10 octubre 2017

siempre soñé con no mirar atrás
seguir tras la cortina de mis sueños.
siempre soñé con caminar sobre inviernos
entre pétalos anacarados de dulce escarcha.
pero siempre hay un disparo en mi nuca,
siempre hay una mano agarrándome del cuello,
ese crepúsculo que siempre acecha levantando la ceniza de mi alma.
siempre hay un llanto inoportuno en plena noche,
siempre un despertar de horror y hambre.
             la neurobiología es un asunto intrincado,
realmente hay un problema funcional ahí, en mi cerebro.
es cierto que si me hicieran una RMf, SPECT, MEG blabla
algo encontrarían, hoja marchita, jardín explosivo...
blaaaaabllaaaaa
MAÑANA SERÁ IGUALMENTE MARTES.
BUENO, EN REALIDAD YA ES MARTES PORQUE HAN PASADO MÁS DE LAS DOCE DE LA NOCHE.
LAMES RELOJES ESPERANDO SEDUCIR UN REFLEJO OSCURO.

la vida se agota poco a poco

como un gotero a punto de acabar
justo en el momento que una clama la última gota
sedienta bajo el árbol de la eterna espera
y el cráneo necesita un proyectil brutal
 de destrucción masiva.
quisiera poder llorar
sin las espuelas del tiempo en mis mejillas.
quisiera poder gritar sin voz y sin garganta
quisiera poder decir que la tierra es la sed eterna de soñadores,
quisiera poder gritar que nada ya importa.
PERO NO PUEDO.

la noche se asoma con sus dientes de hierro.

quisiera notar la sangre brotar 
tras ser mordida por ella en un muslo,
que nazca un rojo manantial de mis carnes
y pueda decir que la lágrima de mi sueño
podrá soñar con no mirar atrás
más allá de la cortina del sueño
porque 
nada importa si algún día todos morimos.
si la vida no es más que un absurdo que nos hace soñar
mientras la muerte y el dolor nos escupen fuera del mundo,
o más bien nos adentran más en el,
pues no es más el mundo que una flema dolorosa,
un sucio disparo en un pulmón desecho,
reflejo nauseabundo de la vida mundana,
reflejo de aquéllo que nos ha tocado ser.

13 julio 2017

los años venideros huelen a naftalina: es como vivir algo pasado.
el color es algo pasado también, es un azul pisado en barro.
te conformas con ver el verano como los veranos pasados y los venideros
pero yo no obstante veo una puerta para huir de tus veranos perpetuos.
   la verdad que das un trago y sientes que tampoco puedes ver ningún color en el cielo
y eso no es porque estés ciega: hay una especie de mujer con lengua gris lamiendo ojos ajenos
y al final sabes que tampoco puedes ponerte a romper papeles a altas horas de la madrugada
     porque hay algo en ti que piensa en el mañana
en ese olor a apuntes nuevos,
en ese pan recién horneado,
en esas vendas recién apretadas a los tobillos para correr más y más.
te hace bien, bien, bien, bien:
pero vas a ser totalmente franca:
actualmente solo hay naftalina y todo es como lamer una vía férrea oxidada del siglo xix.

10 julio 2017

el naranja es eléctrico.
          el aire es el mero soplido de un muerto.
el trago de la fuente es de la fuente de tus sueños muertos,
pero el único trago en todo este desierto.
          la voz del silencio es un grito ahogado por una mano amiga.
con tus propios dedos te abres en canal y aparece lo que buscabas desde niño y no sabías qué es.
das otro trago y aparece la felicidad que no pudiste paladear ni en sueños.
música electrónica que fue al azar puesta por ti acompaña el trago
        y lo que realmente molesta es que haya alguien pensando en mi, preocupándose por mí.
lo que realmente molesta es que haya alguien que no deja que uno se consuma,
que haya alguien condenado a la gran ciudad rodeado de hombres de hierro que se derriten como cera,
lo que realmente molesta es que uno no sepa dónde ir si no es más allá de la propia destrucción
                                              y que haya alguien diciendo: todo irá bien.
que no me importa todo ese todo irá bien,
porque no hay nada que tenga que ir bien: se trata de que la hoja cae en otoño,
la nieve se derrite al comienzo de la primavera,
el pájaro busca su nido y recoge las ramas cuando hace buen tiempo para tenerlas cuando llegue el tiempo gélido
y lo que importa es que en la sangre ya no hay ni música
y lo que importa es que ya nada importa
y lo que importa es que hay cinco luces encendidas aún en mi bloque
y lo que importa aún es que esas cinco luces en realidad son ecos de una muerte ya pronunciada
y lo que realmente importa es que nada importe de todo esto.

el naranja es eléctrico.

es una luz tenue como una sangre opaca que quiere mezclarse con el río,
es como una boca pintada de insultos hacia uno mismo,
y ya no hay música eléctrica sino la botella
                    y la botella esconde el secreto que viene del mar
que sólo en mi garganta se podrá descifrar.

no-nada hay en la noche más que la rutina del sueño

que sabe que mañana será despertar.
                   yo, no sé, supongo que alguien dirá que importa todo lo que siento,
pero yo me siento bien viendo la luz naranja de máquina sangrante,
y no sé, supongo que a alguien le importa que quien sangre soy yo,
pero yo no quiero ni me importa importar a nadie
porque lo que realmente importa es que la botella está ya casi vacía
porque lo que realmente importa es que de golpe estoy viva
porque supongo que nada más importa.

aquí en este barrio uno sólo puede esperara la muerte lenta y metálica.

aquí en esta vida uno sólo puede dar otro trago de vino que es dar un trago a la vida
                     y sentir que sólo así uno no se ahoga en el desierto de lo imposible
y sentir que sólo así uno se salva en su propia destrucción.

25 diciembre 2016

ya me he hecho mayor.

