ocaso la hoguera que no apagaste en tu sed
seguimos aquí maniatados al destino,
mientras la oscuridad la quietud de la noche esconde.
sabes que este será mi final, y yo sé que será el tuyo,
pero nunca sabremos por qué.
dios que encarna el dolor y la muerte,
los diablos que danzan burlando la muerte,
en este anfiteatro de arenas malditas
volvemos a mezclar lo mío y lo tuyo,
volvemos a pecar de virtud y pureza.
viernes 26 de junio de 2009
bienvenidos
estoy escuchando música y se me están ocurriendo muchas cosas, pero todas por muy dispares y diferentes que sean al final tienen que ver con lo mismo, es como una de esas cosas que se te pegan a la mente como un chicle y entonces todos tus pensamientos son ultra viscosos y con un mismo sabor a dulce efímero, y entonces empiezas a pensar multitud de cosas que al final saben a lo mismo, en realidad las ideas se escapan de tu control, en realidad nunca has tenido control sobre tus ideas, en realidad ellas siempre te han controlado a ti, y entonces te das cuenta de que se está bien así, porque a pesar de todo, podrías estar peor. hablando de mí en segunda persona sin ninguna necesidad de dirigirme a nadie, se me antoja relajar los músculos de mis sentimientos, destensar las ligaduras de mis frustraciones, contraer una sonrisa sin ningún esfuerzo y esbozar un sueño sobre la frágil pantalla de mis tentaciones, porque, para qué mentirme más, quiero hacer lo que más quiero y lo haré aunque esto signifique cambiar de vida, o más bien, desmaquillarla un poco, quitarle esos polvos grises de sus mejillas para dejarla ver tal como quiero que sea. quiero quiero y estoy a punto de hacerlo, como si fuera un avión que sin más está a punto de despegar hacia las antípodas. mientras escribo esto, lo noto aquí en la sien, y a la vez en la punta de los dedos, y a la vez en las papilas gustativas, y a la vez en el corazón, el cambio está aquí, ya casi ha cruzado el océano del deseo y de la mera suposición para instalarse en el día a día, en mi día a día. ya no quiero escribir más, se me rebelan las palabras en estas horas de la tarde y acaban por crear un oasis de frases que llevan en su sangre mi propia sangre, mi propio sentir, y todo de manera tan espontánea. ya han estallado mis pensamientos: por la derecha estoy viendo pasar un pensamiento super redondo y muy suave que dice que se va a zambullir un poco en el aroma a verano, en frente mía acaba de pasar otro pensamiento que parece ser de lija que raspa las baldosas al pasar y refunfuña constantemente, quejándose de este maldito calor, y por aquí anda otro pensamiento, y por ahí otro, y ay, miles de pensamientos se pasean a su gusto, dejándome a mí sin nada más que decir.
miércoles 24 de junio de 2009
es este amor cósmico que cae sobre mí con un sabor a ti, nos llevará muy lejos porque ya es tiempo de cambiarnos por los que están allí, tu gloria es mi gloria que es este éxtasis en el que todas las cosas que alguna vez estallaron en nuestras mentes se comprimen en un sólo punto, en un centímetro de vida que lo es todo y es la nada brotando entre sus carnes rosadas, el fruto que jamás probaron las horas pasadas ahora ansía de ti, pero ya extasiado, maniatadas están las nubes y como granizo nos deshacemos sobre el papel de seda de nuestra aventura, pero a partir de esto, más allá de este desvarío, el ciclo de la vida siempre es el que siempre fue y siempre será, no imagines, imaginemos, no imaginemos, imagíname imaginarte, yo mientras te imaginaré imaginarme, el sueño entre mis venas ahora es un castillo que se levanta hasta tocar el cielo, el sueño de tus pupilas son playas que nutren mis muslos en esta noche sin noche, sin nada más que el vacío, sólo el recuerdo de ti en mi y mi recuerdo de mi en tí que es un invento a las orillas de mis delirios, un decoupage impregnado de ficciones que se pelean por convertirse en realidades, todos los destinos encauzados en un mismo jirón de fábulas que me alimentan toda la puta rutina para encarcelarme dentro de mi propia soledad, que nunca jamás estuvimos tan juntos como en este racimo de letras condenadas a morir entre los pliegues de mi desprecio, que el sol ya no me llama, y yo tendré que ir a buscarlo antes de que amanezca.
domingo 21 de junio de 2009
Tendréis vuestro abrevadero en mis pulmones,
caballos blancos que nadáis a la deriva de mis años,
anclad vuestras riendas en mis pasos
y marchad deprisa, sin nunca volver atrás.
No galopéis sobre mi rostro
como si fuerais lágrimas cultivadas en el desierto,
dejaros arrastrar por este viento
que sopla desde el norte de mis piélagos craneales.
Trotad sobre mis lunas corporales,
rozad con vuestras crines mi carne y mis huesos,
como si en vuestra piel tuvierais las caricias
que me llevaran al centro de vuestro universo.
Armaros con el sol ceñido a las espuelas
y cabalgad sobre los campos alzados en mi cintura,
moled con violencia todas mis tardes soñolientas
y abandonadme al borde de vuestra inmensidad.
caballos blancos que nadáis a la deriva de mis años,
anclad vuestras riendas en mis pasos
y marchad deprisa, sin nunca volver atrás.
No galopéis sobre mi rostro
como si fuerais lágrimas cultivadas en el desierto,
dejaros arrastrar por este viento
que sopla desde el norte de mis piélagos craneales.
