10 septiembre 2008

que futilidad en nuestras vidas. no pienso en nada. me gustaría dejar de ser cuando quisiera y luego volver a ser cuando me apeteciera ser. como todo. ah, creo que va a llover. mira, se están deslizándo unas gotas por allá. ojalá llueva. qué me frena, qué me frena a seguir aquí, nada más que el placer de sentirme sacudida por la realidad y de arrojar mis pensamientos a una batidora mecánica, triturándolos como papelitos de oficina y volviéndolos bolsas de burbujitas que esperan a ser reventadas para desaparecer. cuántas veces quise atravesar el otoño para verme sobrevivir, cuántas veces quise abrirme al vendaval de mis pasos para seguir existiendo, cuantas veces intenté desprenderme de esta irrrisión que nos hace respirar y que nos empuja a la autodestrucción, cuántas veces me acostumbré a esta sensación de desvanecimiento. yo qué sé. no hay mejor manera de combatir la muerte que matándose uno. debería hablar en pasado todas las cosas que digo, necesito mutilar el tiempo. mi tiempo. no quiero dejarme arrastrar por la inconsistencia de las cosas que me rodean: todo me es tan dolorosamente indiferente. aunque, qué paradoja, es esta misma indiferencia la que menos indiferente me es. pero para qué me voy a sufrir por los demás si los demás no se sufren por mí. e incluso así: soy presa de un egoísmo que me alimenta las ansias de ser-no ser. el egoísmo, ay, este amargo combustible innato que palpita en todos, no me lo puedo reprimir, claro, tratándose no de un egoísmo para todos, sino un egoísmo propio, es decir, un egoísmo para mí misma, conmigo misma. ¿y quién me dice qué nos impulsa a vivir? algo que nos es accesible a todos. no el amor, no el futuro, no la felicidad, estas cosas efímeras que sólo algunos locos pueden entender y percibir, eso sí, como una quimera infranqueable y nunca alcanzable, como unas metas ridículas que se imponen algunos como razón de ser. la misma espera de la muerte nos impulsa a vivir, claro. ah, lo siento. vuelvo a hablar en plural. a mi propio yo, a veces lo quiero alimentar con otra clase de razones, pero sólo puede saciarse con el sabor de las cosas inminentes, inexorables: con la fatalidad de la vida misma, con la proximidad del fin, con la nada. y mira, qué absurdo: para qué ponerse metas en un futuro que nunca está aquí, en un futuro amputado, abortado del tiempo mismo, simplemente...inexistente. sólo existe lo de aquí. ah, me gusta aniquilarme y verme aniquilar por lo demás. aunque, cierto es, a veces me aburre vivir en este rebaño de autoaniquiladores inconscientes de su labor con ellos mismos. no estoy viviendo realmente. sólo estoy prolongando un poco más la llegada de la muerte. como todo. como todos.

5 comentarios:

Mariela dijo...

volver a ser cuando te apeteciera....me dejó pensando tanto.......un beso

iReNe dijo...

qué mal escribes, silvia.

:) te digo eso para no decirte lo que todo el mundo te habrá dicho ya, que escribes maravillosamente y que creas un mundo con tus palabras!

la vida es efímera.

por cierto, cuál es tu nuevo fotolog?

iReNe dijo...

ah... y... te extrañoo mucho y quiero verte!

juanpablo dijo...

te has fijado que cada siglo es más efímero, nada trasciende.

iReNe dijo...

mi niñaaa!!! mejor no tener fotolog, es una pérdida de tiempo. yo lo uso para perder el tiempo completando los tests/encuestas esos.

Cuando quieras nos unimos para hacer cosas por los animales.

Y ya nos veremos en octubre, tengo muchísimas ganas de verte, y por ahora me van bien los exámenes, ya tengo 3 notas y las tres aprobadas :)

Un besazooo wapa!