estoy en mi habitación, en rumanía, donde me siento ajena a todo cuanto me rodea. aquí he nacido, aquí he pasado los 12 primeros años de mi vida, aquí he vivido la única etapa de felicidad plena, mi infancia. pero me siento totalmente ajena, y es un sentimiento hiriente. 
miro de vez en cuando y espero que caiga algún copo de nieve, pero en vano. cuando era pequeña, me levantaba con una enorme ilusión en el día de navidad y todo estaba cubierto de blanco. ya ni nieva aquí, y para mí la navidad no tiene absolutamente ningún sentido. me cuesta entender la ilusión ajena, me cuesta introducirme a mí misma en esta marea de situaciones, porque simplemente, hace muchos años que no formo parte de nada de esto, y hay un sentimiento de desprendimiento brutal, lacerante.
miro por la ventana y el frío me corta las mejillas. a esta hora, prácticamente todo el mundo está dormido. parece ser que aquí se duermen antes, o me he acostumbrado a la vida de españa, y sí, me siento más de allí que de aquí, porque al fin y al cabo, es allí en españa donde tengo mi presente, aunque mis primeros años, mis cimientos, el único periodo en el cual no era consciente de mí misma ni de lo que el mundo es, y los veranos eran hermosamente eternos, está aquí.
no me reconozco en la gente: es de otro modo, creo que la pobreza no sólo embrutece, sino que hace a las personas más malvadas e individualistas. sólo miro con terror esa ucronía en la cual me quedo aquí y no me voy, porque, aunque jamás renegaré de mis raíces, me duele tanto lo que hay alrededor, me siento tan ajena que he entendido por fin que lo único auténtico que me une a mi tierra es mi infancia. cerrar los ojos y oler, rememorar esas mañanas de invierno en las cuales era feliz haciendo muñecos de navidad con mi hermana y mi padre, eso era felicidad, y ahora, lo único que comprendo, lo único real, es cerrar los ojos y rememorar.
a medida que pasan los años, también se van perdiendo los recuerdos, y es una lástima. dos amigas mías siempre me animaban a escribir un libro con anécdotas de mi infancia, porque son historias realmente magníficas. y tristemente, a medida que el tiempo pasa y la mente va siendo reemplazada por otros recuerdos, lo antiguo se va perdiendo.
a medida que escribo, se va apoderando de mí un terrible sentimiento de desnaturalización. siento una tristeza profunda, y mientras escribo, algo corta la superficie de mi piel. sí, los recuerdos se van perdiendo. salgo por la ventana y miro mientras el frío penetra en mis poros, y trato de recordar, y me doy cuenta que este olor es ese olor que viví en el pasado, pero también me doy cuenta de que ya no siento lo mismo que sentí al venir aquí hace dos años y medio, y esa vez tampoco sentí lo mismo que había sentido hace cuatro años, y es verdad, a medida que pasa el tiempo, me voy alejando de lo que un día fui, cuando me levantaba temprano para ir corriendo a ver los regalos de navidad junto a mi hermana, y veíamos chocolatinas, pepsi-cola y muchas mandarinas, y algún peluche de algún animalito. todo eso queda lejano, pero sigue hiriendo de una manera atroz, tal vez, uno de los peores sentimientos que un ser humano puede tener, ese de darse cuenta de lo irremediablemente perdido, ese de verse abocado para siempre a alejarse cada vez más de los años que recuerda con tanto amor, eso de sentir que se ha perdido para siempre lo que más se ha amado.
tengo ganas de llorar: ya me he hecho mayor, pero lejos de mis orígenes, lejos de lo que he sido. creo que parte de mi labilidad emocional se encuentra en que jamás he logrado aceptar que ya no soy una niña. y ahora estoy aquí y me siento ajena, e incluso recordar me cuesta cada vez más.
ya no entiendo la expresión de ''feliz navidad''. hoy he hablado por teléfono con una amiga de mi abuela, y se lo decía, pero sin sentir nada más que una frase. también una amiga mía de aquí de rumanía me lo dijo, pero tampoco sentí nada cuando le contesté con las mismas palabras. nada. es una frase dicha que hay que contestar, porque para mí, todo esto carece de significado.
más allá de que decir ''feliz navidad'' sea un mero acto de cortesía, ni siquiera soy capaz de sentirlo, como quizás lo podría haber sentido hace años, ahora que lo pienso, bastantes años. todo ha perdido el significado, y no hay nada especial en estas fechas para mí: veo luces decorando las calles y gente corriendo en la carrera de la última compra navideña, pero no me siento de ningún modo parte de esto. a medida que los años han ido pasando, se ha ido perdiendo poco a poco ese sentimiento de espíritu navideño, o como se llame. además, también yo soy de otro modo: mis vecinos me trajeron carne, un amigo de mi abuela también, la gente no para de comprar, y yo lo único que veo es ese cerdo que ha sido asesinado para servir de plato navideño, y evidentemente, no degusto absolutamente nada. aunque sí como mis sarmale de soja y champiñones, y soy feliz, pues al cocinarlas, ese olor me iba recordando a parte de mi infancia, cuando afortunadamente tampoco sabía qué era el sufrimiento animal más allá de los gatos que cuidábamos y a los que los niños del barrio quemaban con gasolina, o reventaban sus frágiles cuerpos contra la pared; no sabía qué era el maltrato animal más allá del hombre que tiraba piedras al perro, o el campesino que golpeaba a su caballo hasta que este desfallecía mientras yo lloraba y gritaba a mi padre diciéndole que por favor, le dijera a ese señor que no siguiera golpeando al pobre animal; no, no sabía qué era el maltrato animal masificado y sistematizado, aunque nunca olvidaré cuando los vecinos de la casa de abajo mataron a un cerdo y lo dejaron desangrar, mientras chillaba desesperado y yo gritaba de horror en mi casa asustando a todo el vecindario; no sabía qué era más allá de ese día que el perro de mis vecinos del bajo se escapó y entró en esta misma casa donde vi morir a un cerdo, y el dueño lo pegó hasta dejarlo paralítico, mientras yo desde la ventana gritaba que parase, sin poder hacer nada más, porque tampoco había nadie más para pararlo. la infancia era eso: no saber más allá de lo que se vive, y ay, qué gran inocencia y pureza envolvía todos aquéllos años. ahora todo eso, sólo queda en el recuerdo.
estoy en mi habitación, escribiendo. estoy resfriada, he perdido el sentido del gusto, me escuece la piel que rodea la nariz de tanto sonarme, estoy comiendo cacahuetes mientras bebo vino rosado que escondo bajo la almohada por si a mi abuela le da por levantarse y entrar a preguntar qué hago aún despierta, con ese cariño que sólo una abuela puede tener. estoy pensando en salir a la terraza y comer dulce, pues tengo casi un metro cuadrado de dulces acumulados, de diferentes personas que cuando llega la navidad, tienen por costumbre regalar dulces, como es típico aquí. ahora hay otra vida, el tiempo que estaré aquí, 3 semanas, lo dedicaré a estudiar para los exámenes del máster, y ya no hay esa ilusión que antes había. ahora hay inercia, un despegar de cuanto me rodea. 
la navidad ya no es para mí lo que era, y en realidad, ya no es nada: un día cualquiera.
recuerdo el primer día en el cual se rompió algo para mí inevitablemente: fue en esta misma habitación, donde estoy ahora mismo escribiendo. creo que tenía 10 años. se aproximaba la navidad. mi hermana y yo, no recuerdo por qué, pero creo que ella me había dicho que papá noel no existía y me lo quería demostrar, estábamos buscando los supuestos regalos de nuestros padres. de repente, en un sofá plegable que se hallaba en esta misma habitación donde estoy ahora, encontramos muchos dulces y mandarinas y algún peluche. entonces, se me rompió todo. se me rompió el ser, y sé que algo de mí murió para siempre. tal vez esto nadie lo entienda, pero no me importa. para mí fue un punto significativo entre la ruptura de lo que había significado la infancia, y lo que estaba por empezar: el dolor, el horror de la conciencia del yo y del mundo externo. algo de mí murió para siempre: recuerdo que se lo dijimos a nuestros padres, y ellos dijeron que en realidad, papá noel estaba cargado de regalos y dejó nuestros regalos ahí para facilitar su trabajo. yo sabía en el fondo que eso era mentira, pero me obligué a creer. era la primera vez en mi vida que me obligaba a creer algo que de antemano sabía que era incierto y que por mucho que pensase que era verdad, no lo iba a ser jamás. pero en ese momento, aún creí, dentro de mi inocencia, que iba a cambiar la realidad con mi deseo de que esa realidad cambiase. fue la primera decepción del mundo: aún a día de hoy algo se rompe bajo mi piel al recodar. y ya nada volvió a ser como era antes, y tal vez fue la primera mayor decepción de mi vida.
para mí, la navidad no significa absolutamente nada. ahora mismo, estoy resfriada, estoy mala, escribiendo y vaciando la bolsa de cacahuetes aunque no me saben a nada pues he perdido el sentido del gusto por culpa del resfriado, levantándome de vez en cuando bruscamente para mirar por la ventana, como si realmente esperase algo, dándole un trago al vino de cuando en cuando y con un papel en la mano para secarme los mocos que no paran de caer.

cierro los ojos: me veo mirando el cielo blanco en medio de la oscuridad con los primeros copos del invierno. mi hermana está a mi lado. papá noel prepara sus regalos para nosotras. abro la ventana para dejar caer un copo de nieve encima de mi mano y luego llevármelo a la boca. es tarde y estamos de vacaciones.