Trotad sobre mis lunas corporales,
rozad con vuestras crines mi carne y mis huesos,
como si en vuestra piel tuvierais las caricias
que me llevaran al centro de vuestro universo.
Armaros con el sol ceñido a las espuelas
y cabalgad sobre los campos alzados en mi cintura,
moled con violencia todas mis tardes soñolientas
y abandonadme al borde de vuestra inmensidad.
martes 16 de junio de 2009
El horizonte es hoy algo más
que la película envolvente de tu llanto.
Es más que eso,
es más que esto,
es algo más que ese cúmulo de muerte
que tanto quieres que te sustituya las entrañas.
Es algo más,
lo digo yo,
que estoy dentro de ti mirando hacia fuera,
por si acaso hay un espejo que te haga ver
que hay algo más allá de tu piel
que intenta no detenerse.
Te lo digo a ti,
que perforas tu propio reflejo,
que es también mi reflejo que me duele en el aliento,
te lo digo a ti,
carne de mi carne que es tu carne sobre la mía,
carne que se confunde con mi carne
como si fuéramos la misma.
El horizonte es hoy algo más
que un cielo donde crucificar tus fechas,
y más allá de tu destrucción está el ocaso:
los dioses nunca escribirán más versos
ni engendrarán más noches para ti.
que la película envolvente de tu llanto.
Es más que eso,
es más que esto,
es algo más que ese cúmulo de muerte
que tanto quieres que te sustituya las entrañas.
Es algo más,
lo digo yo,
que estoy dentro de ti mirando hacia fuera,
por si acaso hay un espejo que te haga ver
que hay algo más allá de tu piel
que intenta no detenerse.
Te lo digo a ti,
que perforas tu propio reflejo,
que es también mi reflejo que me duele en el aliento,
te lo digo a ti,
carne de mi carne que es tu carne sobre la mía,
carne que se confunde con mi carne
como si fuéramos la misma.
El horizonte es hoy algo más
que un cielo donde crucificar tus fechas,
y más allá de tu destrucción está el ocaso:
los dioses nunca escribirán más versos
ni engendrarán más noches para ti.
sábado 13 de junio de 2009
Summer time is here, kiddies
Yo soy el batiscafo que se pierde en tus mares que son mis mares, que si yo fuera tú y tú fueras yo, tú serías tú y yo sería yo. Eres tú quien se perdió en mí o soy yo quien se perdió en ti, o ambas somos la misma y ni tú ni yo nos conocemos. Desconocemos. No me importa, no quiero brújula alguna, quedémonos donde estamos las dos, una en el interior de la otra y ninguna en sí misma en realidad y a la vez en su propio yo, tú en ese espejo al que miro sin mirar, y yo sobre estas baldosas que me hacen cosquillas en los pies con su textura que me recuerda a un miriápodo. Cientos de miriápodos corriendo por mis pies como si estuviera reviviendo una lejana sinfonía. El corazón me sabe delicioso de repente, tengo en la punta de los dedos los espasmos de mis muslos pegados como estalactitas a sus yemas, los ojos me tiritan como si fueran platillos volantes y empiezo a notar en el paladar ese sabor a clímax que me eleva al paraíso entre sus filamentos melódicos. El verano tiene una sonrisa nauseabunda, todos quisiéramos huir de sus tentáculos incandescentes que nos atraviesa todo el cuerpo como unas lenguas llameantes, como unos caracoles que segregan por sus antenas el infierno, todos quisiéramos huir de este calor, pero hay algo que a la vez nos ata aquí, una inconsciencia mordaz, el retorcido vicio de desgastarse en lo mismo. Antítesis. Venga, volemos lejos de este verano, vamos a arrastrarlo hacia ese lago de serpientes para que lo conviertan en algo invernal con extremidades de reptil que se deslice como una lombriz entre los surcos de las distancias, o cualquier otra cosa menos este ardor que se pega a mí y se funde en mis horas como si fuera plastilina. Vamos a triturar el verano entre nuestros dientes hasta que no quede nada de él. Soy capicúa, de repente vuelvo a ser lo que fui ayer, estoy encerrada en ese círculo de ser y no ser, no ser y ser, ser y volver a no ser, no ser y parecerse a algo que es, que se es. Hagamos un viaje, señor Sol, tengo aquí una nave espacial, una canción que en mis oídos está hilvanando nuestro Edén, vayamos ahí, sí, mi querido Sol, que esta canción es mi éxtasis, nuestro éxtasis, la píldora mágica de nuestra felicidad. La nuestra, la mía, la tuya. Ay no, prefiero largarme sola, a este sol le hierven las arrugas, ya es decrépito de tanto brillar en este hoy que tanto parece todo menos hoy. Todo se parece a otra cosa menos a lo que es, presiento que esta noche se va a evaporar como si fuera una nube en la bóveda de mi tiempo, mi pulmón izquierdo es de asfalto y se derrite en mis latidos para poder ser sístole, y mi pulmón derecho de repente es de un material elástico que pugna por poder ser mi diástole. Y yo, mientras, retrocedo en mis relojes y me congelo en esta frase, como si nada hubiese pasado.
