10 octubre 2008

coreografía

octubre está siendo mi mes preferido. hace que mis pensamientos sean un sesenta por ciento más flexibles y me permite exagerarme en un veinte por ciento menos. cuando estoy paseándome por madrid siento como si estuviera encima de un arco iris con motores de propulsión hechos de goma y clips, respirando el bullicio y la barahúnda que se desprenden como cáscaras de nieve de las pieles de los transeúntes, saboreando cada instante de esta ciudad macromolecular que me engulle con sus dedos multiformes. los semáforos de madrid son algo transgénicos, y creo que son los más insolidarios del mundo, con sus caras pálidas y su tez cetrina me espantan y hacen que no me acerque a ellos, porque antes de que me de cuenta me asorberán la paciencia con sus embudos camaleónicos que se camuflan mejor que nada sobre la acera, en forma de pasos de cebra. las líneas de cebra siempre son impares, lo que me da la impresión de que madrid es un animal perisodáctilo, asentado para siempre sobre estas coordenandas geográficas, pero con un espíritu siempre nómada que se transmite, de paseante en paseante, hasta llegar a cada rincón de sus calles. cuando estoy en madrid tengo la necesidad de reciclar mis silencios una y otra vez, para poder escuchar mejor la vida que me rodea. madrid es una ciudad que me apasiona. no se me ocurre ningún sinónimo para madrid.
salí felíz de mi primer examen de álgebra, salí con ganas de escuchar un fonófrafo con música antigua e inventar cosas mientras, cosas inútiles como este tipo de letras aquí exprimidas linealmente en forma de frases pegadas entre sí con tornillos. hay veces que tengo que frenar mis ansias de existir más allá de mí misma, porque acabo perdiéndome, aunque me siento tan transparente en esos momentos, que podría traspasar los mismísimos muros de mis recuerdos. y otras veces, me da por imaginar. y me convierto en una imaginación, en un pensamiento de millones de cosas entrelazadas entre sí. pero cuando consigo transformarme en una evaporación febril de mi propio cuerpo, cuando no soy más que una nube sobre mi techo de telarañas, no siento nada, sólo la certeza de que estoy ahí, flotando, más viva que nunca. y esa sensación que me recorre la médula ósea es la que me llena de paz.



ah, pero sí hay una cosa que me entristece. no puedo hacer nada en contra de todo esto, pero si ustedes quieren seguir permitiendo cosas como la privatización del agua, y por tanto, dejar que los impuestos que antes derivaban de esto y posteriormente se destinaban a obras públicas se queden en manos del sector privado, o si quieren que la sanidad sea el derecho de sólo unos cuantos, o si quieren que sus hijos estudien en unas universidades con presupuestos rebajados a la mitad con el fin de menoscabar y poner el peligro la educación pública, si quieren esto, y muchas, muchas más aberraciones, voten a esperanza aguirre y a los sinvergüenzas que la rodean en las próximas elecciones. siento que tengamos que ser gobernados por ese par de seres. ahora, tras habérsele ocurrido al señor gallardón poner en práctica una ley absurda por la cual se quitará el puesto a decenas de repartidores de propaganda y anunciantes, ¿cómo podrá dormir con la conciencia limpia al saber que dejará sin trabajo a personas con escasas posibilidades de encontrar otro puesto para subsistir? ¿dormirá tranquilo al saber que dejará a familias enteras en la calle? qué sabrá él...qué sabrán estos políticos...si nunca conocieron ni la pobreza ni el sufrimiento de la vida. todos esos estúpidos son extra-reales, viven en otro mundo paralelo. y lo peor es que se creen que la vida real es esa vida fácil y acomodada que ellos sienten en sus carnes. no. la vida está en la calle, el sufrimiento diario ellos jamás podrán, ni querrán comprender.