01 diciembre 2016

siento que es invierno, pero no

hace frío, pero no suficiente frío como hará pronto, cuando llegue el invierno. tengo escalofríos, aunque puede que sea por estas emociones, que también magnifican las sensaciones corporales. tengo una casi náusea corporal, una pólvora recorre mi cuerpo y acaba estallando en mi frente. hace frío.
me gusta mirar el cielo cuando está gris, y todo está oscuro, y parece que es casi de noche, cuando escucho a la gente mezclarse en las calles con la ilusión de buscar aún algo, cuando todo está perdido antes de que ellos estén ahí. es mejor el que nada busca ni nada espera y vive sin ilusión en algo ajeno, porque también vivirá con menos desilusión. esperar algo es morir esperando, aunque en estos días grises toda esa espera y esa pérdida inevitable resultan casi irrisorias, como cualquier cosa humana bajo este cielo tan oscuro. lo humano pasa de ser miserable a ser ridícula y simplemente insignificante.
no puedo pensar tampoco, porque estoy algo rota. soy como una cañería en mal estado que ha terminado por reventar y salpicar con sus aguas estancadas a todo lo que la rodea. me siento rara, como si se hubiera perdido también algo de fe en todo esto, pero no fe en los demás, sino en mí misma. la fe en los demás ya está perdida hace mucho, y eso hace que viva más tranquila, aunque parezca extraño. hace tiempo comprendí que no existen cosas en las que creí durante años y que muchas veces eran mi consuelo, como por ejemplo la amistad. al final, se trata de un contrato de intereses formulados sutilmente y en letra pequeña bajo el párrafo de la falsa incondicionalidad, y cuando esperas que los demás no sean así, puede que se rían de ti para recordarte que eres el único ingenuo que cree en algo. lo bueno de todo esto es que al final te quedas contigo mismo, y eres tú mismo quien sustituye a lo ajeno, por lo que aprendes a ser más independiente de los demás.
la fe que he perdido hoy ha sido la fe en mí misma, y que probablemente se recupere pronto, pero siento algo, sí. cuando perturbo mi propio equilibrio mental, es más desolador que lo ajeno. hay una fuerza de una magnitud brutal que tuerce mis muñecas, me desnuda y me expone ante mi propia humillación, ante aquélla autodestrucción masiva que como lengua lasciva lame cada poro de mi integridad mental.
sentarme y tomar el café caliente...el frío aglomerado en mis pies...
sin embargo, hoy hay algo extraño. siento que he hecho mal algunas cosas y que precisamente hoy me pesan, bajo este cielo gris donde nada más importa y todo queda reducido a partículas que intentan moverse con cierta coreografía sabiéndose insignificantes. no es momento para arrepentirse, porque no hay nada de lo que arrepentirse, pero sí para recordarme a mí misma que aquéllo que hago forma parte de lo que soy, que a la vez está implicado directamente en lo que hago, aunque en ninguno de los dos casos es una excusa cualquiera de mis equivocaciones. simplemente, me pesan mis errores, pero no me pesan los errores de ayer, ni los de mañana, me pesan los errores de hoy. concretizo mi propia frustración, y lograr cuantificarla hace quizás que esté menos enfadada con la explosión intensa que tengo dentro de mí y que es tan sensible al mínimo roce.
el tiempo pasa y muchos se quedan congelados, mirando esa pantalla del televisor, mientras se llenan los ojos de paisajes artificiales, y les agrada vivir en ese esperpento. precisamente porque miro desde fuera, me asusto mucho, porque veo una alienación masiva que me recuerda que debo tener más que nunca fe en mi misma, pero hoy en concreto, me he roto.
pero las horas en el reloj pasan. no hay nada que temer. no recuerdo por qué estoy aquí. me sacaron una muela de juicio, me dieron puntos, algo me duele, el nervio que pasa por varias estructuras hace que me duela más. algo de sabor a sangre, no sé, tomo antibiótico, pero puede que algo se haya roto ahí también, y como todo pasa, esto pasará también. no hay que darle más vueltas, es jueves, la tarde es como una noche, y se está bien, me gusta el frío, me está doliendo el hombro izquierdo por la postura que tengo al escribir ahora mismo, no importa, volver a este blog ha sido reencontrarme con algo perdido, es extraño, sí, pero está aquí. me encanta el olor a invierno, es como un despertar a la vida.
las horas del reloj pasan, y eso me calma. no hay nada más que hacer que esperar. ¿el qué? no sé, porque creo que he dicho que no hay nada que esperar. pero ah, me refería que no hay nada que esperar de la gente, de la vida en sí. puedo esperar la nada, puedo esperar simplemente nada, simplemente, esperar, por ejemplo: que el día de hoy pase. sí. esto puedo: simplemente, procuro mantenerme cuerda. pero hoy no puedo estudiar y ayer tampoco pude, y mañana no podré, pero tendré tiempo para recuperar, quizás. no hay que darle más vueltas: las horas del reloj pasan, desde que he empezado a escribir esto hasta ahora mismo, han pasado unos cuantos minutos.
se trata de esperar, a secas, sin esperar nada: que la noche sea ya, que mañana sea ya, aunque mañana no haya nada en concreto, simplemente, es mañana.

27 noviembre 2016

held the hand

de muchos modos me doy cuenta de que no soy la misma.
el picor de ojos se debe a una tormenta de polvo. tengo restos de películas cinematográficas y un disparo directo a la retina del tiempo.
claro que no soy la misma, pero antes soñaba más. tal vez el desgaste sea normal, uno se hace mayor, la coherencia se pierde precisamente en ese paralelismo inevitable entre paso del tiempo y obligación de lo coherente. antes podía hablar sobre una ilusión insaciable, hoy paso muchas tardes oyendo a daniel johnston sin pensar en nada: simplemente escucho y canto, y en ese momento, eso es lo único que hay. pero tampoco necesito más. me conformo con lo que tengo, y nada pido en ese momento, ni tan siquiera un poco de incoherencia, porque pese a todo, la mente sigue viajando a través de sus propios horizontes, y aunque fuera de ella impere una realidad distinta, dentro hay un mundo que se alimenta a sí mismo, independientemente de lo que haya en el exterior.
miro este blog que tenia abandonado hace años. ya en el último tiempo escribía de manera muy esporádica y de un modo casi forzado (forzada quizás ante mí misma para demostrarme que no me había abandonado del todo a mi misma ante lo ajeno). recuerdo que hace diez años escribía hablando de hombres con antenas parabólicas y masturbaciones melódicas, porque la visión era propia de ese entonces, porque tampoco soñaba con ese peso con el que ahora cierro los ojos cada noche. antes, a diferencia de ahora, tenía menos años, menos clavos en la piel, menos máscaras descubiertas en la hipocresía ajena.
no me arrepiento de nada, pero soy otra persona, y ya no tengo las mismas expectativas de la vida - directamente, ya no espero nada de la vida, ya no sueño con algo que algún día sea algo, pero tampoco es algo negativo. simplemente crecemos, e inevitablemente cambia todo.
los días de autodestrucción, de esa vorágine de suicidio en vida han ido creciendo con el tiempo hasta convertirse en el paradigma de la propia existencia, después en un eco lejano, y ahora en una constante equilibrada. hay que llevarse bien con lo que uno es, pero viviendo, al final, la vida como se supone que debe ser vivida. un equilibrio entre lo que uno quiere y lo que puede; porque nunca he podido vivir ni viviré conforme a lo que otros piensan que debo vivir.
nunca he dejado de escribir, simplemente dejé de hacerlo ante los demás. en los últimos dos años he rellenado cuadernos y cuadernos, y nunca he sentido tanto desahogo como cuando escribo o hago música. aunque aquéllo de la música es algo más voraz, es un huracán que pasa cada año, o año y medio, de la mano del ciclo depresivo inherente a mí, y cuando viene me lleva a crear de manera vertiginosa. nunca he dejado de escribir, pero tampoco soy la misma que era antes. no escribo para que me lea nadie, es más, después de la entrada en este blog, leo lo escrito como si fuese algo ajeno a mí, me leo a mí misma como a otra persona, y no es nada malo. supongo que es un ejercicio de autoconocimiento. 
lo único que me asusta de todo esto es el paso veloz del tiempo.

a veces no puedo dormir por las noches, porque pienso en una muerte a la que no temo de por sí, sino cuando viene acompañada de la idea de pérdida temporal.
a veces no puedo dormir por las noches, porque una enorme tristeza se apodera de mí, y lloro de manera desconsolada, pero al final me duermo, y al día siguiente me despierto, y vivo igual.
a veces no puedo dormir por las noches, porque tengo un miedo atroz. los pensamientos escapan a mi control, y una maquinaria de ideas desbocadas tejen un pánico casi enfermizo. cierro los ojos y espero a dormirme. y al día siguiente me despierto, y vivo igual.
también me asusta ante este cambio de los años que todo siga igual. tal vez nada haya cambiado, sino mi visión. tal vez el mundo siempre ha sido una ruina, una aglomeración de alienados perdida de manera irremisible, pero sea ahora cuando mi estupor haya alcanzado su punto álgido, y la fe haya muerto para siempre.
no importa: oigo a daniel johnston, y me da igual todo ya.

oh my lord/ I am so bored/ held the hand
of the devil.

todo ha cambiado, sí. todo ha cambiado.