martes 9 de junio de 2009
Sin más
No puedo, de repente, desintegrarme como si nada. Tengo una columna que se levanta desde mi ombligo hasta el cielo, un cordón umbilical pétreo que guarda en su estructura la libertad, como si fuera un túnel de carne olvidada que absorbe del infinito todo aquéllo que tanto anhelo, y lo inyecta a mi sangre, para que fluyan más aún mis estúpidos deseos. Estúpidos, se quedan obsoletos a largo plazo, y a corto plazo son sólo trayectorias que se desvían demasiado de lo realizable, y sólo consiguen rozar esa ridícula superficie de la imaginación. Estúpidos deseos, son meras proyecciones de la fantasía, ¿acaso alguna vez podrán ser algo más que eso? ¿Acaso alguna vez podrán ser algo más que esa epidermis que esconde debajo de su tejido la decepción? Desilusión. Me sabe amarga entre las manos, me duele un poco entre los dedos de pura repetición. Siempre lo mismo, nunca nada cambia, aunque así parezca, más allá de todo esto no hay nada, sino el mismo germen, el mismo punto donde convergen todas las cosas, la misma rutina que va resquebrajando poco a poco el telón de este circo que es la realidad. Un teatro irritante, cargado de monólogos chirriantes, llenos de insufribles silencios. Desesperación. Es un soneto desvaído que corre por mis venas a velocidades vertiginosas, y sólo se detiene para perforar aún un poco más mis glóbulos rojos. ¿Hasta cuándo? No hay guión escrito, siento que me tiemblan los días postreros en el ayer, y el presente queda reducido a una bolsa de hastío, ¿qué puede aguardar el futuro? Futuro. Máquina impredecible de engendrarme en el mañana, pero sin molestarse nunca en urdir bien ese mañana, para que pueda alojarme entre sus senos sin verme rodeada de cárceles sin muros. Pasado, presente y futuro. Me los guardo en el bolsillo y los arrojo al mar. Atemporal, quiero ser completamente atemporal. No sé, me siento extraña ahora mismo, me elevo como si no pesara nada, como si fuera aire que se filtra por los pulmones del mundo entero. Me respira el mundo entero, y el mundo entero cabe en mis pulmones. Inspiro el mundo, me expira el mundo. Me inspira el mundo, expiro al mundo entero, y así siempre nos inversamos, cada cuál odiando sus roles. Detesto esta sensación. De ahora mismo, y digo ahora mismo porque me siento a cada rato diferente, soy un mosaico infinitesimal al fin y al cabo, y nunca más podré volver a tener esta impresión de ahora en otro instante de más allá. Me duele la amígdala izquierda y hay demasiado sueño en esta noche desplomado sobre los hombros de la ciudad; hombros robustos, orondas articulaciones, es este mundo un océano inmenso de debilidad. ¿Y qué soy yo? Una clavícula flotando a la deriva entre sus tempestades. Me vuelve a despertar ese chasquido de siempre, la noche gira con las mismas revoluciones por minuto, avisándome cada cierto tiempo de la muerte de una nueva parte de mí, ese chasquido que me recuerda que ya nunca jamás seré quien fui, y que quizás nunca pueda volver a reconstituir esos pedazos de mí ya muertos. Se rompe la luna y cae desangrada en el alféizar de mi ventana, golpea herida para que le abra, pero no quiero encontrármela por hoy. Ni a la luna, ni al sol, ni a las estrellas, no quiero nada más de este universo, me basta este fragmento de infinidad mío, no necesito nada más. Y qué más da, ya qué más da, todo parece dar igual. Al fin y al cabo, estoy aquí, o ahí, o quizás en ningún lugar.
sábado 6 de junio de 2009
En realidad, acababa de comenzar todo
No puedo precisar el momento exacto cuando empezó todo esto, y tampoco sé como soy capaz de contarlo ahora por aquí, porque me está costando mucho. Pero pienso que quizás así pueda ayudar a alguien que esté pasando por lo mismo que yo. Sí, me da vergüenza. Más que nada, porque la sociedad en sí tiene un concepto un poco distinto de esta enfermedad, es más, muchos ni la consideran como tal - yo misma, antes, veía todo de otra manera, hasta que me tocó vivirlo a mí.
No, no puedo precisarlo, porque es imposible. Pero sí que puedo recordar cómo poco a poco me fui hundiendo en una agonía interior que me estaba carcomiendo, hasta tal punto que llegué a sentirme podrida por dentro, como si ya estuviera muerta. Nada tenía sentido, los días pasaban lentamente, nada parecía cambiar, y todo se estaba convirtiendo en una rutina que me estaba dañando poco a poco, una rutina hiriente que me estaba taladrando los huesos, hasta llegar a perforarme el mismo aliento, las mismísimas entrañas de mi día a día. Mirara donde mirara, las cosas parecían desgastarse a mi alrededor con una monotonía estridente, y una terrible tristeza se estaba apoderando de mí, clavando sus garras en mi cuerpo. Tantas veces pensé en poner fin a todo eso, pero ay, no sé, había algo que aún me mantenía aquí, no tenía ese valor suficiente para terminar con todo. Y de repente, encontré mi alivio, mi destrucción, y todo eso que me hacía evadir por unos instantes de la realidad, haciéndome sentir menos miserable, era a la vez lo que más me destruía.
Pues sí, claro que cuesta. Es por los prejuicios de la gente, por la sociedad con sus malditas formas de imponerse, me cuesta expresarlo. Pero aquí estoy, al fin y al cabo me da igual lo demás, porque tengo la intención de ayudar a alguien que haya pasado por lo mismo que yo, y que sepa que realmente sí se puede salir de todo esto, sí, cuesta, claro que sí, porque día a día, sin darme cuenta, iba destruyéndome más y más, pero una noche, al borde del suicidio, decidí acabar no conmigo, sino con esta maldita enfermedad.
