01 julio 2007

¿A quién le importa?


Esta fotografía la tomé en una calle de Bucarest.Es un retrato del infierno de la miseria,una estampa de la degradación social en sus más ínfimas partes,un recorrido instantáneo del hambre,la pobreza y el ámbito decadente de los indigentes.Es muy triste ver el paisaje de una vida deprimida,pero es más triste aún saber que es sólo un mínimo reflejo de la repugnante e invicta pobreza que se extiende en todo el mundo.

Desgraciadamente,los demás prefieren vivir bajo un ridículo conformismo que les ahueca por dentro,y les desabriga de toda su filantropía,haciéndoles pensar que todo va bien.Y nada va bien,este mundo da asco,y más asco cuando el egoísmo crea grietas en los pedestales de la sociedad,escollos para el desarrollo humano.

Día a día me doy más cuenta de que muy pocos se percatan de las cosas degradantes que ocurren cada día,muy pocos profundizan en los problemas morales y humanos de otras sociedades menos favorecidas y mucho más deprimentes,que infectan de pus y miseria las cavidades oculares de la jamás alcanzada ética humanitaria.

A algunos les repugnan las comodidades,y están delante de su pantalla de ordenador criticando el desmesurado bienestar personal,pero con el aire acondicionado puesto.No les falta de nada,y aún así,se consideran unos pobres mendigos que únicamente buscan destacar entre los demás.Pobrecitos minimalistas del egoísmo,finalmente sólo buscan el beneplácito y esconden un latente egocentrismo cuadriplicado.El mundo es hipócrita,y delante de la pantalla de mi ordenador,yo también critico,pero no me considero una pobre indigente,pues sería ofender la verdadera pobreza.Y el ventilador no está puesto,porque no me gusta contribuir a la contaminación ambiental,y el sol hoy me deja respirar.

Día a día me horrorizo más cuando veo en la tele-basura imbéciles que creen tenerlo todo,estúpidos que creen merecer ser coronados por saber pescar en una isla desierta delante de mil cámaras,o por conocer la vida entera de otro estúpido conocido por sus cualidades anti-humanistas y pro-fashion,famosos que no saben dónde está Zambia,o qué es la solidadaridad.Pasan las horas entre sollozos y lamentos,por no poder lograr un ascenso excesivo entre sus homólogos,que también buscan la exclusividad de sus riquezas.

Y Natalia tiraba los bocadillos a la papelera,pero en Guatemala,Juan Pedro buscaba en el montón de basura algo para llevar de comer a sus cinco hijos.Como a ella no le importaba,pensó que sería mejor deshacerse de la inútil comida,completamente derrochadora.
Y la hipocresía llena el vacío de la mente de muchos,o más bien se esconde prudentemente en sus palabras caritativas,intentando alcanzar un latente egocentrismo destacable.

Y como nada es para siempre,voy a dar de comer a los pájaros del parque.Intentaré no estar mucho tiempo,podría intoxicarme el aire contaminado de mi ciudad y el olor a vacas muertas que espira una fábrica química cercana,también contaminante.Me reiré de mí misma y de todos los demás burgueses que buscan en la basura moral el ingrediente mortal de la vanidad humana;también esperaré que llegue el tren,para irme lejos de aquí,donde no haya hormigas contagiosas por los residuos metropolitas que salen de las bocas de los más ricos y maleantes;odio a los ricos.

También odio el sabor a azufre de la basura.Espero que Juan Pedro haya encontrado el bocadillo que Natalia tiró y haya podido dar de comer a sus hijos.

También espero que deje de haber tanto egoísmo e hipocresía.

Au revoir.



1 comentario:

Mariela dijo...

Uf....qué razón tenés!!!!!

Qué duro todo esto, la raza humana con sus individualismos.

Y el egoísmo, y yo precisamente escribiendo sobre él en mi blog...pero claro, desde la postura del despecho por un amor no correspondido!!!!!