23 noviembre 2016

antes los sueños eran otra cosa - podía soñar aunque soñase inconexo, porque la incongruencia era como un beso dulce y al mismo tiempo ácido, reconciliador. ahora soñar es perfilarse en algo menos abrupto, una especie de rectitud estúpida - parece ser que ya no se puede soñar sin soñar conexo, parece ser que se debe ordenar todo porque el pasar de los años obliga a uno a dejar lo inconexo y a vivir en lo ordinario de lo lúcido.
pero,
también es cierto que eso no es del todo así -soñar y despertarse con saliva seca en la comisura de los labios, olfatear el aire puro al entrar en la habitación cerrada que huele a mamífero que fragua en la noche su propio destino, levantarse de la cama y recordar que anoche hiciste lo mismo que la noche anterior y que es probable que esta noche hagas lo mismo,
pero,
por un momento te das cuenta que no te importa, porque el aire puro te devuelve de lo lúcido al sueño, y del sueño a lo ordinario de lo lúcido.
creo que antes podía soñar más, o simplemente, soñaba de otro modo.
ahora escucho los ruidos pre-oníricos como una emisión de radio puntual en esas noches que creo que es una redifusión, y además sin pensar en que el oyente pueda pensar que está siendo abandonado en medio de tanta concatenación verbal, porque el tono de voz parece no inmutarse ante las catástrofes que acontecen ante el radiolocutor: una hoja que rompe una frente, una bombilla que se funde y con ella la única esperanza en medio de la soledad, una vela que quema un recuerdo, un suicidio grotescamente cómico, un llanto que brota de un canal, un estrangulamiento con las propias manos - esas que en los sueños se asoman, una fortuna dilapidada, cualquier contexto para seguir viviendo, cualquier contexto para seguir soñando.

antes los sueños se podían soñar, ahora, simplemente, se acaban soñando.

30 junio 2014

estoy sentada, oliendo la nostalgia y viendo dibujada en el cielo la tormenta que es también la vida, y ya me siento tranquila sabiendo que este olor a pasado y a inocencia solo forma parte de la memoria pasada, y aunque me pese, sé que al igual que los recuerdos se van volviendo cada vez más borrosos a medida que pasa el tiempo, yo también me estoy disolviendo en el tiempo, y que esto será en un futuro un recuerdo borroso e insignificante, tan insignificante y a la vez intenso como la tormenta que pronto cubrirá el cielo.

08 abril 2014

hay una anti-creatividad dentro de mí. es un hecho, desde que soy incapaz de escribir y no sólo, de pensar, cuando intento pensar cómo era capaz de pensar y escribir como antes me doy cuenta de que algo ha ido decayendo en mí inevitablemente. sentarse y pensar, escribir sin parar. independientemente de la lista de reproducción que haya, no puedo ir más allá de quedarme sentada y pensar en que estoy sentada e intento pensar y escribir en vano sin llegar siquiera a poner una letra, entrando en ese bucle que es similar al que aparece cuando pones un espejo delante de otro espejo. es verdad que la vida son etapas, que si ahora vivo en sequía de inspiración hace ya años y que quizás sea así para siempre, lo cual me replantee mi propio concepto de vida: no es un vaciar solo de tiempo, también puede que yo misma sea un botijo con más relleno que cae y se derrama. no es solo el tiempo el que está dentro y fuera, hay algo a lo que no puede una culpar de su falta de creatividad. una cosa que antes había en mí era la inspiración, el hilo que me permitía crear mundo fuera y dentro de mí. ¿entonces el botijo está vacío? ni siquiera me puedo comparar a eso, desde que me he tragado literalmente un globo inflado que ahora se va desinflando poco a poco a medida que respiro, solo para tener una compañía en esta agonía que es el darse cuenta de la propia decadencia. una muerte anunciada.

10 marzo 2014

.

dejo correr los dedos
por la pendiente donde desciende la sangre.
hay un río cuesta abajo
abriendo la herida sin piel,
sin más sueño que la muerte.

los dedos arrancan la piel,
raptando bajo el tejido sin nervios
porque los nervios consumieron el hambre,
el hambre sin estómagos donde arrojarse.

cuesta abajo también hay una fuente
donde beberán los corzos,
donde llorarán ojos sin párpados
donde podré hundir mis dedos
bajo la piel sin tejido 
bajo el hambre devorada por mi hambre.

el corzo se desangra cuesta abajo,
mi hambre bebe de otra sangre que no es suya.

bebo sedienta de un río sin agua,
mi sangre sin sustancia es fuente de otra sed.

las ventanas se abren
sobre la colina siempre temblorosa
y siento como sigue lloviendo cuesta abajo
sueño tras sueño descargado de otros sueños.

corren mis dedos sobre el mar herido
las amapolas abren de par en par las compuertas
que se desangran hasta el océano
que hay más allá del agua de la vida

más allá de sí mismo
pendiente abajo,
donde descienden los sueños nunca soñados.

la muerte entre los dedos se evapora
y es el hambre que hay más allá 
y más allá hay otra sangre bañando mis ojos,
esos sin nervios ni hambre ni sangre.

26 diciembre 2013

POEMA DEL 13 DE DICIEMBRE.

hay un chico en la biblioteca de derecho
que no deja de mirarme el pecho.
yo le he dicho oye que yo estudio
pero él me dice 'es que yo soy rubio'.
yo le digo, '¿qué tiene que ver?'
él me responde: '¿te invito a comer?'
y me levanto y dejo de estudiar
total, si fijo que voy a aprobar.

23 diciembre 2013

estoy en casa de unas amigas
y me estoy comiendo unas migas.
he tomado cola del carrefour
y ahora pienso con más glamour.

21 diciembre 2013

soy poeta.

olvidar un desamor es complicado,
pero cuando lo haces, te sientes aliviado.

ahora siento libre mi corazón
y la comida me sabe mejor.
ahora que ya no siento rencor,
voy por la calle oyendo mi canción
y en mi mano comiendo un turrón.

no sufras por una persona que no te ama,
al no ser que sea una banana.
en ese caso al tratarse de comida
puedes llorarla hasta ponerte perdida.

18 diciembre 2013

me gustaría ser capaz de dejar de tener raciocinio, pues no sería consciente de la realidad y más aún, me limitaría a vivir ajena a la misma, resumido mi ser a un ente fisiológico, sin más. convertirme en un tubo que ingiere y excreta, sin inferencias más allá de los sentidos. en ocasiones detesto tener la capacidad de razonar y no se capaz de, mediante la razón, renunciar a la misma y así dejar de pensar.

10 noviembre 2013

05 noviembre 2013

28 octubre 2013

Hay un chico en el gimnasio que me gusta. Me he dado cuenta hoy, cuando nuestras miradas se han entrecruzado, como en esas películas que nunca pueden acabar bien, en las cuales ella o él se van lejos y en el último momento, en el aeropuerto, alguien pierde una maleta. Yo corría en la cinta y de vez en cuando lo miraba a lo lejos, con su camiseta roja, con esas piernas que ya me hicieron fantasear por un momento. J iba a mi instituto: apuesto a que no recuerda nada de mí de esa época, una pringada de chándal y sin amigos, con un aire punk cutre que arrastraba el cd-player con discos rayados sobre los cuales la tinta del rotulador se corría con el calor del verano. Alguna vez lo miraba, porque me parecía interesante, pero no me gustaba - a mí me parecían interesantes algunos chicos, pero siempre pensaba que son chicos, y peor aún, chicos adolescentes, esa entidad extraña a la que tanto miedo tenía; así, siempre decidía hacerme novia de este o de aquél otro en mi cabeza: en la realidad, no me atrevía siquiera a acercarme a ellos. Supongo que las veces que J me miraría en el instituto eran pura casualidad - azar que seguro que acabaría con la conclusión suya de que yo era una tipa muy rara. Pues el hecho de que me guste me gusta, porque me gusta pero siento que no quiero nada, ni con él, ni con nadie. Quiero decir: amo estar soltera y me siento bien conmigo misma. Me gusta vivir la vida ahora. Hace un par de meses, estaba destrozada, lo reconozco. Pensaba que no saldría de eso. A día de hoy puedo decir que soy feliz, y este día en particular, también: he estado dos horas con la guitarra (después de tanto tiempo sin tocarla, el polvo me asfixió casi por completo); otras dos horas leyendo el realismo de Zola que tanto me inspira; otras dos horas en el gimnasio y chocando mi mirada con J, ¿qué más podría pedir? Puedo decir muchas más cosas: me encuentro bien en la universidad, nunca las cosas han ido tan mejor con mis amigos, he conocido gente extraordinaria, he aprendido a estar sola y disfruto de mi soledad, y un largo etcétera innecesario que me gusta poner porque como me dijo mi terapeuta, también es bueno escribir cuando estoy bien y desahogar mis alegrías, no sólo cuando estoy mal. Estas pequeñas cosas que creía imposibles hace unos meses, ahora están presentes en mi vida, y yo empiezo a estar al fin bien conmigo misma.