Bulimia nerviosa. Joder, suena tan macabro ahora que lo pongo, me avergüenza, pero a pesar de todo, quiero contarlo, porque realmente quiero demostrar que sí se puede salir de esto, aunque se lleve meses, o incluso años...y aunque parezca que nunca acabará. Bulimia nerviosa no es comer y vomitar. No, se suele confundir a menudo con eso. La gente no conoce mucho de esto, tal vez se tenga esa imagen de las bulímicas, que son niñas caprichosas que después de comer se meten los dedos y vomitan. No. Bulimia es otra cosa, es un infierno, es tener atracones tras atracones, no poder controlarse, comer de manera compulsiva hasta no poder más, comer cantidades enormes de comida, en especial porquerías de alto valor calórico, y luego, sentirse como una auténtica mierda, y necesitar sacar todo eso del estómago. Bulimia es matarse poco a poco, es una autodestrucción lenta, y tan incomprendida por algunos, hasta por mí misma; no comprendo porque pese a ser consciente de esto, me sigo haciendo daño. Sigo sin comprenderlo.
Me da vergüenza lo que hago cuando lo hago, lo que hice hace unos días, es una vergüenza que no sé, me hiere bastante, la verdad. ¿Es que no soy capaz de controlarme nunca? ¿Es que nunca aprenderé a tener un autodominio frente a la comida, nunca sabré cómo parar, salir de ese ritual tan lacerante? No. Esto es una enfermedad, no es una cosa de querer, no es mera voluntad. Bueno, hablando en presente, estoy podiendo, estoy en ello. Voy a ser sincera, me gastaba semanalmente entre diez y quince euros en atracones, o sea dulces y otras porquerías que luego acaban en el váter. Soy consciente, estaba tirando el dinero al váter. Pero en ese momento en el que no me podía controlar, no lo veía así, por el contrario, pensaba que la felicidad, el éxtasis era aquéllo, aquélla comida que luchaba en mi boca por aniquilarse cuanto antes entre mis dientes y llenarme hasta no más poder, y luego, tras atiborrarme, sentía una especie de liberación, que poco duraba, porque en seguida se me nublaba la mente con esa sensación de repugnancia hacia mí misma por todo aquéllo que había hecho. Lo sé, lo sé, lo sé todo muy bien, me avergüenzo de ello, todos esos ataques bulímicos me hacen sentir muy mal, pero quiero restregarme en mi vergüenza, por si alguien que lee esto está entrando en este infierno y no lo sabe, y se deja arrastrar a ciegas por sus impulsos, que piense, que piense bien lo que está haciendo, porque eso es como lanzarse a un suicidio paulatino, silencioso. Que piense, y que sobre todo, haga algo.
La comida había monopolizado mi presente, bueno, en realidad, sigue ahí, monopolizándola, pero la obsesión ya no es tan grande, estoy empezando a salir de ello. En cambio, ahí estaba, hace menos de una semana, vivía sólo por esa maldita obsesión...por aquéllo que me mataba. Será que ahora las pastillas están haciendo efecto, las pastillas y las terapias, claro. Me estaba muriendo poco a poco, no podía hacer nada, y cada día, en cada atracón, la misma frase de siempre: ''Esta será la última vez que lo haga''. Y esa última vez, siempre se acaba alargando para pasar a ser la última vez de esa vez, que a su vez era sustituida por otra última vez, y así, sucesivamente, nunca era una última vez de verdad. ¿Hasta cúando? No podía más, créanme, era un verdadero infierno.
Hasta que decidí buscar ayuda. Pedí cita con la médica, y allí me derrumbé. Llevaba demasiado tiempo escondiendo todo eso, fingiéndolo todo ante todos, con esa actitud tan apócrifa ante todo, menos ante mí misma. Aunque no fui capaz de contárselo todo, nada más disfracé todo eso con los ataques de pánico que llevaba teniendo desde hacía unas semanas, bastante fuertes. La ansiedad se hinchaba en mis pensamientos, me hacía temblar, y de repente aquéllos ataques me sobresaltaban en el tren, o en el metro, o en la calle, y me creía morir. Me dió una cita con el psiquiatra. Uf, qué alivio. No sé, albergaba una esperanza en todo eso, era lo úlitmo que me quedaba ya por hacer, mi última esperanza. Contarle al fin a alguien lo que me estaba pasando.
Y llegó, llegó el día. Las diez de la mañana ya. Estaba super nerviosa, esperando a la puerta desde hacía ya quince minutos. Las diez y cinco. Las diez y diez. Por fin la puerta se abre.
-¿Silvia?
-Sí, soy yo.
-Adelante, ya puedes pasar.
Al entrar a aquélla consulta sentí que el corazón se me iba a salir del pecho. Por fin tomé asiento; al lado mío había una enfermera que en toda esa hora no dijo una palabra, y delante, el doctor. En todo momento habló conmigo en un tono familiar, nada formal, lo que me hizo sentir mejor, menos presionada. Empezó por hacerme unas preguntas típicas, la edad, con quién vivo, cosas así.
-¿Pareja?
-No.
-¿Y eso?
-No sé, me cuesta mucho relacionarme con los demás, y además, exijo demasiado de la gente.
-No lo comprendo, ¿a qué te refieres con eso?
