26 febrero 2011

espaguetis capilares.
junglas en las pestañas.

los ojos rojos a punto de explotar
y verter sus jugos en las paredes.


serán acusados de crimen en cuanto impacten contra el gotelé. los encarcelarán. tendré que mirar a través de rejas, pero sin echarlos de menos. se me caerá la uña. se me ha infectado el dedo. tiene un color morado extraño. noto una fauna muy diversa en la carne. ya lo doy por perdido. quizá me crezca otro, tal vez tengo una capacidad de regeneración que no he comprobado aún, habría que verlo. me duele.


me pregunto por qué tengo tanto sueño. anoche no dormí, o no recuerdo haber dormido. pero sí sexo. cuatro orgasmos, o cinco o cuarenta mil, tal vez ya no sepa distinguirlos de la otra sensación que no puede tener nombre. en algún momento de la noche, naufragué entre unas piernas. estuve a punto de ahogarme, pero al final me rescataron unos pescadores que echaron sus redes y luego me usaron como cebo para atrapar sirenas y meterlas en jaulas de circo.

pero el cerebro acuoso, cada vez más lleno de líquidos.

recuerdo haberme caído a posta. me tiré en el suelo. quería que en ese mismo lugar me atropellara un camión. pero nadie supo que fingía y no actuaron como tal. me recogieron y me echaron a los lobos. me destrozaron el vestido y lo convirtieron en flores. pronto me vi rodeada recetarios. gastronomía de papel. carne estallando en mi boca. u otro invento comestible.
comestible. es día de domingo o sea feroz.

1 comentario:

Luis Alejandro Escudero dijo...

Una violación exquisita. Orgasmos tronando en los oídos.