13 octubre 2013

R.I.P romanian stray dogs

Me da vergüenza ver cómo los medios de comunicación de Rumanía han ido manipulando a las personas hasta el extremo de sacar los instintos más repulsivos de ellos: inculcando la cultura de la violencia injustificada sobre unos inocentes animales; vergüenza ver cómo el gobierno disfraza su propia incompetencia legalizando el maltrato y el asesinato masivo de animales; vergüenza cómo en un país que se supone civilizado, que ha recibido suficientes fondos de la Unión Europea, ha robado todo el dinero en comprar coches de lujo con sistema de reproducción musical que permita que sus ''manele'' resuenen hasta aquí, en España; vergüenza darme cuenta que siento vergüenza por pertenecer a un país tan retrógrada, por eso de que debería sentir que pertenezco a nada; y vergüenza y más que vergüenza por todas esas personas que están haciendo apología al maltrato animal y todas las supuestas autoridades que en vez de tomar medidas legales, se rascan los bolsillos para sacudir el dinero robado de fondos públicos mientras se divierten pagando 2 euros por cada cabeza de perro que les traen esos pobres ignorantes, ignorantes y pobres. Vergüenza, en fin, de la pasividad de las personas ante esta barbarie del siglo XXI que refleja una vez más el desarrollo de una civilización amoral que finge ante sí misma tener unos valores que no van más allá de la teoría, porque en la práctica lo único que le mueve es un bárbaro instinto asesino.
Hoy lloro por todos esos perros que están siendo asesinados, desde que se aprobó la ley, hace poco, lloro por todos esos animales matados por unos malnacidos a los cuales les deseo lo peor de lo peor.

01 octubre 2013

el silencio,
¿qué atraviesa este silencio?
yo no escucho el silencio
y me es sordo el ruido.

no vivo ni en uno ni en otro,
ni ellos viven ya a través de mí.
¿por qué abandonados al capricho
del abandono?


29 septiembre 2013

recuerdo porque cae la lluvia sobre mí,
porque el agua marca en la piel el recuerdo.
sus dedos entre mis piernas
sus dedos empapados
como mi piel mojada,
la piel de sus dedos 
con la lluvia de mi entrepierna.

era un hombre casado
pero eso no importa,
fue en la frontera entre eslovenia y hungría
o eso recuerdo, porque era de noche
y una luz que no era humana brillaba sobre el cristal
y todos susurraban en silencio los sueños,
y todos soñaban que susurraban en sueños.

- se había establecido una especie de conversación
entre aquéllos habitantes de planetas no unidos entre sí.

en este mundo nos parieron
en este mundo como un tubo metálico
fagocitamos pétalos de vida ajena
en este mundo nos dejaron
en este mundo lo dejaron
con sus manos entre mis piernas

aunque este hombre quisiera amarme de por vida
yo no dejaría amarlo
porque el mundo no acaba
en ese límite que son nuestros labios,
con ese beso de humo e insectos
que oscurece el horizonte

el fin no está ahí

no podría dejar que me ame
aunque me prometiera que nunca me amaría
él decía ya amarme
con su mano ahí entre mi pierna
¿acaso me amarías si no estuviese ahí esa mano?
le pregunté mientras soplaba en la ventana
el aire que el otoño no quería dibujar
- si yo ya te amo antes de amarte,
aún sin mi mano entre tu pierna,
aunque aquí mi amor satisface su hambre-
dijo él con sus labios gruesos
y prosiguió su búsqueda de tesoros en la isla de mí

- ¿acaso eso mismo diría a su mujer,
a esos ojos verdes que le regaló su dios?
¿acaso el amor era la ventana
o la marca de kilómetro 86 hasta la siguiente ciudad?


y en la frontera entre esos dos países
él estaba con la mano entre mis piernas
él me decía loca, hermosa musa,
yo no decía nada y callaba fingiendo estar muda
y lo decía todo con mi silencio

no recuerdo qué caravana de sueños nos empujó luego
¿habremos llorado en nuestro nacimiento
porque temíamos la luz de la vida?

en este mundo te dejaron
y tu mano se hundió en mí en aquél momento
-en la frontera de eslovenia y hungría,
o la frontera de hungría y rumanía-
no había más que curvas
presenciando la sinfonía
sin más música que labios en orgasmo
y los ojos en una dulce agonía

luego me fui y él siguió caminando
y luego comenzó una lluvia
y luego siguió la tormenta
y luego vino el otoño
y luego lo recordé 
con esa mano ávida y hambrienta

en este mundo nos dejaron
en este mundo nos parieron

22 septiembre 2013

There's a killer on the road.


Esta noche duermo sola en casa.

17 septiembre 2013

Cosas buenas que me llevé de mis ex.

Mi último novio: 
1. Un skate con el que he comenzado a patinar, y bastante bien.
2. Amor propio. He aprendido a quererme por encima de todo y de todos.
3. Diferenciar entre amar y depender de alguien. Creo que nunca he estado enamorada.

Mi penúltimo novio: 
1. Experiencia con el más grande miembro viril del mundo, y además, bien usado.
2. Francamente, este tío era bastante gilipollas, y otra cosa a parte de eso, no me podía llevar.


Mi primer novio: 
1. Unas partituras musicales que jamás he usado, que ni siquiera sé donde están, pero que algún día me ayudarán a aprender bien a tocar la guitarra. O no.
2. Darme cuenta del poco interés que acabo teniendo por mis ex. Como si no existiesen, como si nunca hubiesen estado en mi vida. 
3. Arrepentirme de dañarme a mí misma por un hombre y ser consciente de no volver a hacerlo nunca más.


Con respecto a todos los demás que pasaron por mi vida, por los que sentí algo, o que estuvieron entre mis piernas, o que me besaron mientras yo pensaba en otra cosa, supongo que algo bueno me habré llevado. Como todo.

O quizás no, pero no me importa.





12 septiembre 2013

Skate skate


Hoy me he caído patinando. Me duele un codo y una pierna. Mis heridas parecen un lienzo con hormigas por dentro, y los moratones de ayer ya tienen vida propia. Estoy escuchando música y me siento bien. Está entrando por la ventana abierta olor a pescado frito y es inevitable que no me entre hambre, y que disfrute del hambre. Estoy leyendo unos textos de desamor, porque parece que está de moda. Aunque siempre está más de moda el amor que el desamor, y esto es lo que no entiendo. Creo que he cometido muchos errores en el pasado y eso me hace un poco más humana. Es de noche y los sueños vienen difíciles a mí. Pero vienen, y al despertar, se van como llegaron, sin darme cuenta siquiera de que es un nuevo día, ni de que la noche que ha pasado, efectivamente, ya se ha ido. Dan ganas, por la mañana, de fingir que nunca ha sido noche y que llevo soñando despierta una vida entera. Me siento bien bajo mi piel y creo que voy a dormir.

04 septiembre 2013

Me voy...