Y un largo etcétera, bastante íntimo, que prefiero ahorrármelo. Todo esto siguió por unos diez minutos aproximadamente. Ya no podía más, parecía que poco a poco aquéllo iba a reventar en cualquier momento, me estaba destripando mis adentros con esas preguntas. Cuando por fin me preguntó que cómo me siento, estallé a llorar, y me puse a relatar todo, que no podía más, que la puta comida me estaba destruyendo por dentro, que esa maldita obsesión me estaba impidiendo llevar una vida normal, que quería que me ayudaran, que por favor me ayudaran, que me sentía mal, muy mal con mi cuerpo, con mi vida, con todas esas frustraciones que se habían ido arrastrando desde hacía años.
-¿Y por qué has decidido acudir aquí?
-Porque no podía más, sentía que no iba a poder aguantar más todo esto.
Una hora duró todo eso. Después de tantos meses, al fin me estaba sintiendo comprendida. Me desahogué, aunque a pesar de todo, todas esas tristezas seguían ahí, tal vez demasiado profundas como para poder ser pulidas en sólo sesenta minutos. Como tarea, el psiquiatra me mandó anotar todas las comidas, incluidos los atracones y si eran seguidos de vómitos o no, hasta la próxima vez que nos fuéramos a ver. Cuando salí de la consulta, una imperiosa necesidad de atiborrarme me sobresaltó, creo que necesitaba de alguna manera refugiarme en algo tras aquélla consulta, tras mi vergüenza que había quedado en oídos de una persona tan ajena a mi vida. Con gran rapidez compré lo que pensaba que me iba a llenar, a hacer sentirme bien por unos instantes, salí del supermercado deprisa, y regresé corriendo, sintiendo el ansia que iba a estallar en mi estómago. Llegando a casa, el mismo ritual de siempre, en un corto periodo de tiempo me llené de todas esas porquerías, y luego, la culpa, la vergüenza, volvieron a apoderarse de mí, y el vómito terminó por completar el ciclo de siempre, el mismo ciclo que nunca parecía cerrarse.
A partir de ese día fui anotando cada comida. Cada atracón, no sin cierto repudio hacia todo eso, pues cuando me tocaba escribirlo todo por la noche, acababa empapando el cuaderno con lágrimas cuando tenía que hacer todo ese inventario en días que había tenido algún atracón (o incluso más de uno). Paquetes de galletas, bolsas de patatas fritas, chocolates, cañas de crema, palmeras, de todo, todo eso en un sólo día, en unos sólos minutos. Era horrible, aquélla tarea era horrible. Pero debía hacerla, por mucho que me doliera. No me quedaba de otras.
Y esa maldita depresión, todo tenía que venirme de repente. Depresión, esa sensación de vacío constante, no soy capaz de explicarla, es algo tan personal. Pero no me quejo, ya no me quejo por nada. En la primera consulta, el psiquiatra me recetó fluoxetina, más conocida como Prozac. Me advirtió de antes que iba a tardar al menos un mes en empezar a hacer efecto, y aún a día de hoy sigo sin sentirme bien, pero ya estoy empezando a cambiar un poco en ese aspecto. Poco a poco.
Sí, fue el peor mes de mi vida. Hasta hace unos días, no sé, decidí salir de esto, no quedarme aquí, aún no, no quiero. Volví a ver al psiquiatra. Esto es una terapia que durará lo suyo, como el tratamiento con antidepresivos. Durará unos meses, o quizás unos años, hasta que esto deje de perseguirme, y la bulimia por fin muera, esa maldita enfermedad me deje ya libre...
Le enseñé aquélla lista con todos los días de la semana, en total tres eran las semanas que pasaron hasta que volví a verlo. Tres semanas resumidas en tres folios llenos de palabras que me dolían. Y por qué no decirlo, el psiquiatra se asombraba cuando leía todo aquéllo, pero supongo que habrá conocido a más personas con este tipo de trastornos alimentarios. Me sentía mal, cuando veía que rodeaba esas palabras y les ponía al lado una letra, la A, de atracón, pero era la realidad, me gustara o no, aquél hombre estaba ahí para ayudarme, y él era el único que me podía ayudar. También duró casi una hora aquélla consulta, tras la cual salí mucho más aliviada con todos los consejos que me dió. Es verdaderamente inteligente, le admiro, a él y a todos esos profesionales que se encargan de ayudar a personas con este tipo de problemas. Por eso estoy aquí, para decir que si alguien que lee esto está pasando por eso, que por favor vaya a pedir ayuda, es practicamente imposible salir de esto sóla...
¿Que estoy sóla en esto a nivel personal? Practicamente, pero y qué, al fin y al cabo, todo esto me ayudará a crecer. Como el doctor me dijo en la última sesión, independencia, independencia emocional es lo que necesito. Mi amiga, la única que sabe de esto, me apoya, pero está lejos, aunque aún así, sinceramente no sabría qué hacer si no estuviera ella. Mi padre no quiere ni verme después de saberlo todo, mi madre prefiere mantenerse al margen, al igual que mi hermana, aunque al menos ellas lo comprenden. Sola, prefiero salir de todo esto sola, pero claro, con ayuda de un profesional.
La próxima cita la tengo con una enfermera. Mi médica me puso una dieta, pero yo no la sigo. 1500 calorías diarias, me parece demasiado. No soy capaz, aún es demasiado pronto para creerme recuperada del todo. El día 15 la veré, y sé que volveré a sentirme nuevamente mal, la vergüenza volverá a apoderarse de mí, pero también sé que me sentiré más aliviada, menos sóla en esto. Y al acabar con los exámenes, volveré a ver al psiquiatra. Lo admiro profundamente, me está ayudando muchísimo. Pero lo más importante de esto, es que he decidido salir de ello. Si tú estás en esto, te encuentras tan mal, no dejes de acudir a un especialista. Yo, por mi parte, no quise que el tiempo se me adelantara, y acabara por descuartizarme yo misma mi futuro con todo esto, y decidí pedir ayuda, porque hay más vida más allá de esto, hay más vida más allá de este presente, por mucho que duela, pero más allá, siempre queda aún algo por vivir. Siempre.