Estoy sentada en la terraza. Es la última noche que pasaré entera aquí, en Rumanía. Mañana será la última mañana en la cual despertaré en mi cama, abriré los ojos y viviré todo lo que aquí vivo a diario. Estoy triste, como es normal, pero al mismo tiempo, siento que algo ha cambiado en mí, que aquí nacieron sueños que antes no se atrevían a salir de una mera suposición. Alguien me dijo una vez que no es el sitio el que te hace cambiar, sino tú mismo, y tenía razón. No puedo decir que haya cambiado por estar aquí, ni siquiera puedo decir que ''haya cambiado'', porque todo ser humano está en continuo cambio y esa es una constante en la existencia humana. Pero sí puedo decir que ahora siento que he aprendido a querer, a respetar, a perdonar y a dejar el rencor atrás, y que por lo tanto, he aprendido a quererme, a respetarme, a perdonarme y a dejar el rencor hacia mí misma atrás. Es verdad que si uno no se quiere a sí mismo, no puede querer a los demás, y viceversa. Pero no estoy aquí para hablar de ningún cambio, o de comparar el espejo frente al que me sitúo hoy con el que tenía ante mis manos meses atrás. No puedo juzgar sino por el tiempo y por las acciones que vea en mí misma, pero toda acción es fruto de una idea, y por mucho que me esforzara antes en ser de un modo, no era sino un constante suplicio, pues me obligaba a ser lo que no estaba en mi naturaleza dado que no estaba en mí la idea, la raíz de toda acción. ¿Cómo puede un hombre hacerse a sí mismo a base de imposiciones, ya sean externas o internas, cómo puede alguien vivir y sentir que vive la vida desde el prisma de un ciego que constantemente se coloca lupas y sigue viendo la realidad como no desearía verla? Indagando en mi interior, desnudándome y poniéndome a la intemperie del gélido dolor, he llorado hasta convertirme en un témpano, he pasado con mis pies sobre la frialdad de la soledad en las noches de insomnio; he tocado el cielo con las manos llenas de desesperación, rogando a los dioses una calma que no estaba en ninguna parte sino en mí; he querido matarme porque no sabía dónde buscar lo que estaba buscando, y ni siquiera sabía lo que estaba buscando. Como si fuese un paso inevitable pero necesario, he juzgado todas las veces que creía ''cambiar'' y la necesidad de mostrar ese cambio a los demás, que, por lo tanto, significaba una imposición más, ajena a mi naturaleza. Aprendiendo a escucharme a mí misma, he aprendido a escuchar el río, los ladridos de los perros, las personas, el viento en la noche y el rocío de las mañanas. No he podido encontrar en nada el alivio hasta que lo he encontrado en mí. Y entonces, cuando me encontré con ese pequeño rincón de quietud en mi interior y ese algo más que pertenece a una parte tan íntima de mí que aunque quisiese no sabría explicar, cuando hube asido con mis manos la realidad tal como ella estaba, con el dolor constante, con la pérfida imagen de los hombres llorando hacia fuera sus penas y sangrando sobre los demás para así cubrir la sangre que los demás derraman sobre ellos; cuando supe abrir los ojos y llorar hasta quedarme sin lágrimas, pero sin llorar después por quedarme sin lágrimas, sino maravillándome de lo que la vida es, de lo que bruscamente las circunstancias pueden hacer de ti un muñeco deshecho sin más amparo que su propia compasión...Cuando supe mirar sin pensar que sé mirar al fin, sin la soberbia del que cree conocer al fin y se lamenta no haberlo visto antes, sin la arrogancia que antes tenía ante mis ojos al creer ver la verdad tal significaba para mí...cuando supe, al fin, vivirme del todo, fui capaz de comenzar, poco a poco, en un proceso en el cual vivo, a perdonar, y perdonando, empezando por mí, empecé a querer. 

El hombre en su corrupción moral, con todas esas capas que lo tapan que no son más que debilidades humanas, necesidades de esconder su fuero interno, ese hombre despiadado y a la vez tan desamparado, es digno de ser perdonado, hasta el mismo odio inevitable hacia los hombres acaba siendo perdonado, incluso ese amor de filantropía ciega que a muchos caracterizan y del cual me burlaba antes, incluso ese, lo perdono. No, no he encontrado ningún camino, no soy nada de lo que no fui antes, sigo siendo yo pero me veo tal como soy, sin la máscara de una enfermedad ciega, sin la autocompasión de una niña arrojada a los brazos caníbales del mundo adulto. No hace falta decir lo que entiendo ahora de las cosas, porque en el fondo, sigo sin comprender nada, y supongo que moriré sin comprender la mayoría de las cosas. No doy más importancia al significado de las cosas más allá de lo que en sí mismas encierran en su simplicidad; cada acto, cada pensamiento, no es sino el reflejo del mundo interno de cada uno, y cada uno es lo que es. Que amen y odien así como piensen. No me importa. 

La noche en Rumanía es mágica, y este momento también lo es. Miro delante y veo el barrio en el cual crecí. Estoy oliendo mi tierra, ya huele a otoño. ¿Se da uno cuenta de lo que es revivir a través de los olores, perfilar toda su vida en una sola inspiración? Es mágico este momento, así como el sentimiento que tengo hacia todo, en general, esta noche. No vivo de la ilusión de haber cambiado o encontrado mi camino, aunque supongo que en algún momento así lo sentiré, como todo ser humano, porque en el fondo, poco me distingue de los demás, con nuestras percepciones acerca de las necesidades que habitan en cada uno de nosotros de un modo diferente, aunque manifestándose igual. Sí, supongo que en algún momento creeré que este olor a pasado, este olor a gloria, a mi infancia, a la pureza, es una puerta hacia otro modo de ser, hacia otro yo, pero ahora mismo, no pienso ni quisiera pensar eso. Dejaré que las cosas se sucedan tal como son. Que la vida siga doliendo, porque tiene que doler, aunque haya días en los que me sienta feliz, porque el cielo tiene pocas nubes y estoy escuchando una canción alegre, y aunque otros días llore porque eche de menos a alguien. Esto así es y tiene que ser, el devenir no está en mí y lo acepto. Ya no lo persigo, sino que me despido de él y lo veo cómo se aleja, trazando su trayectoria paralelamente a mí y a los demás pero al mismo tiempo unida junto a nosotros a través de alguna corriente por la cual todos nos dejamos navegar un poquito de nosotros. 

Sé que esta felicidad de ahora es efímera, pero no me preocupa. Es maravillosa la sensación que tengo, mi barrio delante de mi mirada, mis pies con chanclas ya helados porque el otoño ha venido de golpe y por las noches es cuando más lo siente uno; me siento bien, me siento feliz, y eso es todo.

30 agosto 2013

me siento rara. en una semana, volveré a españa. me siento triste por ello. no quiero volver. aquí me siento bien. tengo mis nostalgias, y veo las cosas de otro modo. sin rabia, sin rencor, sin esperanza y sin pena. aplanando la vida externa bajo un relieve más regular y dejando la interna que se suceda a su modo, consigo una relativa calma. tengo sueños, porque todos soñamos, y es aquí donde encontré no mis sueños, sino cómo soñar para encontrarme en sueños. quizá no tenga ya miedo, y supongo que eso es bueno.

20 agosto 2013

Me sorprende la rapidez con la que he pasado página. Y pensar que tan sólo unas semanas atrás creía que era el fin del mundo. Confirmado: no siempre tardas más en desenamorarte que en enamorarte. A veces, como este caso, es al revés. Hacía tiempo que no tenía esta sensación de soltería que tan bien me hace sentir. ¿Para qué complicarme tanto con tonterías? Esta sensación de libertad emocional me hace sentirme bien, después de mucho. Sí. Me siento bien. No sé qué pasará en adelante con mi vida emocional, pero tampoco me importa, quien sea que venga, quien sea que aparezca, bla, bla, bla. Joder, este verano está siendo genial.

01 agosto 2013

Sentada en la terraza en la noche, veo mi barrio iluminado por algunos faros; la gente duerme, y sólo escucho el ladrar de los perros en la lejanía. Me siento feliz, y pienso que poco a poco comienzo a querer la vida como si fuese un cuento, que es lo que es. La soledad ya no me asusta, por el contrario, me produce un sentimiento de alegría que desconocía en mí hasta ahora. No sé lo que será de mí mañana, si los sueños que estas últimas semanas crecerán en mí u otros crecerán sobre ellos o junto a ellos, pero no me preocupo por ello, pues siento alegría al vivir estos sueños en el presente, sin tener la necesidad de proyectarme en lo incierto del tiempo. Sentiré pena cuando deje Rumanía, pero al marcharme pensaré en lo mucho que me está cambiando y en la suerte que tuve al encontrar, cuando ya no me quedaba nada, ese rincón que había en mí en el cual puedo estar en paz.

27 julio 2013

Siento que ya no espero nada de la vida, ni siquiera espero no volver a esperar nada de ella, y eso me calma. Sentada en mi terraza huelo el olor de mi tierra, escucho el ladrar de los perros, y veo ante mí un tiempo incierto desdibujándose con imprecisión. Y eso me hace sentir serena, porque de algún modo la presencia del tiempo de ese modo tan doloroso en mí hasta ahora también me impedía avanzar. En esta noche, solo tengo ganas de dormir con este pensamiento que es el cúmulo de este olor a mi vida, este ladrar de perros y esta visión del tiempo. Me espera en mi cama mi lectura, que me hará compañía hasta que el sueño me obligue a apagar la luz.

26 julio 2013

Algo está cambiando dentro de mí. Me estoy asentando sobre un camino que lentamente va abriéndose paso a través de mis miedos, pero con la certeza de estar donde quiero estar, no donde debo estar para poder sobrevivir. Estoy dejando cosas atrás. Otras nuevas cosas están creciendo en mí. Siempre en las renuncias hay nuevas ganancias. Estoy escribiendo y creando un mundo dentro de mí que no puedo expresar, pues aún es un pequeño embrión latiendo en mi corazón. Sentimientos que antes chocaban unos contra otros, ahora se encuentran y se fusionan entre sí. ¿Es tristeza esto que siento, a estas horas de la madrugada? No lo sé. Tristeza porque no supe mirar antes en mis adentros y perdí tanto tiempo buscando fuera de mí lo que en mi interior había. Pero no importa, porque ahora miro el mundo con los ojos que hay en mí, y me miro a mí con los ojos que hay en mi interior, aunque estos ojos aún necesitan tiempo para poder ver sin tener, de vez en cuando, gotas de lágrimas que les impidan ver. 

24 julio 2013

Girl, you'll be a woman soon.

Me acabo de masturbar después de mucho tiempo. Eso significa que, quizás, esté empezando a estar bien. Estoy escuchando ''Girl, you'll be a woman, soon'', y siento que Urge me la canta justamente a mí, en esta noche tan extraña, porque es cuando me doy cuenta de que las cosas empiezan a ir bien. Como tiene que ser. Como siempre pasa: altibajos en la vida de cualquiera. Decepciones y reencuentros con uno mismo después. ''De todo se aprende, y está bien que de esto hayas aprendido de tus errores''. Lo sé, querida, y me alegro de haberme dado cuenta de mis errores para ahora reírme de lo niña que fui, sin juzgar a los demás, y sin creerme estúpida. Soy humana, como tú y como todos. Tengo amigas que me enseñan a ser feliz, tengo una familia que me enseña a ser feliz, y ahora me empiezo a enseñar yo a mí misma a ser feliz. Lo sé, sé que suena típico, pero me da igual: así es. Las cosas típicas acaban siendo maravillosas si las aprecias como tal. Esto mismo acaba de sonar también típico, pero es natural. Empiezo a sentirme yo misma, sin más, y me siento bien. Algo en mí está cambiando. Sí, lo siento así, mis escritos han cambiado, al igual que mis ideas. Y me acabo de masturbar. Y disfruto de los demás como no lo hacía días atrás. Estas sí que están siendo unas vacaciones de verdad. Comienzo a amar la vida, y estoy segura de que esto no es una ilusión, que no es un subidón más de tantos que me puedan dar de esa jodida noria emocional de la cual siempre he vivido presa. Da igual, porque tampoco me siento ya como una puta loca condenada al fracaso, esclava de una enfermedad. De algún modo, empiezo a curarme, aunque siempre seré yo...y de lo único que tengo ganas ahora es de salir a la terraza y fumarme un cigarro, mirando todo el barrio dormir a estas horas de la madrugada, y volver a esta enorme cama sin sentir que es una cama demasiado grande, sin pensar que quizás falte alguien...Porque me siento bien así, sola, conmigo misma, y quiero extender mi cuerpo como un gato perezoso y dormir, sin más, y seguir con estos pensamientos. Girl, you'll be a woman, soon. A lo mejor es cierto, y empiezo a ser una mujer al fin.

20 julio 2013

.

Esta mañana, un pájaro se posó sobre mi balcón. 
Yo estaba sentada en la terraza, 
pensando sin saber bien en qué pensaba,
porque pensaba en tantas cosas que no sabía en qué.
El pájaro comenzó a hablarme,
y entonces, sólo veía al pájaro hablarme,
sólo escuchaba lo que el pájaro me decía,
y al escucharlo mi alma se llenó de paz.
Sin darme cuenta, empecé a llorar.

Lloraba porque el pájaro me hablaba
y comprendía sus palabras
que me hablaban de aquéllo que nadie supo hablar.
¿Será ese mismo pájaro
que me despierta cada mañana,
con su chillido en mi ventana?
Quizá quería decirme lo que me dijo,
y ahora, que ya lo escuché,
me mira posado sobre el hierro del balcón
y me invita a volar junto a él.

Y así decido, desplegar mis alas,
compañero de viaje, hermano de mi alma,
y volar junto a ti donde el viento nos lleve.
No necesito más compañía que tus palabras,
no necesito más cantos que tu aleteo,
me basta con sentirte a mi lado
para saber, al fin, que estoy viva.

08 julio 2013

.

El autoengaño ha sido para mí el arma homicida con el que me he ido cavando mi propio agujero. Una vez caído en él, una vez sondeado el abismo del infierno mental, del horror y de la desesperación dentro de la vacuidad que me produjo lo que no deja de ser una persona que no me quiere y para la cual soy nula, una vez arrastrada en la vorágine de la locura y del asesinato al amor propio, los únicos caminos que puedo tomar son el olvido o la locura, la muerte en el anonimato, arrojar mi vida entera por la borda por un insignificante ser cuya estima por mí es inexistente. Y una vez aceptado el camino del olvido, que es el que quiero tomar, obligándome una y otra vez a ello, una vez aceptada la situación, significa que el autoengaño desaparece y con ello ese colchón de tranquilidad sobre el cual posaba mis sueños para que no fuesen pesadillas. Ahora las pesadillas están ahí, porque la realidad se me muestra tal como es, no como yo la dibujaba para engañarme y no sufrir. Ahora que sufro, como tiene que ser, la decepción suprema de mi vida, pienso en mi vida y pienso en mí, pienso en la estima ajena hacia mí y en la propia estima hacia mí misma. En el futuro a construir, en quererme, pues no es él quien tiene que condenarme a una vida de enajenación mental, ni él ni nadie, nadie, absolutamente nadie me puede destruir. Si esto ha servido para empezar por fin a quererme, para dejar de depender de los demás y hacerme tan fuerte que no decida saltar por el balcón de la desesperación sino enfrentarme al tiempo, entonces me alegro de que haya pasado. Porque decido esperar paciente que la tristeza, intercalada de alegría, desaparezca, que la calma se asiente. Y ese es el camino que he elegido, que he querido elegir yo esta vez, no por nadie. Ya no vivo por complacer a nadie, ya no siento que no me mato para no hacer sufrir. Siento que no me mato porque no quiero, porque quiero vivir, porque amo mi vida ahora a pesar de todo, y amando mi vida, podré amarme a mí y a todos los demás, porque este sosiego al cual he llegado rozando el límite de la locura, me ayuda a seguir, y sé que algún día, el olvido llegará.

02 julio 2013

.

Intercalo sentimientos de odio con añoranzas interrumpidas de amor propio. Ahora que soy más fuerte y no me duele lo que no merece ni ser nombrado, ni ser siquiera odiado sino más bien despreciado con un desprecio fino y sutil, ahora siento que soy más libre. Intercalo sentimientos de libertad con momentos fugaces de tristeza, interrumpidos por la razón que me dicta que aquél que tanto daño me hizo no merece siquiera más que un recuerdo de ser recordado en la herida ya supurada que me creó. Y en esta inestabilidad sobre la cual muy poco a poco se va asentando una calma, intento mantenerme firme y engrandecer mi orgullo con la fortaleza de los días pasajeros.