Lo peor de todo, es que sé que esto aún esta aquí, pero sé que es un proceso lento que algún día deberá terminar; hay que verlo con cierto optimismo, porque si no, si uno mismo no se mira en sus propios adentros y se sacude durante unos instantes, nada, nada ni nadie puede ayudarlo. Pero ya no quiero tener vergüenza, quiero que esto sea un testimonio más, un episodio más de mi vida, que espero que pronto se acabe.
No, no puedo precisarlo, porque es imposible. Pero sí que puedo recordar cómo poco a poco me fui hundiendo en una agonía interior que me estaba carcomiendo, hasta tal punto que llegué a sentirme podrida por dentro, como si ya estuviera muerta. Nada tenía sentido, los días pasaban lentamente, nada parecía cambiar, y todo se estaba convirtiendo en una rutina que me estaba dañando poco a poco, una rutina hiriente que me estaba taladrando los huesos, hasta llegar a perforarme el mismo aliento, las mismísimas entrañas de mi día a día. Mirara donde mirara, las cosas parecían desgastarse a mi alrededor con una monotonía estridente, y una terrible tristeza se estaba apoderando de mí, clavando sus garras en mi cuerpo. Tantas veces pensé en poner fin a todo eso, pero ay, no sé, había algo que aún me mantenía aquí, no tenía ese valor suficiente para terminar con todo. Y de repente, encontré mi alivio, mi destrucción, y todo eso que me hacía evadir por unos instantes de la realidad, haciéndome sentir menos miserable, era a la vez lo que más me destruía.
Pues sí, claro que cuesta. Es por los prejuicios de la gente, por la sociedad con sus malditas formas de imponerse, me cuesta expresarlo. Pero aquí estoy, al fin y al cabo me da igual lo demás, porque tengo la intención de ayudar a alguien que haya pasado por lo mismo que yo, y que sepa que realmente sí se puede salir de todo esto, sí, cuesta, claro que sí, porque día a día, sin darme cuenta, iba destruyéndome más y más, pero una noche, al borde del suicidio, decidí acabar no conmigo, sino con esta maldita enfermedad.
Bulimia nerviosa. Joder, suena tan macabro ahora que lo pongo, me avergüenza, pero a pesar de todo, quiero contarlo, porque realmente quiero demostrar que sí se puede salir de esto, aunque se lleve meses, o incluso años...y aunque parezca que nunca acabará. Bulimia nerviosa no es comer y vomitar. No, se suele confundir a menudo con eso. La gente no conoce mucho de esto, tal vez se tenga esa imagen de las bulímicas, que son niñas caprichosas que después de comer se meten los dedos y vomitan. No. Bulimia es otra cosa, es un infierno, es tener atracones tras atracones, no poder controlarse, comer de manera compulsiva hasta no poder más, comer cantidades enormes de comida, en especial porquerías de alto valor calórico, y luego, sentirse como una auténtica mierda, y necesitar sacar todo eso del estómago. Bulimia es matarse poco a poco, es una autodestrucción lenta, y tan incomprendida por algunos, hasta por mí misma; no comprendo porque pese a ser consciente de esto, me sigo haciendo daño. Sigo sin comprenderlo.
Ciclo atracón-vómito-atracón. Era una constante en mi vida, y la obsesión mórbida por la comida me estaba matando lentamente. A veces me despertaba en mitad de la noche y una terrible congoja empezaba a recorrerme el cuerpo, y sentía cómo la mente empezaba a vibrar y vibrar, tratando de huir del delirio, pero siempre acababa atrapada en esos pensamientos obsesivos. No podía concentrarme, no podía estudiar, y a punto estuve de mandar la carrera al diablo al final del curso, ya nada me importaba. A cada rato pensaba sólo en mí, en este cuerpo que no es el mío, o acaso en mi yo que no está en su cuerpo, o en ambas cosas. Sólo tenía ganas de llorar y llorar, me sentía sucia por cada bocado que entraba en mi estómago, los espejos se retorcían ante mi reflejo, ya todo había perdido su sentido. Cuando ese vacío tan grande me llenaba hasta sentir que sólo tenía vacío en mí, me urgía la necesidad de llenarme de algo, de llenarme para sentirme llena, o acaso viva. Y ahí me rendía ante ese monstruo que había en mí, y devoraba mi propia destrucción rápidamente, no masticaba siquiera, ingería la comida con una fugacidad enorme, dulces, patatas fritas, de todo, metía en mi cuerpo al enemigo, me saciaba de mi enemigo, cantidades tremendas de su materia, pero no podía parar, nunca era capaz de parar, era imposible que parara. Era como una máquina de engullir deprisa, a sólas, sin que nadie me pudiera ver, llena de vergüenza y dolor. Digo era, pero tal vez aún deba poner soy, porque aún esto no ha acabado del todo. Qué se yo, unas cuatro mil calorías por atracón. Aproximadamente. Y así, hasta que, después de todo, la culpa empezaba a adueñarse de mí, y ya no había vuelta atrás. Y ese enemigo debía morir, salir de mí aunque fuera de esa manera tan repugnante, mezclado con el ácido de mi estómago, pero había de salir, siempre ha de salir, para dejarme libre, libre, libre...