20 junio 2013

Tengo una angustia en el pecho de amar como nunca amé, de marcharme desgarrada mi alma por una tristeza que siento, tristeza de ser, tristeza de vivir la despedida, tristeza que me mata. No tengo palabras, ni quiero tenerlas. No quiero buscar explicación alguna, ni excusa, ni pretexto, a lo que me hace sentir así. Me consumo y me siento consumir a una velocidad de vértigo. Me duele la vida, y siento que esto es la muerte. 

07 mayo 2013

ligero como una brisa de primavera que nunca llega. la sensación de soledad cuando estás acompañado, el cielo ya oscuro y la noche que no quiere posarse sobre nadie, porque es lasciva, egoísta, sádica. los ojos quieren llorar, aunque no haya por qué llorar: precisamente eso me hace llorar, llorar sin consuelo, también sin desconsuelo, llorar por llorar y ni siquiera poder llorar del todo, porque algo aprieta en los ojos, en las manos, una especie de gusano con tenazas sobre su piel que constriñe mis huesos. ¿qué hacer? seguir en la vorágine, no descansar más que una noche, y seguir, al día siguiente, como si nunca hubiese habido noche, como si todo hubiese sido un sueño soñado por nadie.

14 abril 2013

14 de abril

vaya: tres meses han pasado desde que no escribo aquí. no me puedo quejar si las palabras mueren, si se cubren de moho, porque al fin y al cabo soy yo la que con mi conducta encierro en un pozo de mierda escrito tras escrito. porque no puedo, porque estoy mal, porque blabla. si me ofreces un espejo tú, yo me miro en el con el asco de estar mirando un bebé que sigue creciendo, que chupa una teta y mama leche caducada de una madre que está en descomposición. yo sigo comiendo de ahí, de una fuente putrefacta, con la sensación de estar alimentándome y a pesar de que lo hago mal, no soy capaz de pasar hambre en busca de otra fuente. ¿que no? ahora creo que sí, y si encuentro un útero en condiciones, me abriré paso entre los labios vaginales, metiendo mi cabeza con delicadeza, encontraré el momento de gestación de mi identidad lírica, lo comeré, succionaré su materia, me apoderaré de todo cuanto la misma posee, y volveré a abrirme paso por la entrepierna de vellos duros, de esa madre que habré encontrado en un recoveco de la memoria. luego, que me escupa ese coño, que vengan los tres reyes magos, y que me convierta en una nueva mesías de mierda que se gaste el dinero en el casino y en putas.

13 enero 2013

vean: todos los desastres se han juntado en un punto a partir del cual no puede haber nada. ha concluido el espectáculo. a partir de ahora, la realidad traza sus recorridos de manera totalmente diferente. ya no existe la simetría hasta ahora conocida, pues todo ha roto sus esquemas. ¿dios existe? sí, en mi cabeza, se asienta entre los pliegues del cerebro. entre cópula y cópula con su reflejo del inconsciente, satanás, arroja sobre mi cuerpo y mi alma ángeles y demonios, vómitos constantes de placenta, dolores y placeres en un mismo escupitajo divino. a partir de ahora, que las cosas han cambiado, no podré sentir la vida como hasta ahora ha sido sentida. creo que algo ha muerto sin dejar su cadáver. digamos que se ha disipado, sin más, sin rastro, ni recuerdo, sin nada. lo sentí en su momento -o eso, o estaba soñando sin distinguir bien el sueño de la realidad- y ahora no queda nada, ni siquiera un recuerdo. ni siquiera puedo hacer un funeral decente sobre algo que existió dentro de mí durante tanto y ahora ha perecido. ¿ustedes lo consideran justo? desde luego que yo no, y me refugio en la ópera, en esas voces que rozan lo divino, y abro mis brazos para recibir su alimento resucitador. nada me queda en este día que ya se encadena con la noche, nada más que vacío, lo único que permanece constante. ¿tiene derecho el mundo de expresar su variabilidad sobre mi carne? sí, y esta tiene la obligación de aceptarla en sí. el abrazo de algo resucitador también se disipa en el viento. ¿la muerte? ¿la vida? todas las formas tienen su inicio en el mismo punto donde acaban, dada la circularidad a la cual gran parte de la vida está sujeta, exceptuando una mínima parte, esa que es la liberación al dolor que muchos consideran innato. ahora me toca diluirme en mí en lo circular y no circular, en la sangre y en la arena, en la vida y la muerte, esa misma esencia que cambia su cara según le convenga. ahora me toca a mí ser noche, frío y podredumbre.

12 enero 2013

¿qué soy?
no importa, ahora llueve.
¡llueve!
caen todas las plegarias, levantamos las manos
enrojecidas por el llanto del día a día
y recogemos nuestros pecados.

mis ojos caen
mis ojos se arrastran
tus ojos buscan otras órbitas
hay una marea de incomprensión
una amputación masiva de esencias,
una expansión de dolor.

¡EL TRATAMIENTO ES BUENO!
DICE-
HAY UNA ESTABILIDAD EN CUANTO AL ESTADO AFECTIVO.

¡EL TRATAMIENTO ES BUENO!
DIGO-
HAY UNA ESTABILIDAD EN CUANTO AL ESTADO AFECTIVO.

a veces duele algo cuando el mundo se abre. sus pulmones se llenan de aire y luego expulsan sangre. nos bañamos en sangre cada día, pero supongo que por cuestión de rutina ya no sentimos la sangre. ¿qué sentimos? la baba del gran caracol se extiende con lascivia sobre nuestras mejillas. me escupen en un ojo, me arrancan el delirio con tenazas para alimentar a esos mil demonios

¡ESOS DEMONIOS QUE DICEN SER DE ELLOS CUANDO LO QUE NO SABEN ES QUE EL AVERNO ESTÁ DENTRO DE ELLOS, NO ENJAULADO BAJO FORMAS INHUMANAS!

Vosotros ahora representáis la función teatral, porque si no me aniquiláis a mí a través de las formas. ¡REPRESENTAD LA MUERTE, EL FUEGO, LO ETERNO, LO EFÍMERO, YA!

Es hora de apagar las luces
¿ACASO ALGUNA VEZ ESTUVIERON ENCENDIDAS?
BLA BLA BLA 
BLU BLU BLU
TRUENO RELÁMPAGO GOTAS PEGAJOSAS
PÁRPADOS REPLETOS DE PUS
BLABLABLA
BLUBLUBLU
¿ACASO ALGUNA VEZ DEBÍ ENCENDER LA LUZ?
¿NO SE ESTABA MEJOR A OSCURAS?
¿ACASO ALGUNA VEZ PUDE VER AÚN CON LA LUZ ENCENDIDA?
¿ACASO NO ESTOY AHORA DE NUEVO CIEGA?

Es hora de dormir.
¿Acaso no es esta vida un sueño?
La anarquía mental puede ser señal para muchos de un uso fructífero de la maquinaria interna condicionada por la naturaleza; sin embargo, para muchos se puede considerar como un:
¿eh? ¿usted señor P me lamerá los pezones?
fóllame esta noche
cómeme el coño
mete tu lengua entre mis labios vaginales
esto sí que resultará productivo
señor, caerá la lluvia bajo nuestras cabezas
la cópula será la única verdad
¿NO HAY MÁS VERDAD MÁS ALLÁ DE LO INMEDIATO?
SUPEDITADOS NOS HALLAMOS A UN DESTINO HORRENDO


blablabla
blublublu
no tiene sentido NADA
SOLO TIENE SENTIDO ESTO: 
QUE NO TIENE SENTIDO NADA
¡LIGERA CONTRADICCIÓN!
¡PESADA ARMA DE HOMICIDIO!


¡ADIÓS!
Cierro las ventanas, no vaya a ser que me de por saltar.

¡HOLA!
Abro las ventanas, que Morfeo tiene que entrar y besarme los párpados.