Me da vergüenza lo que hago cuando lo hago, lo que hice hace unos días, es una vergüenza que no sé, me hiere bastante, la verdad. ¿Es que no soy capaz de controlarme nunca? ¿Es que nunca aprenderé a tener un autodominio frente a la comida, nunca sabré cómo parar, salir de ese ritual tan lacerante? No. Esto es una enfermedad, no es una cosa de querer, no es mera voluntad. Bueno, hablando en presente, estoy podiendo, estoy en ello. Voy a ser sincera, me gastaba semanalmente entre diez y quince euros en atracones, o sea dulces y otras porquerías que luego acaban en el váter. Soy consciente, estaba tirando el dinero al váter. Pero en ese momento en el que no me podía controlar, no lo veía así, por el contrario, pensaba que la felicidad, el éxtasis era aquéllo, aquélla comida que luchaba en mi boca por aniquilarse cuanto antes entre mis dientes y llenarme hasta no más poder, y luego, tras atiborrarme, sentía una especie de liberación, que poco duraba, porque en seguida se me nublaba la mente con esa sensación de repugnancia hacia mí misma por todo aquéllo que había hecho. Lo sé, lo sé, lo sé todo muy bien, me avergüenzo de ello, todos esos ataques bulímicos me hacen sentir muy mal, pero quiero restregarme en mi vergüenza, por si alguien que lee esto está entrando en este infierno y no lo sabe, y se deja arrastrar a ciegas por sus impulsos, que piense, que piense bien lo que está haciendo, porque eso es como lanzarse a un suicidio paulatino, silencioso. Que piense, y que sobre todo, haga algo.
La comida había monopolizado mi presente, bueno, en realidad, sigue ahí, monopolizándola, pero la obsesión ya no es tan grande, estoy empezando a salir de ello. En cambio, ahí estaba, hace menos de una semana, vivía sólo por esa maldita obsesión...por aquéllo que me mataba. Será que ahora las pastillas están haciendo efecto, las pastillas y las terapias, claro. Me estaba muriendo poco a poco, no podía hacer nada, y cada día, en cada atracón, la misma frase de siempre: ''Esta será la última vez que lo haga''. Y esa última vez, siempre se acaba alargando para pasar a ser la última vez de esa vez, que a su vez era sustituida por otra última vez, y así, sucesivamente, nunca era una última vez de verdad. ¿Hasta cúando? No podía más, créanme, era un verdadero infierno.
Hasta que decidí buscar ayuda. Pedí cita con la médica, y allí me derrumbé. Llevaba demasiado tiempo escondiendo todo eso, fingiéndolo todo ante todos, con esa actitud tan apócrifa ante todo, menos ante mí misma. Aunque no fui capaz de contárselo todo, nada más disfracé todo eso con los ataques de pánico que llevaba teniendo desde hacía unas semanas, bastante fuertes. La ansiedad se hinchaba en mis pensamientos, me hacía temblar, y de repente aquéllos ataques me sobresaltaban en el tren, o en el metro, o en la calle, y me creía morir. Me dió una cita con el psiquiatra. Uf, qué alivio. No sé, albergaba una esperanza en todo eso, era lo úlitmo que me quedaba ya por hacer, mi última esperanza. Contarle al fin a alguien lo que me estaba pasando.
Y llegó, llegó el día. Las diez de la mañana ya. Estaba super nerviosa, esperando a la puerta desde hacía ya quince minutos. Las diez y cinco. Las diez y diez. Por fin la puerta se abre.
-¿Silvia?
-Sí, soy yo.
-Adelante, ya puedes pasar.
Al entrar a aquélla consulta sentí que el corazón se me iba a salir del pecho. Por fin tomé asiento; al lado mío había una enfermera que en toda esa hora no dijo una palabra, y delante, el doctor. En todo momento habló conmigo en un tono familiar, nada formal, lo que me hizo sentir mejor, menos presionada. Empezó por hacerme unas preguntas típicas, la edad, con quién vivo, cosas así.
-¿Pareja?
-No.
-¿Y eso?
-No sé, me cuesta mucho relacionarme con los demás, y además, exijo demasiado de la gente.
-No lo comprendo, ¿a qué te refieres con eso?
Y un largo etcétera, bastante íntimo, que prefiero ahorrármelo. Todo esto siguió por unos diez minutos aproximadamente. Ya no podía más, parecía que poco a poco aquéllo iba a reventar en cualquier momento, me estaba destripando mis adentros con esas preguntas. Cuando por fin me preguntó que cómo me siento, estallé a llorar, y me puse a relatar todo, que no podía más, que la puta comida me estaba destruyendo por dentro, que esa maldita obsesión me estaba impidiendo llevar una vida normal, que quería que me ayudaran, que por favor me ayudaran, que me sentía mal, muy mal con mi cuerpo, con mi vida, con todas esas frustraciones que se habían ido arrastrando desde hacía años.
-¿Y por qué has decidido acudir aquí?
-Porque no podía más, sentía que no iba a poder aguantar más todo esto.
Una hora duró todo eso. Después de tantos meses, al fin me estaba sintiendo comprendida. Me desahogué, aunque a pesar de todo, todas esas tristezas seguían ahí, tal vez demasiado profundas como para poder ser pulidas en sólo sesenta minutos. Como tarea, el psiquiatra me mandó anotar todas las comidas, incluidos los atracones y si eran seguidos de vómitos o no, hasta la próxima vez que nos fuéramos a ver. Cuando salí de la consulta, una imperiosa necesidad de atiborrarme me sobresaltó, creo que necesitaba de alguna manera refugiarme en algo tras aquélla consulta, tras mi vergüenza que había quedado en oídos de una persona tan ajena a mi vida. Con gran rapidez compré lo que pensaba que me iba a llenar, a hacer sentirme bien por unos instantes, salí del supermercado deprisa, y regresé corriendo, sintiendo el ansia que iba a estallar en mi estómago. Llegando a casa, el mismo ritual de siempre, en un corto periodo de tiempo me llené de todas esas porquerías, y luego, la culpa, la vergüenza, volvieron a apoderarse de mí, y el vómito terminó por completar el ciclo de siempre, el mismo ciclo que nunca parecía cerrarse.
A partir de ese día fui anotando cada comida. Cada atracón, no sin cierto repudio hacia todo eso, pues cuando me tocaba escribirlo todo por la noche, acababa empapando el cuaderno con lágrimas cuando tenía que hacer todo ese inventario en días que había tenido algún atracón (o incluso más de uno). Paquetes de galletas, bolsas de patatas fritas, chocolates, cañas de crema, palmeras, de todo, todo eso en un sólo día, en unos sólos minutos. Era horrible, aquélla tarea era horrible. Pero debía hacerla, por mucho que me doliera. No me quedaba de otras.
Y esa maldita depresión, todo tenía que venirme de repente. Depresión, esa sensación de vacío constante, no soy capaz de explicarla, es algo tan personal. Pero no me quejo, ya no me quejo por nada. En la primera consulta, el psiquiatra me recetó fluoxetina, más conocida como Prozac. Me advirtió de antes que iba a tardar al menos un mes en empezar a hacer efecto, y aún a día de hoy sigo sin sentirme bien, pero ya estoy empezando a cambiar un poco en ese aspecto. Poco a poco.
Sí, fue el peor mes de mi vida. Hasta hace unos días, no sé, decidí salir de esto, no quedarme aquí, aún no, no quiero. Volví a ver al psiquiatra. Esto es una terapia que durará lo suyo, como el tratamiento con antidepresivos. Durará unos meses, o quizás unos años, hasta que esto deje de perseguirme, y la bulimia por fin muera, esa maldita enfermedad me deje ya libre...
Le enseñé aquélla lista con todos los días de la semana, en total tres eran las semanas que pasaron hasta que volví a verlo. Tres semanas resumidas en tres folios llenos de palabras que me dolían. Y por qué no decirlo, el psiquiatra se asombraba cuando leía todo aquéllo, pero supongo que habrá conocido a más personas con este tipo de trastornos alimentarios. Me sentía mal, cuando veía que rodeaba esas palabras y les ponía al lado una letra, la A, de atracón, pero era la realidad, me gustara o no, aquél hombre estaba ahí para ayudarme, y él era el único que me podía ayudar. También duró casi una hora aquélla consulta, tras la cual salí mucho más aliviada con todos los consejos que me dió. Es verdaderamente inteligente, le admiro, a él y a todos esos profesionales que se encargan de ayudar a personas con este tipo de problemas. Por eso estoy aquí, para decir que si alguien que lee esto está pasando por eso, que por favor vaya a pedir ayuda, es practicamente imposible salir de esto sóla...
¿Que estoy sóla en esto a nivel personal? Practicamente, pero y qué, al fin y al cabo, todo esto me ayudará a crecer. Como el doctor me dijo en la última sesión, independencia, independencia emocional es lo que necesito. Mi amiga, la única que sabe de esto, me apoya, pero está lejos, aunque aún así, sinceramente no sabría qué hacer si no estuviera ella. Mi padre no quiere ni verme después de saberlo todo, mi madre prefiere mantenerse al margen, al igual que mi hermana, aunque al menos ellas lo comprenden. Sola, prefiero salir de todo esto sola, pero claro, con ayuda de un profesional.
La próxima cita la tengo con una enfermera. Mi médica me puso una dieta, pero yo no la sigo. 1500 calorías diarias, me parece demasiado. No soy capaz, aún es demasiado pronto para creerme recuperada del todo. El día 15 la veré, y sé que volveré a sentirme nuevamente mal, la vergüenza volverá a apoderarse de mí, pero también sé que me sentiré más aliviada, menos sóla en esto. Y al acabar con los exámenes, volveré a ver al psiquiatra. Lo admiro profundamente, me está ayudando muchísimo. Pero lo más importante de esto, es que he decidido salir de ello. Si tú estás en esto, te encuentras tan mal, no dejes de acudir a un especialista. Yo, por mi parte, no quise que el tiempo se me adelantara, y acabara por descuartizarme yo misma mi futuro con todo esto, y decidí pedir ayuda, porque hay más vida más allá de esto, hay más vida más allá de este presente, por mucho que duela, pero más allá, siempre queda aún algo por vivir. Siempre.
Lo peor de todo, es que sé que esto aún esta aquí, pero sé que es un proceso lento que algún día deberá terminar; hay que verlo con cierto optimismo, porque si no, si uno mismo no se mira en sus propios adentros y se sacude durante unos instantes, nada, nada ni nadie puede ayudarlo. Pero ya no quiero tener vergüenza, quiero que esto sea un testimonio más, un episodio más de mi vida, que espero que pronto se acabe.
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